Anger As Art - Hubris Inc - OSM - 2013
Esta es una de las bandas poco conocidas a las que más camote les tengo. Anger As Art, uno de los mejores ejemplos de thrash metal actual. Tenemos ya su último disco.
Steve Gaines es el hombre tras el nombre. Es un viejo del metal, es un thrahser antes del thrash. Era la voz cantante en Abattoir, una de esas leyendas casi anónimas dentro de las miriadas de bandas que transitaron ese conglomerado que fue el speed/power/thrash metal de los 80 en los Estados Unidos. Luego militó en una serie de bandas, Tactics, Bloodlust, Pagan War Machine cada vez más aceleradas y violentas.
Anger As Art va por su cuarto disco y los vengo oyendo desde que comenzaron como Pagan War Machine, aventura en la que estuvo Gaines con Steve Durkin de Dark Angel en una época en la que el thrash era un recuerdo y a lo más una pequeña escena resiliente y pasatista. Hoy el thrash es todo un movimiento revival nos guste o no y ya viene durando su tiempo. PWM se saldó con un par de demos (en realidad uno sacado dos veces con bonus). El debut de Anger As Art fue homónimo y reunió una serie de temas compuesto por Gaines para diversas bandas en las que estuvo pero que no fueron editados. El segundo disco se llamó Callous and Furor y estuvo lleno de buenas ideas bien llevadas a cabo que además se pudo aprovechar mejor del retorno del thrash. El tercero fue el Disfigure y me pareció el menos ambicioso de los tres. Ahora se han desmarcado con su mejor obra.
Hubris Inc es uno de los mejores discos de thrash postclásico que haya oído. Es rabioso, violento pero no descuidado. No es la línea ocultista y subte sino la callejera y veloz. La vocación por la velocidad es la principal virtud de este disco. Evidentemente Gaines es todo un soldado del metal, un veterano que sabe como convertir su rabia en arte y es de los buenos haciéndolo. Una pena (o quizás no tanto) que esta banda esté a la sombra aún de los “gigantes” Big 4 y su actual y aburrido trabajo. Megadeth o Slayer no tienen nada que hacer ante este combo de viejos thrasheros, pero así es la vida.
El título es ya un anuncio de lo que nos espera, Hubris (o hibris) es la expresión en griego clásico para decir exceso, falta de moderación. El pecado que los dioses castigaban en los seres mortales inexorablemente. El antónimo de la moderación, el ideal filosófico incluso para los epicureístas. Bien, este disco es pura hubris, pura flata de moderación y exceso sónico, thrashico, speedico y metálico. Es pues una diatriba contra los dioses y la moira, lo que el metal nunca debe perder.
De los últimos discos que he escuchado este es el único con tantos tremas (13 y una intro) en los
que de verdad no parece que sobrara nada (o casi). No los voy a aburrir con una reseña tan larga canción por cancion. Iré sobre ideas generales. En primer lugar es necesario saber de qué pensamientos bebe este grupo para entender su opción estética. La furia es primero, la forma de canalizarla como música violenta que es algo que el metal no debe perder, no es violencia, es música, pero es música violenta y torcida, no solo ruido.
El ateísmo, la diatriba contra lo eterno está en casi todos los temas. El disco pese a hacer de la velocidad su principal característica, se pasea por una serie de estilos. Al thrash clásico en casi todos los temas de la banda se suman otros coqueteos, por ejemplo en Divided We Fall en el que es evidente que Gaines anda escuchando Inmortal pues el tema es black con fuerza y eso es novedoso en lo que había
presentado hasta ahora. Pero vean estos nombres Time Devours Life, The Evil You Create, Gods Of Hate. Todos son así, llenos de rabia. La percusión es calve esto, no desmaya en ningún momento y parece una máquina destructora de la tranquilidad, en ella percute Rob Alaniz, veterano de Evildead, entre varios otras.
Rage and Retribution, penúltimo del disco, presenta una de esas confluencias de artistas que los headbangers amamos. El tema es cantado por Gaines y Betsy Bitch, la vocalista de Bitch aquella agrupación speed de los 80 que fue muy apreciada en el under de entonces (Gaines está tocando con ella en la reencarnación de Bitch). También aparece Steve Durkin, su viejo compañero en Dark Angel, en la primera guitarra, y, como gran curiosidad, está su hermano, Timothy Gaines, bajista de Strypper; sí, la banda de hard rock cristiana. Efectivamente pese a la evidente diferencia ideológica entre ambos decidieron colaborar.
Otro gran regalo del disco es que el álbum cierra con un tema de speed/heavy metal a la vieja usanza de Abattoir y es porque…. es un tema de Abbatoir. Efectivamente un tema que nunca apareció en los discos del grupo, por fin sale y nada menos que tocados por la alineación original de esa vieja leyenda reunida por única vez.
Quizás el mayor defecto del disco, si es que nos ponemos a buscar, sea que sea un poco inaccesible para el no amante del thrash por la constante y apabullante velocidad de todos los temas. Es un camino para el headbanger. Para mí ha sido un regalo de violencia y ojalá haya mucho Anger As Art más en el futuro y a este nivel. Si se van a comprar un disco de thrash este año, debe ser este.
La alineación actual de la banda es
Rob Alaniz – Batería
Danny Oliverio – Guitarra
Steve Gaines – Voz
Henry de la Cruz – bajo

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