El cebiche de blue cod (o bacalao azul; en textura vendría a ser más cercano a una corvina) es el favorito de la poeta estadounidense Louise Glück. Aquí la versión que se sirve en el resturante Celeste, ubicado en Cambridge, Massachusetts.
El cebiche de blue cod (o bacalao azul; en textura vendría a ser más cercano a una corvina) es el favorito de la poeta estadounidense Louise Glück. Aquí la versión que se sirve en el resturante Celeste, ubicado en Cambridge, Massachusetts.
Por Nora Sugobono

La escritora británica Virgina Woolf escribió una vez que uno no puede pensar bien, amar bien, ni dormir bien, si no ha cenado bien. Para el irlandés George Bernard Shaw no existía amor más grande que el amor por la comida. El chileno Pablo Neruda llevó su devoción por los placeres culinarios un paso más allá: dedicó odas a la papa, a la alcachofa, la sandía e incluso a la espléndida papa frita. Si las palabras se saborean, ¿hay recetas que son poesía? Clichés literarios aparte, estamos ante un hecho irrefutable: la comida es un lenguaje universal. Uno que puede servirnos para expresar casi cualquier sentimiento y contar toda clase de historias. La que hoy nos concierne empieza con un cebiche.

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