El ensayo como género literario
El ensayo como género literario
Por Redacción EC

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

A Michel de Montaigne se le atribuye la incorporación del ensayo como género. El francés se encerró en la torre de su castillo  para leer a los clásicos y escribir sus reflexiones. Asumió su tarea como una “ciencia propia”. Los dos primeros volúmenes de sus "Ensayos" fueron publicados en 1580. Uno tercero se incluyó en una quinta edición en 1588. 

Desde entonces muchas obras ensayísticas han visto la luz, algunas más demostrativas que otras.  Desde la filosofía, la literatura, la historia, la economía o la realidad social, el ensayo ha sido un intento constante de dar respuesta a las grandes interrogantes en cada campo.

Si bien el rigor no es una obligación del ensayista, el método abona al peso de una reflexión y la hace más convincente. Pero ¿qué es lo que caracteriza a un buen ensayo?

Aquí algunas sugerencias a la luz de las características de las grandes obras de este género a lo largo de la historia:

--Conviene, para empezar, atender los criterios de Octavio Paz : el ensayo debe  ser breve, pero no lacónico; ligero, pero no superficial; hondo sin pesadez; apasionado sin patetismo.

-- El  ensayo  que impresiona es un trípode: una buena lectura de la realidad,  agudeza  en la razón y destreza en la palabra.

-- Aunque no se obliga a alcanzar una meta, los más convincentes ensayos cuidan el hilo conductor.  La diversificación de temas sin confluencia final,  afecta  la consistencia del conjunto.

-- Las frases cortas y bien hilvanadas aportan a la persuasión. La concisión suma a la contundencia y la densidad resta al  interés.  

--   La libertad expositiva es una característica esencial del ensayo .

-- La franqueza intelectual abona a la audacia, a la fluidez y a la originalidad.  La sinceridad supone el  pleno ejercicio de la libertad de pensar.

-- Los grandes ensayos tienen la fuerza del genio y la personalidad de su autor.

-- La adjetivación que deslumbra reviste de elegancia a las ideas.  El argumento convencerá, el coraje atraerá  la atención, pero será la belleza lo que  capture finalmente al lector.