Por Milagros Asto Sánchez

Nadie sabe lo que pasa con el ser humano después de que morimos pero, religiones y creencias aparte, una de las pocas certezas que tenemos es que podemos elegir el lugar de descanso para nuestros restos. Por estos días, ese lugar incluye el espacio exterior si decidimos que nuestro último viaje sea, literalmente, el infinito y más allá.

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