Ligero, cremoso y con el dulzor natural de las fresas. Este soufflé frío es perfecto para lucirte en cualquier ocasión. Una textura aireada y un sabor que conquista desde la primera cucharada.
Ligero, cremoso y con el dulzor natural de las fresas. Este soufflé frío es perfecto para lucirte en cualquier ocasión. Una textura aireada y un sabor que conquista desde la primera cucharada.
Sigue estos pasos:
Preparación:
Rodee un molde de 18 centímetros de diámetro con una lámina de papel manteca cuatro centímetros más alta que el molde. Reserve. En una olla a fuego bajo, disuelva el azúcar con tres cuartos de taza de agua y haga hervir por 10 minutos. Con una batidora eléctrica, bata las claras a punto nieve. Agregue el almíbar caliente y bata por tres minutos. Añada en forma envolvente la crema de leche semibatida y eche 500 gramos de fresas licuadas. Vierta la mezcla en el molde, permitiendo que exceda tres centímetros más de su capacidad, y refrigere por cuatro horas. Retire el papel manteca. Decore con la crema de chantilly y las fresas restantes en láminas.