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Vida&Futuro

Para estudiar la atmósfera

Durante muchos años, el ingeniero Hugo Ordóñez se preguntaba si en nuestro país se podría diseñar y construir cohetes, sin necesidad de recurrir a tecnología o materiales del exterior. Luego de varios años, gracias a los que se convirtió en especialista e investigador de estos artefactos espaciales en el Perú, descubrió que era posible. Si te interesa este tema, sigue leyendo esta nota realizada por Sandro Medina.

Cohete. FOTO: Hugo Ordóñez

Desde hace más de seis años, Ordóñez ha diseñado, fabricado y lanzado hacia las alturas más de 200 de estos aparatos.

APLICACIONES
¿Y para qué serviría todo esto? Asegura que pueden ser empleados para estudios de alta atmósfera, introducción a la ciencia aeroespacial, así como la producción de lluvias artificiales.

Indicó que este trabajo podría hacerse previa coordinación con los expertos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi).

“La precipitación de lluvia artificial es posible y así se viene demostrando últimamente. Para ello los cohetes tendrían en su interior yoduro de plata, un compuesto químico que provocaría la lluvia en zonas donde no la hay. La cantidad de cohetes que se lanzarían obedecería estrictamente a un proyecto de investigación”, explicó el ingeniero Ordóñez, también docente de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

A DISTANCIA
El investigador añadió que la tecnología con la que han sido desarrollados estos cohetes permite que sean “administrados vía eléctrica (con un botón convencional) o electrónica, es decir, podemos hacer los lanzamientos desde una aplicación que funcione desde un teléfono celular sin ningún problema”, precisó.

Comentó que para asegurar el perfecto funcionamiento de estos aparatos aeroespaciales han experimentado con los tres combustibles químicos que se utilizan: sólidos, líquidos e híbridos.

Sostuvo que no solo están en capacidad de fabricar en serie estos aparatos, sino además construir vehículos para poner en órbita los satélites que son fabricados en el país. Sin embargo, aclaró que para lograrlo se requiere de financiamiento, de modo que sea posible levantar una planta especialmente acondicionada. 

Cohete FOTO: Hugo OrdóñezEXPERIENCIA
Ordóñez asegura que adicionalmente a los más de 200 lanzamientos que ha realizado, ha hecho un gran número de pruebas estáticas con las cuales dicha cifra se ampliaría.

De acuerdo con sus registros fílmicos, el 1 de octubre del 2004 disparó el primer cohete llamado Mantona I-A, que tuvo el financiamiento del Instituto de Investigación de Motores a Reacción (Idimar), el cual dirige actualmente.

Las últimas pruebas de lanzamiento las hizo en el mes de junio de este año y anunció que para fines de este mes tendría preparada otra jornada espacial.

El especialista destacó que los cohetes que han fabricado —junto a un equipo multidisciplinario—, han superado los 50 kilómetros de altura y no son copias de otros existentes. “Por el contrario, todos los cohetes han sido fabricados con materiales que se encuentran en el mercado nacional, con lo cual sus costos se abaratan enormemente”, puntualizó el investigador peruano.

Mayor impulso a investigación
Debido al trabajo realizado por el investigador Hugo Ordóñez, el decano de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Máximo Poma Torres, declaró que fomentarán entre los alumnos el estudio y la investigación de la cohetería, principalmente en la Escuela de Ingeniería de Mecánica de Fluidos.

“Todo lo que tenga que ver con la investigación y en la cual estén involucrados alumnos y docentes será impulsado en nuestra facultad”, precisó.

Dijo que ante las investigaciones hechas por el profesor Ordóñez, buscarían darle un mayor impulso a este tipo de trabajos relacionados con la tecnología, tal como sucede en otros campos como la teledetección, física nuclear y nanotecnología.

LAS CIFRAS

  • S/.500 cuesta diseñar y fabricar un cohete de 80 cm de alto y dos pulgadas de grosor.
  • 45 km de altura alcanzó el primer cohete lanzado por la Conida en el 2007.