Ken Follet: “Si empiezas a leer un libro y te aburres, deberías tirarlo”
El popular autor de “Los pilares de la Tierra” nos cuenta cómo se hizo novelista “por necesidad” y triunfó narrando épicas construcciones. Follett habla con El Dominical sobre su proceso para recrear la Edad de Piedra en “El círculo de los días”, libro en el que explora la ambición y el amor prehistórico.
MADRID, SPAIN - NOVEMBER 18: Ken Follet attends the final lecture of "The Pillars of the Earth" on November 18, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by Beatriz Velasco/Getty Images)
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Resumen
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Dice que Se hizo novelista por falta de dinero, cuando supo del jugoso adelanto ofrecido a un colega reportero por derechos de publicación. El galés Ken Follet tenía la ventaja de escribir rápido y constante. Publicó varios libros hasta lograr su primer éxito: “El ojo de la aguja” (1978), un thriller ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Entonces el dinero dejó de ser un problema: ya no solo le alcanzaba para llevar el auto al taller sino para comprarse uno nuevo, mientras celebraba con la mejor champaña. Un día, decidió narrar la construcción de una catedral en el siglo XII a lo largo de diferentes generaciones. Su entorno intentó hacerlo entrar en razón, seguros que nadie leería tal despropósito. Pero él siguió escribiendo.
Dice que Se hizo novelista por falta de dinero, cuando supo del jugoso adelanto ofrecido a un colega reportero por derechos de publicación. El galés Ken Follet tenía la ventaja de escribir rápido y constante. Publicó varios libros hasta lograr su primer éxito: “El ojo de la aguja” (1978), un thriller ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Entonces el dinero dejó de ser un problema: ya no solo le alcanzaba para llevar el auto al taller sino para comprarse uno nuevo, mientras celebraba con la mejor champaña. Un día, decidió narrar la construcción de una catedral en el siglo XII a lo largo de diferentes generaciones. Su entorno intentó hacerlo entrar en razón, seguros que nadie leería tal despropósito. Pero él siguió escribiendo.
Así, “Los pilares de la Tierra” (1989) se convirtió en el éxito global que consolidó su carrera literaria. Ofreciendo acción, drama, romance y suspenso, Follet se convirtió en referente de la ficción histórica, vendiendo más de 198 millones de copias de sus casi 40 novelas. Este año, el escritor británico lanza “El círculo de los días” (Plaza & Janés), que cuenta la construcción de Stonehenge, el crómlech definitivo de la Edad de Piedra.
“Me gusta visitar los lugares sobre los que estoy escribiendo. En este caso, fue la llanura de Salisbury, donde yace Stonehenge”, nos cuenta Follet en exclusiva. El autor partió a pie desde la cantera donde los antiguos encontraron aquellas piedras gigantes, hasta el sitio arqueológico donde las arrastraron, a 30 kilómetros de distancia. Apenas acabó el libro, pagó a especialistas para que encuentren errores históricos en el manuscrito. ¿Escribiría una novela sobre Machu Picchu? Le preguntamos. El escritor duda antes de negar la posibilidad. Siempre busca temas distintos para sus obras, dice. Escribir una novela sobre la construcción de otro monumento sería repetirse.
¿De dónde viene su amor por la historia?
En realidad, cuando estaba en el colegio no me gustaba. Me aburría. Sucedió cuando me volví escritor de historias de espías. Comencé a leer historia militar buscando momentos en que el espionaje pudiese haber cambiado el curso de una batalla o de una guerra. Y me interesó el tema. Pasé entonces a la historia general, buscando épocas donde podría inventar un personaje que viviera aventuras emocionantes. La gente adora mis novelas históricas, así que esa es una buena razón para continuar escribiéndolas.
“El círculo de los días” detalla la vida cotidiana de sus personajes: sus tradiciones, su dieta, sus herramientas. ¿Cuán importante es para usted ser preciso con esos detalles?
Es importante. Usualmente a mis lectores les gusta la historia y quieren saber que aquello que están leyendo en mis libros sea auténtico. Y yo comparto eso. Quiero hacerlo bien, no solo quiero inventar. Me gusta poder decir a mis lectores que lo que han leído de la historia en este libro es real.
Sus personajes, si bien viven en la Edad de Piedra, tienen preocupaciones muy contemporáneas...
En todos los períodos de la historia hay gente con las mismas preocupaciones: el trabajo, cómo alimentar a sus familias, el dinero. Se preocupaban por la violencia, el crimen y la guerra, por el amor, el matrimonio y el sexo. Son comunes en todas las épocas.
Uno podría decir que sus personajes se comportan como detectives o políticos, son especialmente listos.
¡Los héroes tienen que ser listos, de lo contrario no ganarían! Joia, la sacerdotisa, es lista y carismática, y Seft, el carpintero, es muy hábil con los asuntos prácticos. Los personajes centrales de una novela realista deben ser muy inteligentes. Si el personaje central no es listo, entonces estamos en una comedia ¿verdad? Una comedia trata de gente haciendo cosas estúpidas y que fracasa en su intento. Puesto que no escribo ese tipo de libros, mis personajes son muy listos.
El escritor de bestsellers Ken Follet, autor de “Los pilares de la Tierra”, lanza una novela sobre la construcción de Stonehenge, monumento cumbre de la Edad de Piedra en el Reino Unido. (Foto: Getty Images)
/ Rufus Cox
¿Esa habilidad deductiva de sus personajes es un remanente de sus tiempos como escritor de thrillers de espionaje?
No sé si haya una conexión. El tema con los espía es que siempre están mintiendo. Viven una vida de engaño. No dicen: “soy un espía, trabajo para el enemigo”. Más bien afirman que son, por ejemplo, un vendedor que tiene que viajar mucho. Inventan historias sobre sí mismos. Eso es lo emocionante de los espías: siempre están diciendo mentiras y están en peligro de ser descubiertos. De allí viene el suspenso. Pero esto no sucede en la ficción generalista. En la mayoría de novelas la gente se mete en problemas y tiene que salir de ellos. Y una forma de hacerlo es ser listo.
Su novela confronta el patriarcado con el matriarcado. Es casi una metáfora de nuestros tiempos...
No es una metáfora, es el mismo problema: si las mujeres son propiedad del hombre o no. En la mayoría de las sociedades a lo largo de la historia, la mujer ha sido considerada una propiedad. Una posesión del hombre. No sé cómo son los matrimonios en Perú, pero aquí, en un matrimonio, siempre hay un hombre que entrega a la novia. Se la da a otro hombre. El tema de las mujeres siendo propiedad de los hombres causó tensiones en la sociedad humana por miles de años.
Como sugiere la novela, en la prehistoria la gente sabía la importancia de mantener un balance en la naturaleza. No destruían todo a su paso, como hoy sucede.
Eso es cierto. Los sabios de esa época sentían que debía haber un balance. Eso es natural cuando vives cerca de la tierra. En la Edad de Piedra, todos estaban interesados en cosechar, recolectar y cazar. El clima influenciaba a todos. Hoy, en cambio, la mayoría de nosotros pasamos todo el día en casa, sin importarnos si el sol brilla o si llueve. Si vas a escribir sobre gente cercana a la tierra, debes asumir que tenían mucho interés en preservarla.
Hablando del balance, el año pasado un grupo de activistas roció pintura naranja en Stonehenge para crear conciencia sobre el cambio climático. ¿Qué opina de estas acciones que buscan llamar la atención atentando contra obras de arte o monumentos históricos?
No sería mi manera de protestar. Si quieres preservar algo no dañas o destruyes otra cosa. Eso no tiene sentido para mí. Sin embargo, mucha gente siente que debe hacer algo escandaloso para llamar la atención. Simpatizo con sus objetivos, pero no estoy seguro que los estén abordando de manera correcta.
¿Ha sentido algo especial caminando por Stonehenge? Se lo pregunto porque en Perú los visitantes de Machu Picchu suelen decir haber sentido una energía particular…
Sí. Creo que Stonehenge es uno de esos lugares donde puedes tener una reacción espiritual. No puede ser explicado, es como una sensación religiosa, pero no digo que haya un Dios. Es algo muy fuerte que ocurre cuando te detienes frente a una de esas enormes piedras y piensas cuánto tiempo han estado allí, los problemas que la gente asumió para trasladarlas. Sientes que estás en presencia de algo muy antiguo y místico. No hay fantasmas ni hay nada mágico, pero se siente como algo asombroso.
En una entrevista dijo que para acabar un libro hay que ser muy obstinado. ¿Qué dice esa sentencia sobre usted y sus casi 40 novelas?
Recuerdo haber dicho algo así. Pero recuerdo también decir que algunas personas sienten que deben terminar un libro incluso si es malo o no lo están disfrutando. Yo no siento eso. Creo que si empiezas a leer un libro y te aburres, deberías tirarlo. La vida es demasiado corta y los libros son geniales, pero no quieres leer los malos. Deberías leer solo los buenos o, por lo menos, los buenos que te convengan.
Si bien al lector debe importarle el destino de los personajes para seguir pasando las páginas, ¿Qué pasa cuando al escritor no le importa un personaje en el proceso de escritura?
Necesitaría reescribirlo. No quiero tener un personaje en el libro al que nadie le importe. No me importa que odien al personaje y me gusta si lo aman, pero no quiero que sean indiferentes.
¿Qué busca usted en las novelas que lee?
Escribo las novelas que me gustaría leer, llenas de incidentes, con mucho suspenso, conflicto y muchísimo romance. Son la clase de libros que me gusta leer. Leo thrillers, me gusta mucho la literatura decimonónica de Inglaterra, Francia y Rusia, la edad de oro de la novela, empezando con Jane Austen. Me gusta la ciencia ficción, leo misterios de asesinatos y novelas políticas. No me gusta mucho la fantasía. No puedo leer a Tolkien, por ejemplo; no funciona conmigo.
Usted comentó que le había gustado leer “La tía Julia y el escribidor” de Mario Vargas Llosa. ¿Qué le interesó especialmente?
Es una muy buena novela sobre ser un novelista. Es la historia de un guionista de radio, pero bien podría ser la de un novelista. Había mucho que resonó conmigo. Pensé que era muy divertida y original. Nunca ha habido otra novela así.
Cuando los escritores de novela histórica del futuro escriban de nuestra época, ¿Cuál cree que sería el mejor género para hacerlo? ¿Un thriller? ¿Una comedia?
No lo sé. Pero cuando la gente examine nuestro tiempo se reirá de nosotros. Verá cómo tiramos pantalones jeans en perfecto estado para comprar nuevos que han sido tratados para que parezcan viejos y desgastados. Van a pensar que éramos muy extraños. ¿No te parece que es extraño?
¿Y usted se deshace de sus jeans buenos?
Sí, lo hago. Cuando las cosas pasan de moda, las regalo...