Por Enrique Planas

Jon Arbuckle (Jon Bonachón en la versión hispana) habla con su gato. Le insiste en la importancia de una dieta y de levantarse temprano. Siempre ingenuo, su tolerancia lo caracteriza. Esta relación no nos sorprendería si no fuera por las irónicas respuestas de su mascota. El no puede comprenderlo, pero nosotros, lectores cómplices, sí. Esta empatía entre lectores y personajes animales no es nueva, por supuesto. El Bestiario parlante se origina desde los inicios de la historieta. Pero leer los pensamientos de un animal es una posibilidad que le debemos Charles Schulz, autor del más noble y filosófico Snoopy, capaz de romper la cuarta pared con sus reflexiones dirigidas el lector, mirándolo desde el techo de su caseta.