Miles de gatos viven en silencio en las ciudades del país, pasando desapercibidos en espacios donde la indiferencia suele ser más visible que la ayuda. ( Foto generada por IA)
Miles de gatos viven en silencio en las ciudades del país, pasando desapercibidos en espacios donde la indiferencia suele ser más visible que la ayuda. ( Foto generada por IA)

El abandono de gatos ocurre muchas veces sin ruido ni testigos, normalizado en calles y barrios donde su presencia se vuelve parte del paisaje urbano.( Imagen generada por IA)
El abandono de gatos ocurre muchas veces sin ruido ni testigos, normalizado en calles y barrios donde su presencia se vuelve parte del paisaje urbano.( Imagen generada por IA)

El abandono animal es una problemática persistente, pero cuando se habla de ella, los gatos suelen quedar al margen de la conversación. No porque sufran menos, sino porque su abandono ocurre de forma silenciosa. En mercados, barrios, parques y calles de todo el país, miles de gatos sobreviven sin ser vistos y sin recibir ayuda.

En el Perú, diversas estimaciones señalan que más de 6 millones de perros y gatos viven en situación de calle, y alrededor de 4 millones se concentran solo en Lima. Dentro de estas cifras, los gatos representan una población especialmente vulnerable debido a su invisibilización y a la creencia errónea de que pueden “arreglárselas solos”.

Esta realidad se evidencia en distintos puntos del país. En el Callao, por ejemplo, más de 100 gatos fueron encontrados abandonados en una pequeña isla, un caso que expuso las consecuencias extremas de la irresponsabilidad humana y la falta de control reproductivo.

La falta de esterilización es uno de los principales factores que alimenta este ciclo. Camadas no planificadas, gatos regalados sin seguimiento y abandonos normalizados incrementan una población que crece más rápido de lo que organizaciones y rescatistas pueden atender. A esto se suman mitos profundamente arraigados: que los gatos no se encariñan, que no necesitan cuidados constantes o que la vida en la calle no les afecta.

El abandono también adopta formas menos visibles. Mudanzas, cambios familiares, alergias o la llegada de un nuevo integrante al hogar siguen siendo motivos frecuentes para dejar atrás a un gato que, hasta ese momento, formaba parte de una familia.

Paradójicamente, el 24 % de las familias peruanas convive con al menos un gato, lo que demuestra una relación cercana con estos animales, pero también evidencia la brecha que aún existe en educación sobre tenencia responsable, esterilización y compromiso a largo plazo.

Rescatistas independientes, organizaciones y cuidadores de gatos comunitarios enfrentan esta realidad todos los días. Con recursos limitados, asumen una labor que debería ser colectiva: alimentar, esterilizar, atender emergencias y buscar hogares responsables para quienes han sido descartados.

Hablar del abandono de gatos no es cómodo, pero es necesario. Significa reconocer que su sufrimiento existe, aunque no siempre lo veamos. Que su silencio no debe confundirse con resistencia.

Hacer visible su realidad es el primer paso para cambiarla y recordar que cada gato merece una oportunidad y un hogar responsable.(Imagen generada por IA)
Hacer visible su realidad es el primer paso para cambiarla y recordar que cada gato merece una oportunidad y un hogar responsable.(Imagen generada por IA)

En WUF creemos que ningún animal debería ser invisible. Los gatos también sienten, también sufren y también merecen una oportunidad. Visibilizar su realidad es el primer paso para cambiarla.

Si estás pensando en adoptar un gato, hacerlo de manera responsable puede transformar no solo su vida, sino también la tuya. En nuestra web encontrarás información, consejos y gatitos que buscan una segunda oportunidad.

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