Joel Velid Mamani: Emprendedor, invidente y trabaja con jóvenes como él
La vida nos reta a cada instante, pero el verdadero espíritu emprendedor se levanta luego de cada caída. Joel Velid Mamani Ticahuanca tiene 27 años y es invidente desde los 14. Siempre ha trabajado: para él, para su familia y ahora también para dar una opción laboral a más jóvenes con discapacidad. Aprovechando el apoyo de programas como Caplab ha formado una empresa de masoterapia en una clínica de Tacna y cuenta que gracias a su profesión ha conseguido aliviar las dolencias de muchas personas, entre ellas su madre. Su filosofía: no pedir, sino dar.
Joel en las instalaciones de CAPLAB Tacna,
sosteniendo el celular para esta entrevista.
¿Joel, cómo fue tu niñez?
Nací en Puno en 1985. Somos 7 hermanos. Crecí con mis abuelos y hace 15 años vine a vivir a Tacna. Me siento como si fuera parte de esta ciudad, porque ha formado parte de mi desarrollo personal y laboral. Desde que tengo uso de razón he trabajado por mi familia, por ejemplo cuidando niños o llevando a pastar ganado. A la edad de 14 años perdí la vista en un accidente de trabajo. De ahí mi vida es otra, dio un giro de 180 grados. Tuve que cambiar todo lo que tenía pensado. Todos mis sueños y mis anhelos.
¿Qué giro dio tu vida?
Mi meta siempre fue trabajar y poder ser útil para un grupo, para mí mismo y para mi familia. Eso me lo enseño mi abuelo: tener vocación de servicio. A los 15 años me involucré con una Iglesia Cristiana, donde trabajé como auxiliar con niños de 8 años. Ahí tuve que trabajar en mi formación personal y profesional porque los niños toman como referente al que está en la cabeza, y si ese referente no cumple las expectativas lo dejan. Eso me impulsaba a salir adelante. Luego empecé a vender caramelos en las calles, buses y mercados. Hasta que decidí formar la primera asociación de ciegos de Tacna, en la que fui el primer presidente.
¿Cómo formas una asociación de invidentes?
Yo nunca tomé importancia al hecho de agruparme hasta que apareció un amigo que me indujo a formar la Asociación de Invidentes de Tacna en el 2008, cuando tenía 23 años. Pero como solo éramos dos, decidimos realizar una convocatoria, colocar anuncios en medios de comunicación, diarios, etc. Una de las cosas más importantes que tuvimos como asociación fue no pedir, sino dar, nosotros ser los de la idea, los de la iniciativa, no esperar a alguien que nos diga: “oye déjame pensar qué puedo hacer por ti”.
¿Qué lograron como asociación?
Al inicio la mayoría de los integrantes de la asociación eran dependientes económica y socialmente. Los logros no están en función de lo que pude hacer yo, sino de los que hicimos y nos propusimos como grupo. Superar nuestras deficiencias y fortalecer nuestras capacidades. Así encontramos a Agora (Aula de Gestión Ocupacional para la Región Andina), donde nos capacitaron en cómputo, como operadores telefónicos y en masoterapia. Ahí es donde empiezo a vincularme con la masoterapia, a los 24 años. Al principio no me llamaba la atención, hasta que entendí que está vinculada con la salud. Con ello lo más maravilloso que pude hacer fue ayudar a mi mamá a aliviar sus dolencias. Le tomé mayor importancia porque podía hacer mucho bien a las personas.
Joel inaugurando su centro terapéutico “Corpus Sanus” con la presencia de
Funcionarias del Ministerio de Trabajo.
Julio 2011.
¿Cómo nace la idea de formar tu centro de masoterapia?
Mi idea fue ya no trabajar para otros y formar un centro de masajes. Esto fue posible porque participé en varios proyectos, como el de Caplab con los que fui favorecido. Así abrimos un centro de masajes, a través del cual capacitamos a más personas invidentes que recién están apareciendo y que quieren trabajar en esto.
¿El centro nace como iniciativa tuya?
Antes de tener el centro yo trabajaba para otras personas y siempre tuve la idea de tener mi propio centro. A raíz de eso participé en un concurso que realizó el programa ProJoven (ahora llamado Jóvenes a la Obra) del Ministerio de Trabajo: “Reconocimiento al trabajo y al emprendimiento” y gané uno de los premios en la categoría de “Trabajo en igualdad de oportunidades”. Con ese premio pude hacer realidad el centro en julio del año pasado. Ahora no solo trabajo yo, sino más personas. El centro funciona en la clínica Promedic, una de las más prestigiosas de Tacna y lo hemos llamado Therapy Center “Corpus Sanus”. A través de ese centro tenemos un espacio para brindar servicios en medicina alternativa.
Durante una sesión de masoterapia.
¿Cuál es tu experiencia en Caplab?
La experiencia es bastante favorable porque conocí más amigos y recordé aspectos de mi proyecto. Aprendí gracias a la educación y orientación que te dan en este programa. Caplab nos capacita en planes de negocio, sobre todo en el área de finanzas que es lo más complicado, nos enseñan a ser administradores de nuestros negocios, no solo los dueños. Ahora la meta principal es poder alcanzar capital.
¿Cuáles son tus aspiraciones y tu visión de futuro?
Yo quiero seguir realizando masajes. Estamos haciendo tratos con médicos especialistas en medicina alternativa para trabajar con ellos utilizando plantas medicinales, acupuntura, neuroacupuntura, etc. Mi sueño más grande es poder tener mi propia clínica de medicina alternativa. En el aspecto social, ahora somos cuatro invidentes que trabajamos en el centro, pero mi meta es que más personas con discapacidad puedan tener una opción y puedan desarrollarse profesionalmente y a nivel personal. A través de ello hago extensiva la invitación a que más compañeros vengan a trabajar con nosotros.
Esta entrevista se realizó gracias al contacto del Centro de Servicios de Capacitación Laboral y el Desarrollo (Caplab):