Rodrigo Moreno Herrera

Avivar el interés por la herencia cultural e histórica en las nuevas generaciones es algo que tuvo muy claro Ismael Seminario, quien cayó cautivado por la iconografía de la cultura Moche desde años atrás, cuando corría tabla en las playas del norte. El estimulante paisaje de dunas, huacas y playas, junto a su visión sobre la educación en el Perú, fueron los ingredientes principales de lo que sería “¡Hola, ola!”, un cuento gráfico para niños, que acaba ser presentado por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna) en la Feria del Libro Ricardo Palma.

“Hay que tratar de crear incentivos para que los chicos estén informados, para que conozcan las culturas que los rodean. Los huacos son una maravilla. Tienen su propia manera de contar sus mitos. Tienen una mística que para mí es importante. Esto me llevó primero a hacer una primera obra gráfica a la que le puse ‘Guamán Moche’. Recuperé la propuesta visual de Guamán Poma de Ayala para combinarla con la iconografía de los moches”, sostiene. Precisamente, su recientemente publicado cuento “¡Hola, ola!” se desprende de ese proyecto inicial.

—Una historia llena de emoción—

Tratar de capturar la cosmovisión de los moches, tomando como referencia su arte, lo llevó a utilizar símbolos con los que establece relaciones con valores importantes para la sociedad actual. “La cultura es fundamental para mí, los valores igual. Plantear algo de manera accesible para todas las edades contribuye a la formación de las personas. Es necesario despertar la curiosidad sobre nuestra cultura. Se toman los elementos que estén al alcance y se trata de crear algo llamativo, que les resulte familiar. Por ejemplo, mi perro peruano está dentro de la historia”, asegura.

Muchik es un niño de la cultura Moche que tiene una estrecha amistad con su perrita viringo Waka. Juntos parten en busca de las olas de la felicidad. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos por encontrarlas, lo único que reciben como respuesta cada vez que preguntan por ellas son “holas”, es decir, saludos. Frente a esta situación, el pequeño tendrá que replantear su plan por completo, con el fin de conocer aquello que tanto anhela. A partir de ese momento, comenzará una serie de sorpresas que poco a poco llevarán a Muchik hacia una recompensa.

Esa es la premisa de “¡Hola, ola!”. Lo particular de la obra es que, en colaboración con el Icpna, está acompañada por su versión adaptada en inglés. El propio Seminario explica que uno de los objetivos no solo es que los estudiantes peruanos puedan mejorar su aprendizaje del idioma extranjero, sino que la historia llegue a un mercado internacional para que se conozca la cultura peruana.

“Vivimos en un mundo donde la ansiedad y la satisfacción inmediata de los deseos más básicos del ego motivan nuestra felicidad, cuando en realidad son valores como el respeto al entorno los que nos enseñan a crecer y apreciar las cosas importantes de la vida”, comenta Seminario.

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