Más que una estratega política devenida en directora de medios, Siobhan «Shiv» Roy, era la hija de un magnate aspirando a una porción de su reconocimiento. Siendo la única hija en un ambiente donde los varones parecían prevalecer, el personaje interpretado por la australiana Sarah Snook generó alto impacto durante las cuatro temporadas de la serie “Succession”, el éxito creado por Jesse Armstrong y transmitido domingo a domingo por HBO MAX.
Entre junio de 2018 y mayo de 2023 –con una pandemia en medio—vimos cómo Shiv fue avanzando (y tropezando) en su afán por escalar dentro del imperio de medios que su padre consolidó arrasando con quien se le ponga en frente. Marcada por una infidelidad a su esposo, el menospreciado Tom Wambsgans (Matthew Macfadyen), Siobhan se aliaría con cuestionables personajes, que muchas veces nunca terminaron de confiar plenamente en ella. Ese papel en pantalla le valió a Snook un Emmy en 2023.

Dos años tuvimos que esperar para que la australiana vuelva a la palestra con un rol que, sin ser tan perfecto como el de Shiv, vaya que ha generado recordación entre sus fieles seguidores: el de la gestora patrimonial Marissa Irvine en la miniserie “All Her Fault”.
Creada por Megan Gallagher, basada en la novela de Andrea Mara y emitida originalmente en Estados Unidos por la cadena Peacock (en Latinoamérica va por Prime Video), “All Her Fault” cuenta en ocho episodios el drama de una familia de clase alta que enfrenta la desaparición de Milo, su único hijo de cinco años que, un día cualquiera, es raptado en extrañas circunstancias a la salida de la escuela.

“All Her Fault” no se caracteriza por lo original de su historia (un secuestro pone un aura de duda sobre todos los integrantes de una familia y sus amigos más íntimos). No obstante, es en la forma en cómo se presenta esta donde aparecen las mayores fortalezas, con interpretaciones sólidas no solo de Snook como Marissa (y que le ha permitido llevarse un Critics Choice Awards), sino también en actores como Jake Lacy, el recordado Shane Patton en la celebrada primera temporada de “The White Lotus” que ahora brilla con luz propia construyendo un personaje oscuro, a ratos siniestro, y siempre rodeado de tentaciones para hacer el mal.
Pero la miniserie creada por Megan Gallagher no empieza poniendo los focos sobre Peter (el personaje de Lacy). La atención recae inicialmente casi por completo en Marissa, una madre que intenta equiparar su tiempo al cuidado de Milo con su trabajo como gestora patrimonial y que, casi al borde del colapso, termina recurriendo a la ayuda de una nana (Ana García/Kartiah Vergara).

A aquellos que gustan realizar paralelos, “All Her Fault” no alberga muchas similitudes con “Succession”. Sí estamos ante dos dramas que se desarrollan en familias de clase alta. Automóviles de lujo, vestuario elegante y colegios exclusivos se presentan como los principales privilegios que, sin embargo, no garantizan felicidad para sus protagonistas. Más allá de eso, esto es otra historia.
Viviendo en una casa a las afueras de Chicago, Marissa y Peter no están solos. Brian (Daniel Monks) y Lia (Abby Elliot, que viene de actuar casi en simultáneo con la exitosa serie “The Bear”) comparten espacio como los hermanos del ‘empresario de materias primas’. El primero es un adulto con discapacidades físicas que parece siempre depender de su hermano millonario. La segunda es una adicta que intenta salir de dicho problema y termina envuelta con Colin Dobbs (Jay Ellis), compañero de trabajo de Marissa y quien también ‘vive’ muy cercano a ellos, por lo que termina envuelto en este círculo de presuntos responsables del secuestro, tema central de la serie.

Aunque no debe perderse de vista que el secuestro del pequeño Milo motiva la trama, son otros los elementos que la sostienen durante ocho episodios. “All Her Fault” también es un mosaico de pequeños dilemas no siempre explotados adecuadamente. Desde hombres posesivos hasta matrimonios sostenidos en vínculos tóxicos, pero –sobre todo-- una larga sucesión de secretos capaces de dañar en lo más íntimo. En paralelo, si todo lo malo está vinculado al secuestro del hijo de Marissa, todo lo bueno parece venir del responsable de su búsqueda: el detective Alcaras, interpretado por Michael Peña.

Padre de un hijo autista, el agente del orden lleva una vida partida en dos. Por un lado, es un dedicado e incorruptible agente de la ley. Por el otro, intenta ayudar a su esposa a criar a su pequeño hijo. La paternidad, no solo de Alcaras con su hijo, sino la de los otros dos padres de esta serie (Peter y Richie Kaminski, interpretado por Thomas Cocquerel) son también a su vez un tema interesante. El detective intenta darlo todo, pero claramente no puede. Su interés por resolver casos delictivos capta toda su atención. Peter es, a su vez, un tipo que busca controlarlo todo, sin importar los métodos que esto conlleve. Por último, Kaminski es, sin dudas, un hombre que no parece haber asumido su rol de padre, y no duda en hacérselo notar a su esposa Jenny (Dakota Fanning) en cualquier discusión que protagonicen.
Volviendo al detective Alcaras, quien se convierte en varios tramos de esta miniserie en un personaje tan relevante como el de Marissa, vale decir que solo su persistencia deriva en que las piezas terminen encajando una a una en su lugar. El desenlace de “All Her Fault” requiere no solo atención, sino, ciertamente, mucha paciencia pues hay un recurso abundante: los plot twist. Son tantos los giros de trama, especialmente en la segunda mitad de la propuesta, que el resultado final pareciera mermado.

Aunque Lacy lo hace bastante bien como un padre, hermano y empresario que linda con la psicopatía permanente, ¿qué hace que Sarah Snook se eleve por encima del resto del elenco como la gran figura de esta miniserie? Volviendo al inicio: “All Her Fault” no es una serie con historia que destaque por lo original. Así pues, es en la interpretación de la australiana como una madre entre la culpa y la desesperación por el paradero de su hijo, donde surgen sus principales virtudes. Tal vez por su formación teatral, la actriz de 38 años de edad conmueve por su capacidad para impregnar de realismo cada pequeña crisis vinculada a la pérdida de lo que a todas luces es lo más preciado de su vínculo con este mundo: su pequeño hijo Milo. Aunque al final de todo, otro Plot Twist aguarde a aquellos que se mantuvieron atentos a los ocho episodios de esta miniserie.
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