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Evidencia para un sistema previsional inclusivo, por Oswaldo Molina

Solo 4 de cada 10 trabajadores cotizan a algún sistema previsional en la región, y esta cifra es incluso menor en el Perú, señala el Director de la Maestría en Economía de la Universidad del Pacífico

AFP

AFP. Los afiliados al sistema privado de pensiones pueden elegir en qué tipo de fondo ahorrar para su jubilación.

El Comercio

Cuando las autoridades mexicanas que habían lanzado el primer programa de transferencias condicionadas permitieron su evaluación rigurosa, probablemente jamás imaginaron las consecuencias de esa decisión. Gracias a los resultados positivos de dichas evaluaciones, este tipo de programa público se expandió rápidamente alrededor del mundo.

Así, no debe haber país en desarrollo en la actualidad que no tenga algún programa semejante. Aquí, en el Perú, de alguna manera los beneficiados del programa Juntos son también deudores de dicha decisión. Generar evidencia sólida es quizás la mejor manera de guiar a la política pública, y de lograr sostener y expandir políticas específicas. Para ello, es fundamental unir no solo a la academia con el sector público –tal y como la experiencia de MineduLAB ha mostrado, por ejemplo–, sino también a un sector privado comprometido.

Existen preguntas cruciales que solo pueden ser respondidas con el apoyo del empresariado, en tanto ocurren en su ámbito de acción.

Al respecto, un asunto fundamental que sigue pendiente de respuesta es cómo incrementar la cobertura previsional en nuestro país. Solo 4 de cada 10 trabajadores cotizan a algún sistema previsional en la región, y esta cifra es incluso menor en el Perú. ¿Cómo poder acercar el sistema de pensiones a los trabajadores informales? ¿Cómo lograr hacerlo más inclusivo?

Entre las posibles respuestas, se ha planteado la conveniencia de alentar una mayor participación en el sistema de pensiones de ciertos grupos de trabajadores, mediante el match a las contribuciones que ellos hagan con fines previsionales. Es decir, ofrecerles aportar, por ejemplo, un sol por cada sol que ahorren para su vejez en el sistema de pensiones. 

De esta manera, se busca cambiar el comportamiento de estos trabajadores mientras son jóvenes, antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, no existe evidencia sobre cuán efectiva puede ser esta política en países en desarrollo, como el Perú. Esa es la razón por la que, junto con mis colegas Noelia Bernal (Universidad del Pacífico) y Sebastián Galiani (Universidad de Maryland), decidimos investigar sobre el impacto que la implementación de una política de este tipo podría tener sobre la tasa de inscripción y cotización en el sistema previsional. 

Para ello, y gracias al apoyo financiero de Innovation for Poverty Action y de la Universidad del Pacífico, venimos visitando diversas microempresas de la capital para ofrecer de manera experimental estos incentivos a un subgrupo de trabajadores. Esto no hubiese sido posible sin contar como aliados con la Asociación de AFP (AAFP) y Prima AFP, quienes vienen trabajando –hombro con hombro– con nosotros en el desarrollo del proyecto.

Esperamos pronto poder contar con resultados que ayuden a desarrollar políticas que enfrenten efectivamente este problema, tanto en el país como en el resto de la región. Pero más allá de ello, esto es un ejemplo de cuán importante es que el sector privado y la academia unan esfuerzos para generar evidencia en favor de los más necesitados.

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