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El maltrato animal es una realidad dolorosa que, pese a los avances legales, continúa ocurriendo en distintos puntos del país. A fines de diciembre del 2025, un caso registrado en plena vía pública, en el distrito de Independencia, generó indignación y una amplia reacción ciudadana. Se trató de la agresión contra una perrita llamada “Susu”, un hecho que volvió a poner en agenda la necesidad de actuar con firmeza para que la violencia contra los animales no quede impune.
De acuerdo con la información difundida por diversos medios, Susu fue violentamente agredida por su propio cuidador en plena avenida, ante la mirada de vecinos y transeúntes. Las imágenes mostraban una situación de extrema crueldad que motivó la intervención inmediata de los vecinos, quienes lograron detener la agresión y alertar a las autoridades. Gracias a esta reacción, la perrita fue trasladada de urgencia a una clínica veterinaria, donde se determinó que su estado de salud era crítico.
Horas después, y debido a la gravedad de las lesiones y el sufrimiento que presentaba, los especialistas tomaron la difícil decisión de practicarle una eutanasia humanitaria, priorizando su bienestar. El caso generó una profunda conmoción social, protestas ciudadanas y el inicio de una investigación por presunto delito de maltrato animal.

En los últimos años, distintos episodios han puesto a prueba la aplicación efectiva de la Ley de Protección y Bienestar Animal y han despertado una fuerte reacción ciudadana.
Susu: un caso que reabrió el debate nacional
La agresión contra Susu evidenció, una vez más, que el maltrato animal puede ocurrir a plena luz del día y en espacios públicos. La intervención vecinal fue clave para evitar que la agresión continuara y para activar la respuesta de las autoridades.
El Ministerio Público inició una investigación por presunto delito de actos de crueldad contra animales domésticos, tipificado en el artículo 206-A del Código Penal. El caso reactivó el debate sobre la necesidad de sanciones firmes y procesos oportunos que envíen un mensaje claro de que la violencia animal no será tolerada.
Torito: indignación y exigencia de justicia en Lima
En octubre de 2023, el caso de Torito, un perrito que cumplía funciones de guardián en un mercado de Villa María del Triunfo, generó indignación nacional tras denunciarse que fue víctima de abuso y tortura dentro del centro de abastos.
Vecinos y comerciantes alertaron a la Policía Nacional del Perú y a colectivos animalistas. La rápida difusión del caso impulsó la apertura de una investigación fiscal por el presunto delito de actos de crueldad contra animales domésticos.
El presunto responsable fue intervenido y el caso pasó al Ministerio Público, convirtiéndose en uno de los procesos más visibles sobre maltrato animal en Lima ese año. Torito recibió atención veterinaria y su historia reforzó el debate sobre la necesidad de sanciones ejemplares y mayor vigilancia en espacios públicos.
Dachi: un precedente judicial en favor del bienestar animal
Ese mismo año, Dachi, una perrita de raza pug, se convirtió en símbolo nacional contra la violencia hacia los animales. Fue brutalmente agredida y su estado de salud generó una ola de solidaridad y movilizaciones ciudadanas.
El caso tuvo un desenlace judicial relevante. En diciembre de 2023, el Poder Judicial otorgó la custodia definitiva a la veterinaria que le brindó atención médica, al considerar que era lo más conveniente para su bienestar.
La decisión fue considerada un precedente importante, ya que priorizó el principio de protección del animal como ser sintiente por encima de la titularidad formal de propiedad, reforzando el espíritu de la Ley N.° 30407.

Cusco: un caso con agravantes que estremeció al país
En noviembre de 2025, otro hecho generó indignación nacional cuando se denunció en Cusco la muerte de una perrita gestante que habría sido golpeada hasta perder la vida.
Colectivos animalistas presentaron la denuncia correspondiente y exigieron que el presunto agresor sea procesado penalmente. El Ministerio Público inició investigaciones por maltrato animal con agravantes, debido a la condición de la mascota.
El caso volvió a evidenciar que la violencia animal no distingue región ni contexto, y reavivó el debate sobre la necesidad de acelerar los procesos judiciales y garantizar sanciones efectivas, especialmente cuando el desenlace es fatal.
Un delito sancionado por la ley peruana
Más allá del impacto emocional, estos casos recuerdan una realidad que aún muchos desconocen: el maltrato animal es un delito en el Perú. La Ley N.° 30407, Ley de Protección y Bienestar Animal, vigente desde 2016, reconoce a los animales como seres sensibles y sanciona los actos de crueldad y abandono a través del artículo 206-A del Código Penal, con penas que incluyen prisión, multas e inhabilitación para la tenencia de animales.
Las cifras reflejan tanto la gravedad del problema como una mayor conciencia ciudadana. Solo en el año 2025 se registraron más de 2,500 denuncias por maltrato animal a nivel nacional. Desde la entrada en vigencia de la ley, se han logrado cerca de 100 sentencias contra personas que atentaron contra animales domésticos y silvestres. De acuerdo con organizaciones animalistas, entre enero y septiembre del 2025 se reportaron alrededor de 1,800 denuncias formales bajo este artículo penal.
¿Qué hacer si somos testigos de un caso de maltrato animal?
Uno de los grandes aprendizajes que deja este caso es la importancia de la acción ciudadana informada. Si una persona presencia una situación de maltrato animal, los especialistas recomiendan:
- Priorizar la seguridad personal y evitar confrontaciones directas si existe riesgo.
- Registrar evidencia (videos, fotos o testimonios) siempre que sea posible.
- Comunicar el hecho a la Policía Nacional del Perú o acudir a la comisaría más cercana.
- Dar aviso al Ministerio Público o a la Fiscalía de Prevención del Delito, que puede intervenir incluso de oficio.
Estos pasos son clave para que los casos no queden impunes y para que las autoridades puedan actuar con sustento legal.

Un llamado a no normalizar la violencia
Desde WUF, condenamos con total firmeza cualquier acto de crueldad o violencia animal. Casos como los de Torito, Dachi y Susu no deben quedar solo en la indignación momentánea, sino convertirse en un punto de quiebre para fortalecer la denuncia, la empatía y el cumplimiento de la ley. Construir una sociedad más justa implica entender que la violencia, en cualquiera de sus formas, no puede ser tolerada.
Cuando la ciudadanía actúa y la ley se aplica, se da un paso importante para que hechos como este no se repitan y para que ningún acto de maltrato animal quede impune.
Si quieres ser parte del cambio, apoyar el bienestar animal y la adopción responsable es un primer paso. Súmate a WUF y ayúdanos a construir un futuro donde ningún perro tenga que vivir en las calles.
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