Al natural: Conoce esta casa de playa en Punta Corrientes - 4
Al natural: Conoce esta casa de playa en Punta Corrientes - 4

Valeria Moscoso

En esta casa de 220 m2 todo parece haber sido pensado para que el tránsito de sus habitantes sea el más cómodo y para que la independencia de los ambientes invite al descanso. Las paredes en concreto expuesto (encofrado con listones de madera) crean continuidad visual e integran todas las áreas. Su tono neutro promueve una paleta de colores suaves para el interiorismo y acentúa el concepto de rusticidad, sumado por las imperfecciones de los muros que no han sido ocultadas.

Los detalles aparentemente simples reafirman la preocupación por lograr una estética sencilla, pero llena de sorpresas, como las alfombras de mosaicos, con diseños personalizados para cada área, que definen la sala principal y los dormitorios. Así, el piso de cemento Atlas de toda la vivienda –de alta resistencia a la brisa marina y con un tono cobrizo semejante a la arena - adquiere una nueva dimensión por el juego de colores y texturas que aportan los diseños en tonos pastel.

DESCANSO EN AZUL

El dormitorio principal, ubicado en el primer nivel y separado del área social, es una muestra que evidencia la preocupación de los arquitectos Vhal del Solar y Andrés Solano por crear espacios que ganen en funcionalidad, aporten calidez y superen las limitaciones del terreno, sobre todo en uno que no goza de una vista frontal a la playa.

Para lograr un mejor panorama desde la habitación, se prolongó uno de los tres frentes de la casa de manera diagonal hacia el horizonte. “Direccionamos los ángulos a las zonas más naturales de la playa, de modo que si estás echado en la cama, ves el mar y no las construcciones cercanas”, explica Solano. En sus 20 m2, todo respira el mismo concepto: la cama y las mesas de noche están hechas de concreto, al igual que el tocador.

Las paredes de cemento resguardan grandes ventanas de 1,75 m de largo. Las otras cuatro habitaciones ubicadas en línea no miran hacia el mar, por ello se les dio vista a un patio común de 11 m de largo, revestido de baldosas de piedra, en sintonía con el entorno natural de la playa Punta Corrientes. Las puertas elaboradas con persianas de aluminio enmarcadas en madera pumaquiro –también instalada en las barandas del segundo nivel– permiten intimidad y  ventilación. El ruido se aísla con las puertas internas de vidrio templado.

ÁREAS INTEGRADAS

En el segundo piso, un solo ambiente se convierte en el área más visitada de la casa e integra a la terraza, sala, comedor y cocina. Esta última se separa del resto gracias a una barra que funciona como bar, hecha a medida en triplay fenólico. La ausencia de vigas en el techo brinda la sensación de un solo plano: no hay una línea que delimite el inicio y fin de la sala.

En el comedor, el tablero de pintura, que la dueña de casa usaba en su taller de arte, encontró nueva vida al convertirse en la mesa principal. A los sillones los acompaña una pequeña mesa de centro, estilo paleta de pintor, que reposa sobre la alfombra de mosaicos pintados a mano.

Al final de este gran espacio, la terraza comparte lugar con una piscina de 4,50 x 2,50 m, cuyo borde infinito no se dibujó con dirección al mar, sino en el interior para que su estructura también cumpla el papel de asiento. “Quisimos integrar la terraza con la sala y el comedor para que el área social se perciba extendida, tal es así que se abren las mamparas y este ambiente sigue creciendo hacia el pasillo”, explica Vhal del Solar. Esta casa de líneas modernas y cálidos acabados no requiere de alto mantenimiento, en virtud de sus materiales (madera, piedra y concreto), los cuales se integran al entorno. Detalles precisos y sensación de libertad para una vivienda que entiende que la vida junto al mar obedece al llamado de la simpleza.

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