DataEditorial: El Congreso adolescente
La difícil situación política demanda mayor madurez y seriedad de parte de algunos legisladores.
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La madurez, el respeto y ecuanimidad son virtudes que se deben practicar día a día, en situaciones ordinarias. Reuniones sociales, ambientes de trabajo o comidas familiares son ocasiones comunes en las que no falta oportunidad para revelar civilidad y empatía. Pero es en las circunstancias difíciles e importantes –una inesperada pérdida de empleo, una muerte cercana– en las que el verdadero carácter se revela y las cosas toman un giro distinto, para bien o para mal.
Lo que sucede a nivel personal en este sentido no es muy diferente al funcionamiento de la vida política de los países. Más que en cualquier otro momento, es precisamente en las condiciones adversas e imprevistas en las que se hace absolutamente indispensable que los líderes políticos estén a la altura de las circunstancias y demuestren temple, tino y madurez.
La crisis política suscitada por el destape de los vínculos del presidente Kuczynski con la empresa Odebrecht, sin embargo, parece haber sacado a relucir lo opuesto en la clase política nacional. Al margen de los méritos que pueda tener el proceso de vacancia en curso en contra del mandatario, la actitud oportunista e imprudente que han tomado algunos miembros del Congreso es reprochable.
En particular, la acusación respecto a que el Ejecutivo estaría “comprando los votos” que necesita para evitar la vacancia el próximo jueves –para la que no se ha presentado ningún sustento– es sumamente irresponsable. El congresista Héctor Becerril (FP), por ejemplo, mencionó que “ha escuchado” que “desde el Ejecutivo se estaría haciendo una bolsa para pagar a los congresistas y torcer la voluntad popular”. Consultado sobre la fuente de las voces que escucha, se limitó a mencionar que el rumor venía de una colega de su bancada. La congresista Yeni Vilcatoma (no agrupada), por su lado, indicó, sin más, que Fernando Zavala, ex primer ministro, “negocia los votos” de los parlamentarios en la casa del presidente Kuczynski.
La difusión de un rumor tan pernicioso se suma a otros desatinos de diversos miembros del Congreso en medio de una crisis sin precedentes en casi dos décadas. Como criticamos ya en este Diario, los parlamentarios del Frente Amplio, por ejemplo, aprovecharon la zozobra para plantear la convocatoria a una asamblea constituyente.
Estas actitudes no hacen sino complicar aun más una situación ya de por sí difícil. Haría bien los congresistas en recordar que, si bien la popularidad del presidente está en su punto más bajo, la de ellos tampoco es digna de envidia. De hecho, según la última encuesta de Ipsos publicada en este Diario hace apenas unos días, si bien el 57% de encuestados opinaba que el presidente debería dejar el cargo, el 61% opinaba también que el mandatario debía disolver el Congreso.
El Ejecutivo ciertamente se ha debilitado mucho en los últimos días, pero eso de ninguna manera mejora la posición e imagen del Congreso frente a la ciudadanía; por el contrario, el comportamiento irresponsable y oportunista del que algunos parlamentarios hacen gala en esta situación de crisis pone en riesgo un desenlace institucional y ordenado. Si es en los contextos más difíciles en los que se deben evitar provocaciones y sacar a relucir toda la madurez política de nuestros representantes, no pocos de estos están en falta.

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