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¿San Martín de Porres o de Porras?, por Marco Aurelio Denegri

En su columna de esta semana, Marco Aurelio Denegri explica por qué decimos Porres y no Porras al referirnos al santo limeño

¿San Martín de Porres o de Porras?, por Marco Aurelio Denegri

Juan José Vega se pregunta por qué decimos Porres y no Porras, como en realidad debiéramos decir, ya que el padre de nuestro santo moreno se apellidaba Porras; era un español de nacimiento llamado Juan de Porras, y así consta documentalmente y así fue registrado varias veces.

“Pero sucede que en idioma portugués –explica Juan José Vega–, porra es la palabra que sirve para designar la parte masculina del hombre [el miembro, el pene], y a todas luces era inadecuado llamar así a un santo, y peor aún en plural [o sea, Porras y no simplemente Porra]. [...]

“El hecho del problema del significado del apellido Porras nos consta por una curiosa anécdota que oímos de labios del que fuera eminente filósofo Mariano Iberico, quien ejerció precisamente como diplomático en el Brasil, y también de boca de Luis Alberto Sánchez, cuyo chispeante genio limeño lo condujo a la averiguación de tantas cosas de acá.

“Algunos biógrafos del santo guardan reserva sobre el asunto; verbigracia, Rubén Vargas Ugarte y el mismo Emilio Romero. Quien mejor nos ha ilustrado sobre el tema es José Antonio del Busto, lúcido historiador, autor de una biografía del santo, en cuyas páginas, por cierto, no alude para nada al... ‘escabroso’ asunto.

“Además, Porras es vocablo que se aplicaba antes a la mujer de peor fama, acepción que ya no consta en el Diccionario de la Real Academia.

“Así es que lo mejor es echar un velo sobre el asunto y continuar llamando al santo con el apellido que le dio el Papa Juan XXIII, y no su padre. Al fin y al cabo, en el mundo entero es conocido como San Martín a secas.” (Martín, Revista de Artes y Letras, Universidad de San Martín de Porres, 2001, 1:1, 126bc.)

Camilo José Cela, en el segundo tomo de su Diccionario Secreto, documenta convenientemente la acepción sexual de porra. (Cf. C. J. C., D. S., II, 528-530.)

Mandar a uno a la porra es mandarlo a paseo, o al diablo, o a escardar cebollinos, o a freír espárragos, o a la mierda, o al carajo, o como decía Simón Bolívar, a la pinga.

PEINE

Ser uno un peine significa ser persona mortificante, insistente, astuta y capaz de cometer fechorías. El DRAE cita al respecto la expresión coloquial “ya apareció el peine”, que se usa cuando se descubre al presunto autor de una fechoría. En la acepción de que se trata, Ricardo Palma usa varias veces en sus Tradiciones Peruanas la voz peine. Usábala también Leonidas Nicolás Yerovi y así mismo mi padre, a quien se la oí en repetidas ocasiones.

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