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Al volante del Rampage 2,0 litros turbo, el pick-up 4x4 producido por RAM para Latinoamérica: ¿cómo fue nuestra experiencia?
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El RAM Rampage es un pick-up compacto que se lanzó en el Perú en 2024. A diferencia del resto de modelos de la marca, el Rampage es un vehículo diseñado y producido exclusivamente para Latinoamérica. En ese sentido, en Ruedas y Tuercas lo pusimos a prueba y aquí te contamos cómo fue nuestra experiencia de manejo.
En el mercado peruano se comercializan tres versiones: Laramie, Rebel y R/T. Todas comparten el mismo motor y esquema mecánico, pero se diferencian en el nivel de equipamiento y acabados. Nosotros probamos la versión Laramie, la variante intermedia, que está disponible desde US$42.990.
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A diferencia de los pick-up del segmento mediano y grande, que están construidos sobre un chasis de largueros, el RAM Rampage utiliza un chasis monocasco, como un SUV. De hecho, según Stellantis, el Rampage está desarrollado sobre la plataforma Small Wide, que comparte con los Fiat Toro, Jeep Renegade, Compass y Commander. El primero de ellos es un pick-up monocasco popular en Argentina, mientras que el resto son SUV, lo que evidencia la versatilidad de esta plataforma.
Fuera del grupo Stellantis, el Rampage no es el primer pick-up monocasco de RAM. Anteriormente, esta configuración ya se había utilizado en modelos como la RAM 700 (4,5 m), 1000 (4,9 m) y 1200 (5,3 m). Si quisiéramos ubicar al Rampage, que mide 5 metros de largo, dentro de esta gama, se situaría entre la RAM 1000 y la 1200. En el Perú, los pick-up más populares son los medianos, de tamaño similar a la 1200, por lo que el Rampage se posiciona como una alternativa ligeramente más compacta y versátil para entornos urbanos.

Por ejemplo, durante una visita a un centro comercial notamos que pick-up medianos como la Hilux o la Frontier no encajan bien en los estacionamientos peruanos, los cuales, según normativa nacional, miden 5 metros de largo. En cambio, la Rampage calza casi de forma exacta. Sin duda, es una gran ventaja contar con un vehículo que puede cargar hasta 750 kg y que no presenta inconvenientes en la mayoría de estacionamientos y cocheras.
Una de las pocas desventajas es que, al ser un pick-up compacto, las dimensiones de su cabina son algo más reducidas. Esto se nota, sobre todo, en el espacio para las piernas de los ocupantes de la segunda fila. Si bien es algo limitado, podría acomodar a personas de hasta 1,80 m o 1,85 m de estatura, siendo optimistas.

Respecto a la tolva, esta tiene un largo de 1.450 mm, lo que representa una medida bastante competitiva. El ancho entre los pasos de rueda es de 1.055 mm, una cifra ajustada. Por ejemplo, si se desea transportar una cuatrimoto —que suele medir cerca de 1 metro de ancho—, esta entraría con lo justo, aunque sí resulta funcional para ese tipo de carga. Además, la tolva ofrece un volumen de 980 litros, suficiente para el día a día o para trasladar herramientas grandes, y cuenta con puntos de sujeción para mayor seguridad.

La versión Laramie que probamos es la que más se asemeja a los modelos RAM 1500, 2500 y 3500. En la Rampage Laramie predominan los detalles cromados y plateados en elementos como la parrilla delantera, los marcos de ventanas, las cubiertas de los espejos, las manijas de las puertas, los logotipos, las llantas y el parachoques trasero, lo que evoca el estilo tradicional de sus hermanos mayores.
El diseño es elegante y las proporciones de la carrocería le confieren un aspecto musculoso desde la mayoría de ángulos. Si bien RAM asegura que su carrocería es completamente nueva, resulta inevitable verla como una especie de versión miniaturizada de la RAM 1500.
Un punto a favor es que ofrece ángulos y altura todoterreno muy útiles para caminos agrestes como los que tenemos en el Perú. Su distancia libre al suelo es de 310 mm, superior a la mayoría de pick-up disponibles en el mercado nacional. Su ángulo de ataque es de 25,7°, el ventral es de 23,9° y el de salida es de 25,3°.
Más allá de las dimensiones y capacidades, el interior del Rampage destaca por su equipamiento y las numerosas asistencias a la conducción. Cuenta con una pantalla central de 12,3″ compatible con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica. Además, incluye un clúster digital de 10,3″ y un cargador inalámbrico. En general, el equipamiento es completo y bastante moderno para su categoría.

En cuanto a la motorización y experiencia de manejo, utiliza el mismo propulsor Hurricane 4 que equipa el Jeep Wrangler: un motor turbo de 2,0 litros con 268 hp y 400 nm, acoplado a una transmisión automática de nueve velocidades. Esta configuración le permite una respuesta ágil, acelerando de 0 a 100 km/h en aproximadamente 7 segundos. Un dato importante es que su consumo en el tráfico de Lima osciló entre 23 y 25 km/galón.

Aunque es un pick-up, su comodidad de marcha es similar a la de un SUV gracias a la suspensión independiente en ambos ejes. La dirección, asistida eléctricamente, permite maniobras muy suaves, incluso con el vehículo detenido.

Su sistema de tracción 4WD también es competente, a pesar de no contar con caja reductora. Incluye un modo 4x4 Low, que simula una marcha reducida (4L), lo cual le da un buen desempeño en terrenos complicados.
Conclusiones
Aspectos positivos
- Potente motor
- Buen equipamiento
- Diseño atractivo
- Buena calidad de fabricación
Aspectos por mejorar
- Consumo de combustible
- Precio alto
- Espacio limitado en la parte trasera








