De la Flor, esposo de Almenara, precisa que son 300 colaboradores los que integran el equipo de la empresa. (Foto: GEC)
De la Flor, esposo de Almenara, precisa que son 300 colaboradores los que integran el equipo de la empresa. (Foto: GEC)
Lorely Requejo

El sueño de María Almenara se materializó en la empresa que hoy lleva su mismo nombre. Carlos Armando de la Flor, su esposo, la acompaña hoy en este trayecto que se ha construido a base de talento, esfuerzo y perseverancia. Durante su adolescencia, Almenara ya había decidido llevar su pasión por la pastelería a un siguiente paso. El sueño comenzó hace 30 años y hoy, Almenara y De la Flor apuestan por extender sus operaciones en más distritos de Lima. A ello se ha sumado el reciente reconocimiento como Líderes Empresariales del Cambio (LEC).

En el rubro de la pastelería, ¿qué oportunidades visualizaron para seguir creciendo?

A nivel de mercado, vimos que era una categoría muy tradicional; [pero] había espacio para una marca más moderna. Había una generación desatendida: las mujeres de 25 a 50 años. Dijimos, ‘acá hay una oportunidad’. Nuestras tortas de chocolate venían haciendo lo suyo y cada vez más gente nos conocía. Decidimos realizar un plan de expansión, entendiendo que venía el delivery con agresividad. A fines del 2018 llega Rappi al Perú y eso dinamizó la industria de gastronomía en el Perú. Democratiza el acceso porque resuelve el problema logístico.

MIRA: Lima Villa College: “Queremos replicar nuestra propuesta educativa”

Frente a esta democratización y con la llegada de la pandemia, ¿cómo reaccionaron?

Teníamos 180 unidades [de productos] para vender y las reducimos a 14 en el peor momento de la pandemia. Fueron 14 sabores de un mismo producto que se llamaban ‘Minimaria’, una torta pequeña para cuatro o seis personas. Con ella subsistimos y nos salvamos.

¿Qué lecciones podría rescatar?

El consumidor tiene ganas de celebrar cada momento. Pareciera que desean volver a conectarse emocionalmente con los amigos y familia que no ven hace dos años. Ven en María Almenara ese elemento que los conecta emocionalmente, que tiene la versatilidad de funcionar en extrema tristeza para alegrar el momento o en extrema felicidad para compartirlo.

¿Cuáles son sus expectativas?

Vemos al Perú como una gran fuente de oportunidad. Hacemos empresa pensando en el largo plazo. Creemos que nuestra gente es nuestra principal diferencia. Este 2022 estamos en proceso de abrir siete tiendas más [en Lima] y estamos invirtiendo en una nueva planta de producción que va a cuadruplicar nuestra capacidad actual.

Con estos planes, ¿cómo recibieron la noticia sobre el reconocimiento LEC?

Nos alegra que se reconozca el trabajo. Este es un premio al esfuerzo de años de trabajo en silencio y también a los padres de Maria Almenara que vieron en ella a una niña que podría ejercer sus sueños.

TE PUEDE INTERESAR

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más