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¿Qué pasará con el lote 192, el mayor campo petrolero de la selva? Petro-Perú busca asociarse con Upland pese a cuestionamientos
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Petro-Perú juega sus cartas para no perder el control del lote 192 (Loreto), proyecto petrolero que el Congreso de la República le legó en el año 2015, pero que no puede desarrollar hasta la fecha por falta de dinero y de socios con espaldas financieras.
Fresca está en la memoria, en efecto, el episodio protagonizado por Altamesa Energy, su socio estratégico en el desarrollo del lote 192, el cual abandonó el país a inicios del 2025 tras declararse en insolvencia y fracasar en su objetivo de reactivar el proyecto (detenido desde el 2020).
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Se trató de un problema no menor, pues estuvo a punto de ocasionar la resolución del contrato del campo petrolero, considerado uno de los más expectantes del país pues tiene el potencial para producir 12 mil barriles diarios de crudo (el 25% de la producción nacional).
Para evitar esta tragedia, la estatal se vio obligada a asumir las deudas (US$30 millones) y la representación de Altamesa, arrogándose, a ese fin, el rol de garante corporativo.
Esto, mientras Perú-Petro procedía a evaluar su idoneidad para desempeñar dicha función.

LICITACIÓN FALLIDA
Con este respiro, Petro-Perú salió a buscar un reemplazo para la petrolera canadiense, lanzando un ambicioso concurso público en la esperanza de enganchar a una empresa de alcance global.
“Contaremos con una empresa de clase mundial, con experiencia en el sector de hidrocarburos, la misma que se debe definir en los próximos tres meses como aliado estratégico para la operación del lote 192″, declaró el presidente de la empresa estatal, Alejandro Narváez, a inicios de abril.
La realidad, sin embargo, se mostró esquiva para los intereses de Petro-Perú pues ni una sola empresa, grande o pequeña, se acercó a presentar ofertas en las fechas fijadas para el otorgamiento de la buena pro (30 de mayo y 13 de junio).
Como resultado, la petrolera se vio obligada a activar el proceso de negociación directa para captar a potenciales interesados.
De esta manera consiguió seleccionar en julio a un nuevo socio estratégico: la peruana Upland Oil & Gas, empresa que, a decir de todos los especialistas consultados para este informe, no cuenta con el capital necesario para reactivar y desarrollar un lote de la magnitud y complejidad del lote 192.
Y es que los cinco años de detención han dejado al proyecto en un estado calamitoso. Así, expertos, como José Mansen, ex Jefe de la Oficina de Gestión Social del Minem, estiman que la reactivación del campo petrolero costaría entre US$100 millones y US$400 millones, dinero que ni Upland ni Petro-Perú poseen en sus arcas.
¿Cómo piensa Petro-Perú salvar esta dificultad?



FINANCIAMIENTO DEL ESTADO
Fuentes consultadas para este informe revelan que la estatal busca financiar la reactivación del lote con dinero del Tesoro Público.
A ese fin habría sacado a relucir en sus negociaciones con Upland un documento, hasta ahora desconocido por la opinión pública, que compromete a Perú-Petro a reconocer (devolver) “los gastos e inversiones en lo que el contratista incurra” para reactivar el lote 192.
Se trata de un ‘acuerdo de operatividad’ suscrito por las gerencias de Perú-Petro y Petro-Perú el 28 de febrero del 2023. Esto es, el mismo día en que ambas entidades firmaron el contrato de licencia para la explotación del lote 192.
Consultado por este diario, Perú-Petro reconoció la existencia de dicho ‘acuerdo de intención’, pero preciso que no tiene validez mientras no sea incorporado en el Contrato de Licencia del Lote 192.
Esto no fue óbice, sin embargo, para que Petro-Perú incluya esta ‘garantía’ en las bases del concurso con el cual seleccionó a Upland.
Y es que la estatal considera que Perú-Petro debe pagar una indemnización por el “grave deterioro de las instalaciones del lote en el periodo en que estuvo a cargo del mismo (2020-2023)”.

“Este acuerdo tiene como objetivo evitar que el contratista se vea afectado por las mayores inversiones pre-operativas requeridas para el reinicio de la producción”, explicó Petro-Perú a requerimiento de El Comercio.
¿Pero, cómo financiaría Perú-Petro estas labores? Los expertos a los que consultamos son claros en señalar que la agencia de hidrocarburos no puede aportar un solo sol para dicho objetivo porque “no genera recursos propios”.
“Eso significa que tendría que detraer dinero de las regalías petroleras y gasíferas, que constituyen su única fuente de ingresos; pero esos son fondos del Tesoro y no de Perú-Petro”, uno de los expertos consultados.
Todo ello coloca a Perú-Petro en una situación delicada pues no solo debe refrendar esta decisión, lesiva para el erario público, también tiene que calificar a Upland como socio de Petro-Perú.
CUESTIONAMIENTOS
La calificación de Upland es un asunto espinoso para la agencia de hidrocarburos debido a diversas inconsistencias en su proceso de selección.
Por ejemplo, Infobae informó el pasado jueves que la peruana fue seleccionada en base a su patrimonio neto residual de US$100 millones (el doble de lo requerido en las bases).

Sin embargo, un especialista petrolero cercano al proceso de selección indicó a este Diario que Upland habría justificado ese patrimonio presentando como activos los recursos contingentes y prospectivos del lote XXIII (Talara).
“El problema es que esos recursos no son suyos. El artículo 8 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos es claro al respecto: señala que los recursos in situ son propiedad del Estado, y que solo cuando se extraen son propiedad de licenciatario”, señaló.
A su entender, calificar a Upland sobre esta base “sería un escándalo y pasible de una denuncia penal”.
Peor aún, en días previos circuló en redes sociales una grave denuncia contra Upland, que la descalificaría rotundamente para ser socia de Petro-Perú.
Se trata de una sanción ambiental impuesta por el Oefa por “ejecutar actividades de abandono en el lote XXIV sin contar con el Plan de Abandono aprobado por la Autoridad de Certificación”.
De acuerdo a las fuentes consultadas, el abandono de un pozo sin plan aprovbado es una infracción muy grave, la cual está penada por el Art. 14 del Reglamento de Calificación de Interesados de Perú-Petro.

Según dicha norma, no pueden calificar para ningún contrato las empresas que estén registradas en Oefa por infracciones graves o muy graves.
Al cierre de este artículo se supo que Upland estaría buscando retirarse de su asociación con la estatal, pero dejando en su lugar a una empresa asociada. Esto, para evitar polémicas y el escrutinio de la prensa.
Consultada al respecto, Petro-Perú señaló que Upland fue seleccionada por su experiencia en operaciones de producción en la selva (5.000 barriles diarios de crudo), así como por su solvencia técnica y económica.
Por eso, indicó, es que comunicó a Perú-Petro el pasado 17 de julio, el inicio del proceso de calificación de la petrolera peruana.
“Esta etapa es previa a los trámites de aprobación que debe emitir el MINEM y el MEF, los cuales permitirán la publicación del Decreto Supremo que autorice la modificación del contrato de licencia para incorporar a Upland como parte de la contratista del lote”, dijo.
Upland opera dos lotes de hidrocarburos en el Perú: el lote 8 (Loreto), actualmente en explotación, y el lote XXIII (Talara), en etapa de exploración.
La reactivación del lote 192 es un eslabón importante en la estrategia de integración vertical de Petro-Perú, sobre todo en la coyuntura actual, cuando los lotes que administra en Talara (I, VI y Z-69) están revirtiendo a las empresas privadas.







