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Foto del autor: César Monterroso

César Monterroso

Reseña de Signs of the evil - Calling the ancient legions under the red moon – 2026 – Independiente

Signs of the evil

Son ya muchos años que la legión llamada Signs of the evil, comandada por su vocalista Belcifer, único miembro desde el inicio, lleva desarrollando el sonido clásico del black metal tradicional, tanto musical como líricamente hablando. Hoy en día con él en Portland, Oregon, EE.UU. han editado su segundo larga duración Calling the Ancient Legions Under the Red Moon (2026), que reúne 12 cortes: 9 temas (uno de ellos instrumental), 2 intros y una outro.

La banda se ha situado siempre en la tradición del black metal que pese a su brutalidad sonora no abandona la elaboración musical. Así en este trabajo los momentos que reflejan mayor terror, angustia y desesperación, en los que recurren al sonido del black metal que alguna vez cultivara Judas Iscariot, se intercalan con otros momentos, más melodiosos y definidos que abrevan de la tradición instrumental de bandas mediterráneas como Mortuary Drape, Necromantia o Varathron.

El disco inicia con una invocación a diversas personificaciones oscuras que se inscribe en la vieja tradición demonolátrica que cultivaran Morbid Angel y Mortem, lo que nos va acercando a una aventura musical extrema y oscura. Los cortes que siguen son muy parejos entre sí, con una media que tira hacia arriba.

Signs of the evil apela a lo efectivo, ritmos cabalgantes enérgicos, riffs directos y crudos, afinación correcta, chillidos graves en la voz y vocalización competente, así como una vocación por las secciones melódicos sólidas. Las guitarras utilizan dos registros claramente identificables, uno situado en los punteos sueltos en que el sonido es sucio y otro, mucho más producido, en el que están mejor definidas y se adentran en el death metal.

En la sección rítmica, la batería, a cargo de An Hell, y el bajo, ejecutado por Hell Thor, contribuyen con la fuerza de los temas al dotarlos de un cuerpo sólido que quizás la mezcla final debió enfatizar más.

Para el aspecto lírico, la banda opta por utilizar cuatro idiomas: español, inglés, latín y lo que parece ser sumerio/acadio, con lo que hasta dónde sé sería la primer banda peruana en recurrir a esta lengua en la composición.

Con respecto al uso del latín, se trata de una lengua que tiene un enorme potencial oscuro y tenebroso, como una vez conversamos con nuestro admirado Amducias de Mortem, y Signs of the evil lo ha entendido perfectamente, el latín y por supuesto el español, que es una lengua latina, tienen un vocabulario y una tradición ritual proveniente del catolicismo que es una mina de oro para todas las tendencias legítimas del metal. Eso sí, conviene aclarar que el latín utilizado acá si bien es cierto cumple con una función estética típica del black metal de generar una atmósfera misteriosa a la vez que ritual, es básicamente una construcción idiosincrática de la banda, porque no está escrito de acuerdo a las reglas de la lengua. Esto posiblemente porque se sacrifica la corrección gramatical en aras de un mayor impacto en la audiencia.

Sobre el sumerio usado no puedo decir mucho porque escapa a mis conocimientos lingüísticos, eso sí, la escritura cuneiforme empleada se corresponde con verdaderos signos de esa lengua.

La portada, obra de José Vimendy, merece destacarse. Se trata de una composición cuya figura central es la de una suerte de arpía divina tricéfala que sostiene en sus manos lo que parecen ser dos ankhs egipcios; a su alrededor unas figuras encapuchadas le rinden culto mientras que cerca de ella hay una menorá judía y un búho (aparentemente mecánico), ave que simboliza la filosofía en la antigüedad grecorromana. Por detrás, a la distancia en un plano superior, es posible avizorar lo que parece ser un sacerdote asirio o persa emergiendo de un pórtico en una montaña al pie de una escalera que desciende. Todo el conjunto está saturadamente iluminado por una luna roja. Hay un fuego votivo sobre una columna.

La portada expresa parte del contenido de las letras (adoración de imágenes blasfemas, sacerdotes, rituales, luna de sangre, etc.) pero opera sobre todo como un pastiche que integra elementos de cultos precristianos pero estilizados a través de los códigos visuales que ha desarrollado el metal extremo, en particular el death y el black metal. Su función de contribuir con el concepto general del álbum se cumple a cabalidad y debe entenderse como una reelaboración de elementos místicos que por razones históricas ya no son claros para nosotros, y por eso deben entenderse dentro de la tradición de la representación iconográfica metalera. De allí que la aglomeración de símbolos de diferentes tradiciones resulte atractiva.
Lo único que extraño en el trabajo es una producción que le diera un poco más de énfasis a la percusión que creo le hubiera beneficiado a todo el conjunto con una mayor fuerza.

Calling the Ancient Legions Under the Red Moon es uno de los aportes más interesantes y mejor logrados que ha dado el black metal peruano en la última década. La propuesta ya ha alcanzado la madurez compositiva y ahora está expandiendo y enriqueciendo su trabajo. Por el momento el único formato disponible es el cassette, tape como se le dice en el mundo del metal, y la descarga online oficial. Esperamos que pronto estén disponibles los demás formatos tradicionales porque el trabajo tanto musical como visual lo merece.