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“El Consejo Nacional de Trabajo ya no será presidido por el ministro”

El titular del Mintra dice que no esperó una reacción “tan fuerte” de los líderes apristas en contra de su nombramiento. Agrega que optó por servir al país

Javier Barreda

El ministro de Trabajo, Javier Barreda, señaló que continuará con las reformas emprendidas por su antecesor en el cargo, Alfonso Grados. (Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)

E l ministro de Trabajo, Javier Barreda, analiza los hallazgos de una investigación de Miguel Jaramillo, de Grade, que encuentra una correlación entre una sentencia del Tribunal Constitucional que permite la reposición en un puesto laboral (estabilidad absoluta) y el incremento sustancial de los contratos a plazo fijo y la caída de la sindicalización.

— La decisión de aceptar el Ministerio de Trabajo debió ser difícil de tomar, porque deja muy mal al Apra, que queda como un partido que ya no tiene la fuerza de gravedad suficiente para retener a su gente y mantener la disciplina. ¿Cómo tomó la decisión?
Bueno, me convocó Mercedes Aráoz el primer día útil de enero. Conversamos sobre la situación crítica que vivía el país, los desafíos del Gabinete, y me propuso la cartera de Trabajo para avanzar tres temas: el diálogo social, la capacitación del empleo, sobre todo de jóvenes desempleados o sin formación básica, y trabajar duro los programas de empleo temporal en la reconstrucción. Y, bueno, acepté. No le digo que ha sido fácil; tengo una larga militancia, pero no esperé una reacción tan fuerte de algunos líderes del partido, del cual yo pedí licencia antes para no comprometerlos. Pero entre una militancia disciplinada puesta en cuestión por los tiempos en todo ámbito, yo opté por la necesidad de servir al país y de trabajar en un gobierno que tiene en el Gabinete técnicos y políticos de primer nivel. Y acepté el desafío.

— Pero apartarse del Apra para aceptar un ministerio se justifica si es para hacer algo importante. ¿Qué objetivos tiene en el ministerio?
Como le adelanté, el primer tema es el diálogo social, la reconstitución del Consejo Nacional de Trabajo (CNT), pero no al viejo estilo. Hay que hacer una innovación importante. El CNT está parado ya hace varios meses, y lo que les he propuesto ya a algunos miembros sindicales y algunos empresariales es que el CNT adquiera una personería distinta a la gestión misma del Ministerio de Trabajo; es decir, que no sea presidido por el ministro de Trabajo, sino por un laboralista, un ex ministro, una personalidad que tenga el consenso de las tres partes. Y que el ministro sea una de las partes de este diálogo. La idea es dar al CNT otra dinámica, institucionalizarlo más allá de los vaivenes políticos que puede sufrir un ministro que dure mucho o poco en la gestión. Que tenga una agenda permanente de debate empresarial-laboral, y que le transmita al ministro de turno propuestas e ideas consensuadas.

— Ahora, el CNT se interrumpió a partir del momento en que el ex ministro Grados empezó a plantear los temas laborales de fondo. Allí la CGTP se retiró. ¿Cómo vamos a establecer un diálogo sobre la famosa sentencia del Tribunal Constitucional del 2001 que, en buena cuenta, restablece la estabilidad laboral absoluta, de modo que las empresas ya no contratan o lo hacen a plazo fijo, como ha demostrado Miguel Jaramillo? Es un obstáculo para la generación de empleo decente, formal…
Es un tema crítico que requiere, primero, analizar si la investigación de Jaramillo es una explicación completa del tema. Justamente, mañana martes Miguel viene al ministerio para exponernos su punto de vista, con el equipo técnico del ministerio y tal vez uno o dos observadores laboralistas para poder cotejar los presupuestos del estudio de Grade…

— ¿No sería bueno que invite también ahí a alguien de la CGTP, por ejemplo?
Pero por supuesto. Pero yo quisiera un debate antes de entrar al CNT, porque también he visto unos estudios que refieren que los contratos a tiempo parcial comenzaron a crecer antes de la sentencia del TC.

— Bueno es un estudio muy serio, hasta econométrico…
Así es, es un estudio serio, pero creo que es univariable; es decir, solamente por la variable de la sentencia no puedes explicar lo que pasa en el mercado laboral.

— Pero demuestra cómo la correlación es muy alta entre el momento en el que se dicta la sentencia y el momento a partir del cual suben los contratos a plazo fijo, que pasan de ser una minoría a una gran mayoría en la actualidad.
No. Si uno ve la correlación previa a la sentencia, los contratos a plazo fijo se habían duplicado antes de la sentencia.

— Desde una base mínima en 1990, porque se eliminó el permiso para esos contratos, pero la curva se vuelve mucho más fuerte a partir del 2001…
Bueno, están las cifras. Pero, más allá de eso, sí me parece importante escuchar a Jaramillo. El otro aspecto es si esto implica una reforma constitucional, y un debate de reforma constitucional es muy difícil en un Congreso fragmentado. Además, es conocido que muchas de las leyes que incrementarían el gasto público son aprobadas últimamente por unanimidad en el Congreso. Entonces, en ese contexto, dado el clima político general, veo poco viable plantear una reforma tan discutida…

— ¿Le parece que esa reforma es importante? ¿Hay que hacerla?
Creo que es una reforma importante, pero no me arriesgaría a decir que la modificación de este artículo de la Constitución va a mejorar la calidad, la flexibilidad, o va a modernizar el mercado laboral. Sobre eso yo quisiera tener una posición mucho más acabada para poder pronunciarme.

— ¿No le parece que la interpretación que ha hecho el Tribunal Constitucional, restableciendo la estabilidad laboral absoluta, en buena cuenta es un obstáculo a la formalización y lleva a la precarización del empleo vía la informalidad y el incremento de los contratos a plazo fijo?
Creo que hay otros elementos que explican esta informalidad. Yo no niego que en algún caso las reposiciones pueden generar un clima de desconfianza en el empresario para seguir contratando, pero yo me esperaría a un cotejo con los que han trabajado el tema de Grade para poder concluir si ese factor me va a ayudar a modernizar el mercado laboral o hacer esta reforma en un contexto político tan complejo, ¿no?

— Bueno, independientemente del contexto político, el asunto es si debemos proponernos como país ir hacia un esquema más flexible que permita que haya más empleo, más empleo formal con derechos, incorporar a más gente, ¿no?
Eso todos lo compartimos, pero los años en que se ha reducido la informalidad en el país corresponden a años de crecimiento de la inversión.

— Sí pero se ha reducido muy poco: el crecimiento económico ha sido muy alto y la repercusión en la informalidad ha sido muy pequeña…
Bueno, del 2006 al 2012 la formalización se ha incrementado 7%, pero sí creo que es necesario plantear este tema en un CNT con mayor autonomía y escuchar a Jaramillo y también a otros que agregan consideraciones de competitividad para explicar el tema de formalidad e informalidad.

— Bueno, según Jaramillo, si no se hubiese dado ese fallo del Tribunal Constitucional, hoy 900 mil personas que están contratadas a plazo fijo habrían sido contratadas mediante contratos indefinidos y esto, a su vez, hubiese facilitado la sindicalización de una cantidad mucho más grande, o sea, en teoría a la CGTP debería interesarle para anchar su base, que es mínima…
Eso es importante. Ahora, en esa discusión que tendremos con Miguel y su equipo también hay que cotejar el dato de que la sindicalización de la PEA asalariada había pasado del 23% al 3% antes de la sentencia del TC.

— Eso habrá sido en los 80, con una economía protegida y seguramente incluía al sector público y empresas públicas…
En los 80, a fines. Durante los 90 la sindicalización baja. Entonces, sí: yo estoy abierto a todo tipo de discusión.

— La izquierda, la CGTP, piden la eliminación del régimen agrario, pese a que ha permitido el gran desarrollo de las agroexportaciones y la formalización de una gran cantidad de trabajadores. ¿Cuál va a ser su política?
Yo considero que lo que funciona bien debe persistir, y si hay algún ajuste que haya que hacer, hagámoslo en el ámbito tripartito. Essalud, por ejemplo, necesita que el aporte sea completo y no la mitad… Esos temas se pueden discutir, pero yo no creo que un régimen que ha generado empleo en zonas importantes del país tenga que suprimirse; de ninguna manera.

— ¿Alguna propuesta para Essalud?
Tiene un problema de recursos que hay que resolver y otro tema es que tenemos que buscar formas interesantes de gestión de los hospitales de Essalud. Acá hay dos experiencias de gestión privada de hospitales que parecen bastante exitosas porque las encuestas de satisfacción son muy buenas.

— Son dos APP. ¿La idea sería generalizar ese modelo para los demás?
Donde se pueda, porque genera eficiencia en la atención, que es lo que importa. El presidente de la República nos indicaba que a él uno de los temas que más le afectaban eran las colas en la atención.

— Aquí tienen el Viceministerio de Promoción del Empleo. La mejor manera de promover el empleo sería, precisamente, modernizar el marco legal laboral para hacerlo más inclusivo. ¿Qué hace ese viceministerio?
Tiene el seguimiento de la data del mercado laboral y tiene dos brazos de capacitación, con 60 millones de soles. Uno es Impulsa Perú, para desempleados, y Jóvenes Productivos, que es el viejo Pro Joven de la época de Fujimori.

— ¿Pero eso tiene algún impacto? ¿Se ha medido?
Sí, ese programa tiene por lo menos un 40% de inserción en planilla. El nuevo viceministro viene del Senati, justamente para impulsar la reconversión de los cursos de capacitación –que se dictan en Tecsup, Sencico, Senati y universidades– porque la demanda laboral cambia.

— El éxodo venezolano va a ser creciente; de repente podríamos terminar este año con, digamos, 300 mil venezolanos en el Perú...
Ya hay 100 mil, y tenemos en planilla electrónica (trabajando formalmente en empresas privadas) a octubre del 2017 a 7 mil venezolanos. La mayor parte está en la informalidad. Hasta ahora, salvo casos muy específicos, no hay una exclusión generalizada de peruanos por el venezolano, pero es un tema que hay que ir monitoreando permanentemente. Hemos mandado a hacer dos estudios para ver cómo reacciona el mercado ante la inmigración venezolana.

— ¿Estos siete mil que están en planilla en qué tipo de puestos están?
En servicios y comercios; en puestos de mando medio. Pero creo que en la segunda, tercera o cuarta ola de venezolanos ya hay gente con capacidades más altas.

— ¿No sería interesante, precisamente, tratar de captar y retener a los que tienen medianas y altas capacidades?
Sí, eso sería interesante, y hay que hacerlo no solamente con los venezolanos, sino con todo el mundo.

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