La lucha de Leydi Díaz, madre a prueba de balas [CRÓNICA]
La lucha de Leydi Díaz, madre a prueba de balas [CRÓNICA]

La barriga de Leydi Díaz Ramírez era cada vez más grande y eso la ilusionaba. Desde que se enteró de que estaba embarazada, contaba los días para tener a su bebe en brazos. Sin embargo, ese momento aún no ha llegado.

El 24 de agosto, con ocho meses de gestación, fue atacada por un sicario que le disparó en el estómago y huyó. Por suerte, ella y su niña están vivas, aunque no a salvo.

Eran las 9:20 p.m. cuando, después de trabajar en una tienda de ropa, Leydi regresaba a su vivienda en San Juan de Miraflores. Caminaba sola por la calle José Charriarse y a lo lejos –a la altura de su casa– vio a un sujeto en motocicleta. No le prestó atención, mucho menos presagió que el desconocido con casco la esperaba para matarla. “Pasé por su lado para entrar a mi casa y me llamó por mi nombre. Cuando levanté la mirada, vi que sacó un arma, me apuntó en la barriga y disparó”, relata Leydi Díaz desde una cama del hospital María Auxiliadora, donde permanece internada.  

La bala ingresó por el lado izquierdo de su abdomen y salió a la altura del glúteo derecho. “Traté de no caerme, de apoyarme en cualquier lugar. Él [el sicario] se quedó mirándome mientras me desangraba. Grité para pedir ayuda y escapó”, recuerda.

–Sospechas–

Leydi Díaz acusa de haber ordenado el ataque a Felipe Yactayo Villanueva, su ex pareja y padre de la pequeña que permanece muy delicada en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del mismo hospital.

La joven de 24 años llora cuando manifiesta que, en febrero, cuando le dijo a Felipe que serían padres, este le habría pedido que abortara. Según Leydi, el hombre le insistió varias veces para que interrumpiera el embarazo. “Una vez me agarró de los hombros y con una de sus manos trató de meterme pastillas abortivas a la boca. Le prometí que las tomaría en mi casa solo para que me soltara”, relata. 

Sin embargo, Felipe Yactayo habría negado ante la Policía Nacional del Perú que estuvo detrás del ataque, según familiares de la joven madre. Leydi tiene miedo. Teme que vuelvan a atentar contra ella y su bebe. Teme porque el sicario que le disparó sigue suelto. Ni siquiera ha sido identificado.

La familia de la joven ha solicitado a la Divincri de San Juan de Miraflores mayor seguridad en el hospital, pero un oficial de esa unidad respondió que “eso no es necesario”.

–Pequeño milagro–

Aquella noche, cuando la bala le atravesó el abdomen, Leydi pensó que ella y su hija morirían. Perdió mucha sangre. Pasaron 20 minutos para que una patrulla de la policía llegara y la llevara al hospital. Durante ese tiempo, la bebe dejó de recibir oxígeno. “Al no llegarle la sangre, tampoco recibía oxígeno. Por eso se intervino a la madre, quien fue [sometida a] cesárea de forma inmediata”, explica el médico Jorge Coello Vásquez, director general del hospital María Auxiliadora. 

Por fortuna, la bala no tocó a la pequeña; sin embargo, al nacer, no respiraba bien. Tuvieron que entubarla y colocarle ventilación asistida. La bebe convulsionó y su corazón latía a 90 pulsaciones por minuto, cuando lo óptimo es 140. Felizmente, las convulsiones han cesado y la esperanza de su recuperación es amplia. 

La bala, en cambio, afectó el colon y la columna de Leydi Díaz. Ella y su bebe están distanciadas físicamente en el hospital. Leydi vuelve a contar los días, esta vez para, por fin, conocer a su hija. 

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