El negocio se muda a la nube en la era post Bill Gates
El negocio se muda a la nube en la era post Bill Gates
Redacción EC

MARCELA MENDOZA RIOFRÍO 

Érase una vez un casi monopolio, en donde las ganancias se obtenían vendiendo todos los años una cajita que te daba derecho a instalar un software. El negocio era bueno, no solo porque el citado programa informático era útil y todo el mundo lo consideraba indispensable para hacer funcionar la computadora, sino porque el costo del “derecho” a instalarlo era bastante mayor al costo de la “hora hombre” que había conllevado su creación.

El rey de esas épocas era Bill Gates, quien posicionó su producto en todo el orbe y, gracias a toda una legión de seguidores, supo generar una dependencia por las nuevas versiones de sus productos. Todo aquel que aprendía a usar una computadora, a inicios de los noventa, lo hacía con el sistema operativo de la ventanita de Microsoft y solo muy pocos optaban por algo más elaborado o diferente como Macintosh.

El verdadero antagonista surgió después, en otra aula universitaria, proponiendo que el software debería ser gratuito. “La programación de la PC es como una receta, un conjunto de comandos, y no tiene sentido cobrar tanto por ellos”, propuso Richard Stallman y creó toda una corriente a la que llamó software libre.

De más está decir que esa batalla no la ganó el “liberal”. Los analistas lo miraron con recelo porque estaban convencidos de que el negocio seguiría estando en la venta de licencias y así fue por varios años.

Con el apogeo del Internet y la digitalización imperante en el 2000, se cambió de formato para trabajar, pero se seguía hablando de venta de licencias hasta que la crisis financiera apuró las necesidades del ahorro de costos y la sobreabundancia de datos digitales hizo imperante pensar en “alquilar” un espacio para guardar datos en Internet en vez de gastar en que cada usuario tenga máquinas más y más potentes en casa. 

ADIÓS BILL, ADIÓS

Diez años han pasado desde que se empezó a dudar en serio sobre la permanencia del negocio de venta de licencias. En simultáneo, apareció otro universitario de garaje, Mark Zuckerberg, quien lanzó al mundo una red social que era muy atractiva para enlazar gente, pero no tenía una idea de negocio clara.

Pronto algunas empresas empezaron a usar su portal para instalar aplicativos o pequeños programas de juegos, muchos de los cuales eran gratuitos a cambio de obtener algunos datos sobre los usuarios que les sirvieran de base de datos para futuras campañas de marketing.

Fue en ese entonces, en simultáneo, cuando se empezaron a forjar nuevas formas de ganar dinero que estuvieran más allá de la venta de licencias, sobre todo porque las fortunas de los inversores se alejaban de los gigantes del siglo pasado, como Microsoft, para apoyar al nuevo rey del momento, un buscador llamado Google que vivía con sobreabundancia gracias a la publicidad.

Microsoft no dejó de ganar dinero, ni de vender licencias. Los usuarios de PC seguían siendo en un 90% suyos, ya sea con copias originales o piratas. Pero ahora la gente empezó a usar más los celulares y estos lograron que sus competidores – Apple y Google – posicionaran sus propios sistemas operativos y todo el software relacionado, en especial cientos de aplicaciones gratuitas desarrolladas para estos productos.

¿Seguía teniendo sentido vender licencias para PC cuando Google te las da gratis porque vive de la publicidad? Bill Gates dio un paso al costado y dejó al villano favorito proceder con los cambios. 

INNOVACIÓN IMPUESTA

La era post PC llegó oficialmente en esta década y trajo muchos cambios. Las tradiciones en informática no tienen peso cuando la innovación es la que marca la diferencia entre hacer o no hacer negocios. Si quieres seguir ganando más “tienes que adoptar el nuevo concepto que este mundo digital reclama”, señaló en su momento Satya Nadella, informático de origen indio que dirigía la división “cloud” de Microsoft, cuando no se imaginaba que sucedería a Steve Ballmer en la dirección de la compañía, como sucedió hoy. 

Los capitales se mudaron de asiento en Wall Street. No solo la informática se volvió móvil y llena de productos gratuitos, sino que arrastró consigo al “cloud computing”, el arrendamiento se volvió en la moda imperante y las grandes empresas como Google y Facebook se enriquecieron en buena medida gracias a la publicidad. ¿Qué les quedaba a los gigantes? O se reconvertían, o se convertían en una leyenda para el recuerdo. Nada menos y nada más.

Por eso no es extraño que Windows haya comprado una fábrica de celulares como Nokia, haya lanzado su versión “online” del Office y haya hecho público hoy que será el jefe de su nube quien dirija la empresa. Ya no caben dudas: la venta de licencias dejará de ser el eje del negocio de Microsoft en esta nueva era a la que muchos ya bautizaron como “la era post Bill Gates”.