1/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 1
1/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 1
2/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 4
2/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 4
3/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 5
3/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 5
4/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 3
4/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 3
5/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 2
5/5El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 2
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/5UWFHQJOFBCIHI4VKB4JUQWISA.jpg)
1/5
El joven del unicornio: su testimonio un mes luego del desborde - 1
El desborde del río Piura no solo dejó destrucción, sino también acciones dignas de imitar. Uno de los casos es el de Gonzalo Otero, un joven de 23 años, quien desde la madrugada de aquel fatídico 27 de marzo cogió su paddle y un remo, y rescató gente atrapada en la urbanización donde vive, la Quinta Ana María, en la ciudad de Piura. Follow @sociedad_ECpe
Su tabla amarilla, su remo y un unicornio inflable, dieron la vuelta al mundo, y hasta se convirtieron en ilustraciones que se viralizaron en redes sociales. Hoy, un mes después de la inundación en Piura, el ingeniero mecánico eléctrico está en Cajamarca, trabajando, pero aún recuerda aquellos días desesperantes.
“El último día que fui a Viduque, en el Bajo Piura, se rompió mi remo. Los siguientes días volví a Pedregal Grande, Chico, al refugio de San Pablo y otras zonas del Bajo Piura, con mis amigos de la Universidad de Piura y jóvenes piuranos. Llevamos ayuda humanitaria, comida preparada y alimentos”, cuenta a El Comercio.
Él recuerda que ese lunes 27 de marzo se levantó sorprendido por las voces en su edificio. Los vecinos de la Quinta Ana María avisaban que el agua del río Piura se metía en sus casas. Gonzalo bajó a la cochera y llevó su carro hacia una parte alta. Como ya no pudo dormir, cogió su paddle y un remo y se dio una vuelta por la zona, en busca de gente atrapada.
“Al inicio no querían salir, porque seguro pensaban que el agua bajaría rápidamente, pero se equivocaron. Como a las 9 am, el agua alcanzó 2 metros de altura en las partes más bajas de la quinta”, rememora. Durante cuatro horas, el joven piurano rescató a 11 personas en la quinta donde vive.
Al siguiente día fue hasta Pedregal Grande, a media hora de la ciudad de Piura, y recorrió pasajes en busca de gente atrapada. Rescató a tres personas, luego de remar contra la feroz corriente que arrasaba todo a su paso.
Incluso, él y su familia resultaron afectados por el desborde del río. “Ahora ya hemos limpiado la casa, y mis papás han vuelto a la quinta. Pero todavía las calles están llenas de polvo y lodo. Los estragos de la inundación aún se notan”, narró El Comercio. La suya, sin duda, es una historia digna de imitar y de recordar.Tweets by sociedad_ECpe
Seguir temas

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/NEWRIRSGTVEPPKBDD26K5ZCBSU.jpg)
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/PJWZAHS2BFFEBFUIB6U3TTTVK4.jpg)
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/VPJ6ZAL3Z5HFFGIS2O443APTFM.jpg)
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/XFY6S7UL2ZBBTI3WBA32VPYBBY.jpg)





