Luis Jaime Cisneros

Se titula “Blackstar”. Es el nuevo álbum de . Y es el disco número 25 en estudio de una dilatada carrera musical que supera las cinco décadas. Y los resultados no pueden ser más que agradables después de una primera escucha. Siete canciones con una clara innovación hacia el jazz que ratifican que el talento de este camaleón del rock and roll, nacido en Londres el 8 de enero de 1947, goza de buena salud en contra de todos aquellos –como este cronista– que lo daban por jubilado y sumido en una prolongada sequía creativa.

David Bowie eligió para lanzar al mercado “Blackstar” el día de su cumpleaños, una fecha que parece haberse vuelto cabalística. Hace tres años publicó también un 8 de enero la canción “Where Are We Now”, primer single de “The Next Day”, su anterior álbum comercializado en marzo del 2013 que marcó su retorno a la escena pop tras un silencio de casi una década. Y el relativo éxito de aquel álbum, de raíces rocanroleras, sumado a la buena acogida que en su primera semana viene cosechando “Blackstar”, tanto en ventas como críticas, es el mejor indicador de que estamos siendo testigos privilegiados de que el señor David Jones es aún capaz de sorprender a sus admiradores y, por cierto, a sus detractores, para seguir siendo David Bowie, “el hombre de las cien máscaras”, como se titula un reciente documental sobre su carrera artística. 


Portada de "Blackstar", último disco de David Bowie. (Foto: Difusión)

Portada de

“Blackstar” y “The Next Day” parecen ser la prueba de que ha remontado una larga etapa de declive en la que sus álbumes no trascendían. Una etapa marcada por achaques de salud que lo llevaron a suspender sus actuaciones en vivo desde el 2004. Basta mencionar “Heathen” (2002), “Reality” (2003), “Hours” (1999), “Earthling” (1997) o incluso “Black Tie, White Noise” (1993) por citar un puñado de álbumes que enviaban señales de agotamiento creativo.

Este 2016 lo empieza con una notable innovación jazzística, justo 40 años después de lanzar –en enero de 1976– “Station To Station”, un álbum de seis canciones con guiños funky a sus 29 años. “Blackstar” rompe con los cánones del pop y obliga a reescribir su biografía, aunque de lejos su mejor fase creativa está asociada al ciclo berlinés de la década de 1970 con la trilogía de “Heroes” (1977), “Low” (1977) y “Lodger” (1979).

“Blackstar” es un disco de rock-jazz y free-jazz, donde el saxo es el gran protagonista junto a la batería. Y la canción que da título al álbum es un tema de casi 10 minutos que asemeja una atmósfera litúrgica, por ratos densa y de pesadilla, guiados por una sombría voz de David Bowie: “En el día de la ejecución/Solo las mujeres se arrodillan y sonríen”, se le escucha cantar al camaleónico Ziggy Stardust en este tema que ya venía sonando desde fines del 2015 en la teleserie policial francobritánica “The Last Panthers”.

Otros dos temas, “Sue (Or In A Season Of Crime)” y “Tis A Pity She Was A Whore” –un tema vinculado al centenario de la Primera Guerra Mundial–, también ya eran conocidos del gran público desde el 2014. Uno de ellos (“Sue...”) apareció en “Nothing Has Changed”, el triple recopilatorio de noviembre de ese año con motivo de su medio siglo de artista.

“Lazarus”, una de las canciones más reclamadas en streaming, es también un tema conocido compuesto para la obra musical del mismo nombre que se estrenó en diciembre del 2015 en Nueva York inspirado en la novela de ciencia ficción “The Man Who Fell to Earth”, que en 1976 fue adaptada al cine y que marcó su debut como actor.

Entre los músicos que acompañan a David Bowie en “Blackstar”, participa en dos temas James Murphy, el hombre fuerte de LCD Soundsystem, la emblemática banda neoyorquina de principios del siglo XX.

Si bien Bowie ya había recurrido en otros álbumes al saxo – basta recordar el poco afortunado “Tin Machine II” (1991)–, este nunca había sonado tan bien acoplado como en “Blackstar”, un disco donde el músico de 69 años arriesga y se renueva a una edad en la que gran parte de sus compinches están retirados o se dedican a repetir sus exitosos viejos temas, como los nostálgicos y millonarios Rolling Stones.

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