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Culpa y provocación, por Wilson Hernández

"El feminicidio y su tentativa son la consecuencia del ejercicio cotidiano de la violencia del hombre contra una mujer objeto".

Wilson Hernández Breña Investigador de la Universidad de Lima

Violencia mujer

"Las infidelidades o las rupturas de relación pueden operar como gatillos de feminicidios. No como sus causas" (Ilustración: Giovanni Tazza).

Hace meses, un delincuente mató a un joven luego de robarle el celular. Nadie culpó a la víctima por provocar el robo o su muerte. Poco antes, un padre agredió cruelmente a su hijo por sacarse malas notas. Nadie se atrevió a culpar al niño o a sus notas. Recientemente, Carmen fue asesinada por su pareja luego de que ella terminara la relación. La semana pasada, la congresista fujimorista Maritza García, quien ayer renunció a la presidencia de la Comisión de la Mujer y Familia, culpó a mujeres, como Carmen, de sus propios feminicidios.

¿Por qué hay hombres que asesinan mujeres? Para esta congresista, ellas provocan y ellos reaccionan. Una mujer puede ‘sacar de contexto’ a un agresor que es ‘absolutamente sano’ con frases como ‘me voy o te estoy traicionando’.

En nuestra sociedad, las cosas no son muy diferentes. Un 16% considera que las mujeres tienen la culpa de ser violadas por haber provocado al hombre (Instituto de Opinión Pública de la PUCP). Por largo tiempo, nuestro Código Penal ha albergado en el homicidio por emoción violenta una justificación ideal para atenuar la responsabilidad del ‘pobre hombre descontrolado’ que asesinó a su cónyuge.

Pero regresemos a la pregunta de interés. ¿Por qué algunos hombres asesinan a mujeres? En el último año, en la Universidad de Lima investigamos esta interrogante. La investigación fue financiada por el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) y la demanda de evidencia provino del propio Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Antes que nada, ¿cuán cierta es la hipótesis de la provocación? Luego de revisar más de 150 estudios sobre feminicidio de distintas disciplinas y partes del mundo, podemos decir que ninguno la considera como causa. Las razones están en otro lado.

En el Perú, tanto el feminicidio como su tentativa se relacionan a la existencia de violencia previa, situaciones de control y dominación sexual a lo largo de la relación de pareja. Específicamente en el caso de los feminicidios, son tres los principales factores que elevan la probabilidad de que una mujer termine como víctima: (1) historia de violencia psicológica en la pareja, (2) historia de violencia física en la misma y (3) premeditación en la agresión letal.

¿Y qué causan las tentativas de feminicidio? Sus causas más importantes se relacionan a tres hechos que hayan ocurrido durante la relación: (1) que el hombre haya impedido que su pareja visite o la visiten sus amistades, (2) que el hombre haya intentado que su pareja no vea a sus familiares y (3) que él haya ejercido antes violencia sexual contra su pareja.

La violencia feminicida no es el resultado de provocaciones. El feminicidio y su tentativa son la consecuencia del ejercicio cotidiano de la violencia del hombre contra una mujer objeto. Una práctica que, como señala Rita Segado, tiene un fin pedagógico: enseñar con violencia que la violencia tiene mucho de normal.

De ahí que no sorprenda que mientras un 57% piensa que una mujer merece ser reprendida si no atiende a su pareja o no cumple con sus deberes del hogar, un 56% considera que tarde o temprano un hombre dejará de ser violento gracias al amor y paciencia de la mujer (Encuesta Nacional de Relaciones Sociales, 2015).

Hemos normalizado la violencia de género y las desigualdades en las que se asienta. En esa línea, otro hallazgo importante es que mientras más altas son las desigualdades sociales distritales, mayor es el riesgo de una mujer de ser víctima de feminicidio o de su tentativa.

Las infidelidades o las rupturas de relación pueden operar como gatillos de feminicidios. No como sus causas. El feminicidio aparece solo cuando la mujer es vista como un objeto de control y dominación que los hombres perderán. Como dicen algunos feminicidas, “si no es conmigo, no es con nadie”. Y en semejante muestra de dominación, solo los ciegos hallarán provocación.

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