Quinta Heeren: Basta recorrerla para quererla

La Quinta Heeren, muestra a los visitantes su imponente arquitectura neoclásica-alemana-inglesa de mediados del siglo XIX. Sus paredes de grueso adobe están en pie, y sostienen sus techos revestidos de fino cedro de Nicaragua. Esta antigua quinta es un patrimonio vivo, en el cual conviven las personas con antiguos seres fantasmales que allí se ubican, y que se resisten a abandonarla. Buscando devolverle su gloria y convertirla en un Centro Cultural, en la actualidad, existen buenas intenciones para que sea restaurada.

Esta casona ha albergado a diversos personajes; pero sin lugar a dudas, sus más antiguos habitantes son los fantasmas. Cuentan que a principios del siglo XX, esta quinta fue habitada por un acaudalado comerciante japonés llamado Seikuma Kitsutani, quien importaba todo tipo de mercaderías; él cuidaba los ahorros de la colonia japonesa de Lima. Era considerado el hombre más poderoso de la colonia japonesa. Se narra que dos de sus barcos, en los cuales traía su mercadería, se hundieron; lo que ocasionó su quiebra y fue el detonante para que decida acabar con su vida, en el área de esta quinta conocida como “el palacete”.

Sepa más:
La Quinta Heeren se ubica en el jirón Junín 1201, en los Barrios Altos.
Fue construída por el ciudadano alemán Oscar Augusto Heeren en 1880.
La subida a la Quinta Heeren
Empezamos el recorrido en “El Arco del Barrio Chino”, el cual fue construido con la llegada de los chinos a la nación con el fin de ayudar en la mano de obra, a través de un acuerdo hecho entre el gobierno nacional y el asiático. Cabe mencionar que cerca de este arco, se encuentra el Mercado Central, donde se vende diferentes productos pero los primeros mercados del Perú se ubicaron en las plazas, realizándose las ventas de manera ambulatoria.
Vamos caminando, hasta que llegamos a “La Casona San Andrés”, el primer hospital en Latinoamérica, creada en 1552. Además esta morada tiene un leyenda acerca de Pachacútec, que tiene que ver que cuando los españoles llegaron del Cusco, trajeron la momia del Inca y la enterraron para eliminar la devoción que tenía toda la población incaica hacia él.

Adentrándonos más en Barrios Altos, pasamos por el “Conjunto Habitacional de Latinoamérica: El Buque” y cerca del Jr. Junín por la Iglesia Virgen del Carmen, desde la cual ya se puede apreciar a pocas viviendas cerca de ella, la Quinta Heeren.
Luego llegamos a la Quinta Heeren, la cual posee un gran atractivo; nos impresionó su arquitectura, y de manera especial las historias de terror que de ésta se narran. Cuentan que antaño, en este lugar vivieron destacados personajes, de los cuales el más famoso fue Seikuma Kitsutani, quien se suicidó, y desde ese momento se convirtió en su eterno habitante. No se nos escarapela el cuerpo por la historia de terror que nos narran; más sí por el temor de que este espacio se deteriore por la indiferencia, frente al urgente llamado para su preservación.


Texto: Gianfranko Dávila y Yumi Castillo.

