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Miguel Herrán, el chico de las casualidades que se convirtió en estrella internacional

Miguel Herrán (23) nunca pensó en ser actor, pero un encuentro fortuito lo llevó a protagonizar una película y ganar un Goya. Series como La Casa de Papel y Élite llevaron su popularidad a otro nivel. Con más de siete millones de seguidores en Instagram, el malagueño aprende a lidiar con la fama.

Si hay una frase que mejor describe la vida de Miguel Herrán (23) es: “El destino tiene otros planes”. Y es que sus vivencias serían un buen guion para una serie o película. Mientras sus compañeros de elenco hablan de su estirpe artística y cómo eso influyó en sus carreras, el joven veía la actuación como algo remoto. De hecho, era un simple espectador.

Nació en Málaga, en abril de 1996, pero su madre decidió mudarse con él a Madrid, al distrito de Chamberí. Su vida en la capital española era gris: carencias económicas en casa, poco interés en lo académico y sin proyecciones a futuro. El panorama no cambió en la adolescencia. “Pensaba que estaba destinado a morirme antes de los 30 años (…) En el mejor de mis sueños me veía en un taller de mecánico”, confesó hace un par de años a un medio español. La calle; sin embargo, le dio la oportunidad que, en el fondo, quería.

-AHORA O NUNCA-
En 2015, un martes a las 2 a.m., Miguel salía con sus amigos de una fiesta. Dos señores estaban haciendo casting en la acera. Los llamaron y cuando se aproximaron, se percataron que uno de ellos era el actor Daniel Guzmán. Hicieron lo típico de cuando uno encuentra a un famoso: fotos, autógrafos y una pequeña charla. La estrella de la comedia ‘Aquí no hay quien viva’ (2003-2006) animó al grupo a participar de una escena para su ópera prima. “Le di mi número y al día siguiente, cuando estaba en la escuela, me llamó”, dijo en un programa de televisión.

Hubo un par de pruebas fallidas, pero cuando salía del que pensó era su último intento, tuvo una discusión con un compañero. “Vio algo que le moló (gustó) y me dijo que hiciera lo mismo, pero ya con la cámara encima”, rememora. Tras la grabación, lo volvió a llamar y Miguel decidió no responder. No sentía que algo los pudiera relacionar. Sin embargo, debido a la insistencia de Guzmán, el joven, de entonces 19 años, pensó que ese era su momento.

-TIEMPO DE BRILLAR-
La película se estrenó en mayo de ese año. ‘A cambio de nada’ puso a Herrán en los ojos de la crítica especializada. El buen recibimiento hizo que el malagueño vaya a la escuela de interpretación Laboratorio William Layton, el mismo lugar donde estudió Daniel. Después siguió sus estudios en la Central de Cine de Madrid.

Al año siguiente, obtuvo el Goya (premio más importante en España) a actor revelación. El galardón no fue lo único que se comentó de esa noche, sino también el discurso de agradecimiento a su director: “Has conseguido que un chaval sin ilusiones, sin ganas de estudiar, sin que le guste nada, descubra un mundo nuevo y quiera estudiar, quiera trabajar y se agarre a esta vida nueva como si no hubiera otra. Me has dado una vida, Daniel. Gracias”.

-CAMINOS DE LA VIDA-
​Miguel ya era profeta en su tierra. En 2017, Antena 3 lo llamó para interpretar a Río en La Casa de Papel. Serie que, luego de pasar al catálogo de Netflix, le dio el reconocimiento a nivel internacional. Un año después, la plataforma de streaming lo fichó para una nueva producción española: Élite. En ella interpreta a Christian; alumno que, al resultar herido en un accidente de su escuela regular, recibe una beca en un colegio exclusivo. La ficción estrena su segunda temporada el próximo mes.

Desde el Goya, galardón que guarda en casa de su madre, su vida, cómo no, ha cambiado. Ya no tiene contacto con aquellos con los que solía parar en las calles. A futuro, planea llevar la historia de su madre al cine. “Es un claro ejemplo de lo que puedes conseguir cuando no tiras la toalla con un hijo problemático (…) Ha tenido una vida muy complicada y muy jodida. Creo que su ejemplo puede ayudar a bastante gente”, adelantó en una entrevista a la revista Esquire.

La popularidad también está en redes sociales. En Instagram supera los siete millones de seguidores. No publica con mucha frecuencia, pero cuando lo hace, es un boom. Generalmente [los posts] tienen que ver con sus perros, sus viajes en caravanas o su afición por las motos. Es su forma de sobrellevar la fama para no perder la cordura. “Puede que llegue un momento en que me vuelva loco, me coja mi furgoneta y me vaya a cultivar palmeras a una isla”, señaló al mencionado. Tal vez el destino le tenga preparado otros planes. //


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