El peruano que trabaja con los refugiados en Alemania
El peruano que trabaja con los refugiados en Alemania

A diario Pablo Paz escucha a familias que llegan ilegalmente a suelo alemán. Y a diario intenta consolar a padres que ya no verán a sus hijos, pues las guerras que azotan a sus países se los han llevado.

—¿Cómo llegó a trabajar con refugiados en Alemania?

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Francisco Sanz

Desde joven me interesó el tema de las migraciones. Vine a Europa a los 21 años habiendo empezado Antropología en la PUCP. Estudié en Milán y luego en Francia. Aprendí árabe, trabajé en Mauritania. Me especialicé en poblaciones musulmanas y luego de una breve visita al Perú decidí que mi futuro estaba en Alemania. Trabajé en un primer momento en Ärzte der Welt [Médicos del Mundo], en Múnich. Ahora  soy parte del equipo encargado del primer centro para solicitantes de asilo en Hamburgo gestionado por la Cruz Roja.

—¿Qué fue lo que más le impactó de Europa?

En el Perú vivimos en un sistema muy protegido, pasamos pregrado al lado de nuestras familias. Pero en Europa, uno llega y de pronto se vuelve un ciudadano de segunda categoría. Por primera vez sentí discriminación, racismo.

—¿Lo mismo sucede con los migrantes musulmanes?

Sí, eso ha generado buena parte de los problemas sociales de hoy. ISIS [el Estado Islámico], está conformado, en parte, por migrantes de tercera generación que no lograron integrarse. Hay chicos que siguen todos los programas, estudian e incluso teniendo un doctorado fracasan a la hora de buscar trabajo. Porque vienen de guetos y se apellidan como se apellidan.

—¿La solución está en manos de los estados?

Claro. Dentro de la política de integración. Creo que en la medida que se les brinde oportunidades para abrirse paso como profesionales y se evite la guetización, se puede avanzar. 

—¿Cómo se consigue el estatus de refugiado?

El solicitante de asilo y el refugiado son totalmente distintos. El primero es una persona que se encuentra en proceso de evaluación por el país de acogida. Para pedir el asilo [en Alemania] debes pasar directamente a Alemania sin haber pisado ningún país de la Unión Europea (UE) previamente. Luego pasas a esperar a que evalúen tu caso durante cerca de tres meses, los cuales pasarás en un campo de acogida para refugiados, hasta que el Ministerio de la Migración y los Refugiados emita un documento indicando el nuevo estatus. En la práctica la gente se queda 8 o 9 meses, porque el ministerio se demora.

(Foto referencial: Reuters)

(Foto: Reuters)

—¿Qué pasa si el solicitante ha pasado por otro país de la UE?

En ese caso, el ministerio buscará la forma de devolverlo.  Puede apelar, son otros 6 meses de espera. No pueden trabajar ni estudiar en una universidad. Tienen que esperar las entrevistas y los resultados. A eso súmale que algunos vienen traumatizados por la guerra.

—¿Alguna vez tuvo un caso de riesgo?

Sí, varias veces. Una vez llegó un señor a mi oficina. Era un sirio. Me empezó a contar desesperadamente, en un dialecto árabe, mientras lloraba, que un hijo suyo había sido atacado. No le entendía bien. Me mostró la foto de un niño de 5 años, que tenía un yeso y había recibido un balazo. Luego me habló de otro hijo suyo, también pequeño. Había muerto. Estaba desesperado por traer a su familia y tenía que explicarle que tardaría al menos 3 meses. Luego me dijo que había sido detenido en Italia, entonces le expliqué que tomaría más tiempo aún.

—¿Y qué pasó?

Este hombre enorme nos pidió ir a un psiquiatra. Decía que no podía dormir. Solo había un psiquiatra que hablaba árabe y este le dio cita para después de 5 meses. Estaba tan ansioso que un día les pegó brutalmente a cuatro compañeros de su cuarto por haber puesto música. Tuvimos que mandarlo a emergencias y felizmente había un practicante que hablaba árabe. Lo medicaron con antidepresivos. Recién lo han transferido a un alojamiento más cómodo. Su familia sigue esperando.

— ¿Cómo fue asumida la foto de Aylan Kurdi en el campo de refugiados en el que trabaja? 

La foto describe lo que ya sabemos. Escuchamos esas historias todos los días por parte de los refugiados. Lo que veo que ha cambiado es la percepción de la gente sobre el problema. Yo trabajé en un centro de primera acogida para refugiados en Múnich y el recibimiento con ropa y comida que hubo la semana pasada en ese lugar habría sido impensable hace un año. Eso no significa que hayan venido pocos refugiados sirios. Al contrario, están llegando desde el 2012. 

—¿Llamar migrantes a los refugiados puede ser peligroso?

Sí. Me molesta que se hable de crisis migratoria. No son migrantes: son refugiados. Está clarísimo. La prensa alemana es la única que informa acerca de una crisis de refugiados y creo que escoger el término correcto es fundamental. La elección de migrante en vez de refugiado no es gratuita. Con ello algunos políticos quieren fomentar políticas antiinmigración y cerrar fronteras, hacer creer que acoger a sirios e iraquíes no es necesario porque su situación no es tan grave como parece. Ver a un niño muerto en la orilla hace ver que son gente que está huyendo de la guerra y no tiene más opción que meter a su familia en un barco.

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