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Pornografía infantil: fiscalía ha recibido 459 denuncias desde el 2016

Policía alerta que niños son captados en redes. Delito es sancionado con penas no menores de seis ni mayores de diez años de cárcel

Pornografía infantil

Pese a que las denuncias aumentan, las detenciones por este delito siguen siendo mínimas. (Foto: Archivo)

"En la calle a los niños los pueden secuestrar, extorsionar y violar cuando andan solos. En el mundo de Internet pasa lo mismo, se conectan, los seducen y se acabó”, afirma el coronel Raúl Alfaro, quien está al mando de la División de Alta Tecnología de la Policía Nacional (Divindat). 

El peligro al que se refiere Alfaro se explica con una cifra: 152. Ese es el número de denuncias que ha recibido su división, desde el 2016 hasta julio de este año, por el delito de pornografía infantil. Es decir, casos en los que niños y adolescentes han sido explotados sexualmente a través de fotos o videos que luego han sido comercializados. 

Pero la policía se queda corta. Las denuncias recibidas por la fiscalía en el mismo período sobrepasan cualquier proyección: 459 [ver infografía]. 

Pese a que las denuncias aumentan, las detenciones por este delito siguen siendo mínimas. “Son ciberdelincuentes, no es fácil seguir sus huellas”, reconoce Alfaro. Por ello, la policía, así como en la calle, ahora realiza el ciberpatrullaje, una especie de vigilancia a través de las redes sociales, como Facebook, y de páginas webs que ofrecen pornografía, para poder capturar a quienes están detrás de las computadoras o celulares. 

Así es como en julio último, luego de cinco meses de investigación, desbarataron una red internacional que compartía fotos y videos de pornografía infantil a través de WhatsApp. Hubo 33 detenidos solo en el Perú. Lo que no hubo fueron víctimas identificadas o rescatadas.

El chat oculto

El peligro es real y los niños no lo saben. Aunque la mayoría de menores que caen en las redes de pedófilos son adolescentes, la policía y la fiscalía ha encontrado casos con víctimas de hasta 5 años. Llegar a ellos, así como en la calle, no es tan difícil.

Los pedófilos se crean cuentas falsas de Facebook y envían solicitudes de amistad a grupos de menores que encuentren en la red. Luego, a través del ‘grooming’ (se hacen pasar por menores para obtener fotos o videos íntimos), seducen a los niños, obtienen el material pornográfico y después los extorsionan para poder abusar de ellos.

Incluso, graban la violación para luego compartirla o comercializarla. Esto puede suceder, según la policía, en apenas una semana.

“Antes esto lo hacían por computadora, pero ahora es a través del teléfono inteligente, del celular, lo que les da independencia tanto a la víctima como al explotador. No hay filtros y difícilmente los padres pueden percatarse de lo que pasa”, precisa Ricardo Valdés, director ejecutivo de la ONG CHS Alternativo.

La red por la cual suelen compartir el material pornográfico es el WhatsApp. Se crean grupos de chat donde los pedófilos deben pagar por ser incluidos y tienen la obligación de compartir videos o imágenes de menores. Si no lo hacen, los eliminan del grupo.

Esta modalidad complica más la identificación de las redes de pederastas y, por lo tanto, la captura de las organizaciones criminales.
“¿Cómo identificamos al cabecilla de la banda si cualquiera puede administrar esos chats?”, comenta un investigador de la fiscalía. 

Adultos en alerta

¿Son los consumidores de pornografía infantil violadores en potencia? Según la psicóloga clínica Lourdes López, estas conductas podrían ser el paso previo a una violación sexual, pero no se ha establecido que siempre sea así.

“Quienes disfrutan de la pornografía infantil sufren de un trastorno de personalidad que es muy difícil de identificar”, alerta.

Lo que sí es más factible reconocer es a las posibles víctimas: los niños desprotegidos y que temen hablar.

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