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Foto del autor: Soledad

Huambra, comida casera amazónica

Huambra, comida casera amazónica

Hace pocos días almorzamos en Huambra, cocina amazónica y salimos  entusiasmados.

Juan Pablo Mansilla es el joven cocinero iquiteño, al igual que su familia, quien está al frente de este restaurante que  cuenta con un público que sale con la sonrisa en el rostro. Nos atendió Luis quien está al frente de la barra (lo conocí cuando trabajó en Ámaz) y nos contó algo de la historia. Ese día Juan Pablo no estaba pues atendía su stand en Fusión, la feria gastronómica del grupo América Multimedia.

Huambra significa niño, joven, tanto para hombre o mujer, en dialecto iquiteño y en Lima es usual escuchar  su diminutivo: “huambrillo o huambrilla”. El proyecto empezó cuando Roxana Aguilar, madre de Juan Pablo, vino a visitarlo y llegó la pandemia. Ambos empezaron a cocinar para atender vía delivery, así nacería luego la idea de abrir el restaurante. Hace 6 meses se mudaron a una casona de 100 años, en pleno centro de Miraflores,  con varios ambientes, de paredes pintadas de colores alegres  que transportan imaginariamente a Iquitos.

La carta es variada, con platos clásicos y emblemáticos de la cocina amazónica servidas en porciones generosas.  La bienvenida es con chips de pituca, yuca y plátano, con salsa de cocona y otra crema de ají charapita con su típico picante.

Empezamos con las canastitas rellenas con paiche acevichado y trozitos de cecina, muy ricos (S/.26.00 por 4 unidades),

Seguimos con ceviche de charela, que fue la pesca del día (S/43.00) con leche de tigre a base de cocona, chonta, limón y ají charapita. Llega con plátano bellaco bien maduro, en torrejitas que reemplazan el camote y chicharrón de piel de paiche. Deli!

Las  empanadas de yuca crocante rellenas de pollito canga, bien sabrosas, son contundentes.  (S/.24.00 x 2 unidades).

También probamos el Tiradito de paiche curado, una delicadeza deliciosa que anuncian  para el cambio de carta.

Para el fondo elegimos el chaufa amazónico (S/.40.00), muy sabroso, sin sillao pero con mishkina, chorizo y cecina. Incluso trajimos a casa porque no pudimos terminarlo.

Aún nos queda por probar por el inchicapi de gallina, el paiche a la parrilla,  la jalea de la selva, el guiso de res al tucupi y los postres! Nos despidieron con  un traguito de chuchuhuasi, licor típico de la zona, a base de cortezas de árbol maceradas en aguardiente de caña y endulzado con miel.