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Sarah Yrivarren: "Los jóvenes merecemos tener espacios dignos"

Tengo 25 años. Vivo en el Callao. Somos seis hermanos, cuatro mujeres y dos hombres. Cada uno tiene sus grupos tribales. Nos gustan los videojuegos y la música. De adolescente fui otaku. Aprendí a escribir y hablar japonés. Estudio Arquitectura en la PUCP. Con Tribus urbanas busco llamar la atención sobre la falta de lugares donde los jóvenes puedan expresarse en la ciudad.

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Sarah Yrivarren frente a El Averno

Sarah Yrivarren Valverde, estudiante de arquitectura, acaba de publicar su primer libro Tribus urbanas en Lima. Emos, otakus, góticos, metaleros, skaters y otros grupos juveniles fueron investigados por esta futura arquitecta aficionada al anime, el manga y el metal punk japonés.

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POR LILIA CÓRDOVA TÁBORI

En su libro afirma que Lima no es amigable con los grupos juveniles que necesitan un espacio para desenvolverse. El centro comercial Arenales o las galerías Brasil son puntos en los que comparten sus gustos. Sarah cuenta que su afición por el anime y el manga empezó cuando era pequeña y por el bombardeo de dibujos japoneses al que fueron expuestos los niños en la década del 90.
¿Qué decían tus padres de tus gustos?
Cuando era otaku veía animes los domingos desde la 8 a.m. En ese entonces mi mamá no decía nada. Pero cuando empecé a ir a Quilca se preocupó. Pedía que no escuchara mi música no porque fuera algo malo, sino porque no le gustaba. Tuvimos años difíciles, pero llegamos a entendernos. Le molesta, sí, que me pinte los labios de negro.
¿Será porque lo femenino está asociado a los colores rosados?
Siempre bromeo con mi mamá, le digo que es “sexismo cromático”. El color es lo de menos. Aplaudo a los hombres que salen con camisa rosada a la calle. Son prejuicios que debemos superar.
Las tribus urbanas siempre han existido. ¿Por qué no se les da un lugar en la sociedad?
Cuando un alcalde o un arquitecto piensa en espacios públicos, lo hace en función a la mayoría, pues cumplen características comunes. Pero cuando llegan a las minorías la situación se complica. En Europa se ha superado este problema: allá hay parques con características para diferentes tribus y ocurre porque las personas lo exigen. En Lima un grupo de jóvenes solicitó a la autoridad la construcción de un skate park y fueron escuchados.
A los grupos juveniles los influye la coyuntura política y social?
El movimiento ‘subte’ surgió en la época del terrorismo en el país. Muchos entraron allí porque sentían el desfogue de la carga política. Se identificaban con las letras de las canciones porque estaban en contra de los opresores. Pero llega un punto de calma donde ya no necesitas hacerlo tan fuerte.
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Sarah Yrivarren Jr. Quilca
¿Para un joven la tribu es más importante que su familia?
Hay muchos que entran a estos grupos, sobre todo en los más radicales, porque en su familia no encuentran unión. Salen a la calle a buscar este tipo de vínculos. Hay otros que buscan gente que comparte sus mismos gustos. Es como una segunda familia. También es un forma de rebelarse. Incluso los adultos tienen sus grupos. Pertenecer a una tribu urbana es un fenómeno cultural de esta época.
¿Qué significa el grafiti para la tribu?
El grafiti está ligado a la identidad personal. Todo joven busca reconocimiento. En el parque Wa-shington los emos hacían pintas hasta con ‘liquid paper’ en las palmeras. Es la necesidad que ellos tienen de decir que ese espacio es suyo. ¿Cómo lo hago propio? Dejando un sello personal.
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Portada del libro Tribus Urbanas en Lima
En tu libro hablas de los emos. ¿Por qué no eran bien vistos?
El emo es una mezcla de varios grupos: tiene algo de punk y gótico. Es indefinido sexualmente: hombres y mujeres se peinan y maquillan igual. Era una superfusión que quitaba identidad a los otros grupos.
¿Qué significa el jirón Quilca (Cercado) para la tribu urbana?
El alcalde Luis Castañeda quiso remodelar Quilca, pero no pasó de la primera cuadra. Desde hace mucho el jirón tiene una carga contracultural mucho más amplia que los grupos tribales juveniles. Los libros, el bar Queirolo y El Averno son hitos que muestran a las minorías poco escuchadas por la sociedad. Ellos se pusieron en contra de la remodelación. Dijeron: “Aquí no te metes”.
¿Te gustaría diseñar espacios para las tribus urbanas?
No solo yo sino otros arquitectos que también pertenecen a estos grupos estarían gustosos de hacer nuevos espacios. Parte de la iniciativa del libro es concientizar a la sociedad de que los jóvenes merecemos espacios dignos. No se trata de hacer un parque solo para niños o para el que corre en las mañanas, pues todos formamos parte de la ciudad.
Fotos: Miguel Bellido

*Fragmento de la entrevista publicada en la edición impresa de El Comercio el miércoles 26 de setiembre.