Resumen

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"Un informe sobre la banalidad del amor" [CRÍTICA DE TEATRO] - 1
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"Un informe sobre la banalidad del amor" [CRÍTICA DE TEATRO] - 1
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Si hay algo que hace de “” una obra de teatro sobresaliente es el pulso con el que su autor, el argentino Mario Diament (Buenos Aires, 1942), desarrolla la relación entre dos personajes complejos a lo largo del tiempo.

Diament, de quien vimos hace unos años “Cita a ciegas”, dirigida por Francisco J. Lombardi, es un autor que no teme abordar situaciones delicadas que ocurrieron en la vida real. Porque en el caso de los amantes de “Un informe sobre la banalidad del amor” no solo existieron, sino que fueron piedras angulares del pensamiento del siglo XX. Se trata de dos filósofos cuyas ideas y personalidades siempre han sido motivo de polémica.

A Martin Heidegger (1889- 1976) siempre se le recordará como una de las mentes más brillantes de Alemania, pero que se puso al servicio del Tercer Reich y se mantuvo en silencio frente al Holocausto. Cuando publicó “Ser y tiempo” en 1927, el filósofo fue apodado “el rey secreto del pensamiento” por sus alumnos, quienes le profesaban un culto hermético.

Para entonces, su relación clandestina con su alumna judía Hannah Arendt (1906- 1975) ya había llegado a un punto bastante serio y fue ella quien decidió alejarse, mudándose a Friburgo para continuar sus estudios. A partir de entonces, la relación mantuvo su intensidad pero de manera intermitente. Hannah desarrolló su propio pensamiento, se convirtió en una incansable activista política y en una refugiada. Muy polémica, sobre todo por su posición frente al conflicto judío-palestino y por la cobertura que realizó para “The New Yorker” sobre el proceso Eichmann en 1961.

Personajes tan grandes y complejos protagonizando una obra de amor teatral suponen un reto que no todos los dramaturgos están dispuestos a enfrentar. Pero Diament sale airoso porque la obra está perfectamente equilibrada en las dosis que nos ofrece de amor, ternura y sensualidad. También en cuanto al enfrentamiento de ideas, reproches y escenas de alcoba. Si en la primera escena asistimos a un enamoramiento aparentemente natural, la obra nos conduce hacia una serie de situaciones donde las personalidades de sus protagonistas e incluso de algunos personajes que no aparecen, pero que se mencionan, salen a la luz perfectamente dibujadas. El epílogo es perfecto, con el encuentro de los amantes ya mayores, en el que intercambian amargas palabras, que curiosamente tienen la misma intensidad que cuando solo hablaban de amor.

Carlos Tolentino, tras un minucioso trabajo en “Mrs. Klein”, se introduce de lleno en la relación Heidegger-Arendt. Esta vez opta por un escenario aparentemente caótico pero que de alguna manera contiene los elementos necesarios para que la historia se desarrolle a través de los años. Conduce a sus actores con precisión y el resultado es una obra muy sólida. Me habría gustado una selección musical más apropiada porque aunque la banda sonora incluye canciones de Kurt Weill, estas fueron compuestas en otras circunstancias y no en la época en la que se desarrolla la obra. Habría sido más efectivo buscar piezas del momento e interpretadas en alemán. Mejor funciona la obertura de “Tannhäuser” al final del primer acto, cerrando así el aterrador ascenso del nazismo. Tampoco creo que el video con los testimonios de los intelectuales ayude mucho, en todo caso los mensajes no son siempre claros.

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO
Sin duda, a estas alturas de su carrera Javier Valdés tiene el aplomo suficiente para interpretar un personaje con demandas bastante exigentes. En el caso de Martin Heidegger, su presencia es persuasiva en términos físicos, aunque no siempre es tan efectivo en cuanto a la carga emocional que debe o no proyectar. Su dicción a veces lo traiciona y no puede evitar sonar como un limeño del siglo XXI. Y un personaje como Heidegger necesita permanecer ajeno a una identificación tan local. Es preferible mantenerlo dentro de una pronunciación neutral y perfectamente comprensible. Acierta, eso sí, en la última escena, donde el miedo, la amargura y la tristeza lo consumen.

Por supuesto, es Camila Zavala la gran atracción sobre el escenario. Gracias a Carlos Tolentino finalmente hemos podido encontrar a una actriz dramática que seguramente se colocará a la cabeza de su generación.

Es ella quien sostiene sobre sus hombros una obra tan exigente. Lo hace apelando al instinto y al conocimiento de sus propios recursos. No se convierte ni en una mera imitación de sus propias investigaciones ni en una creación efectiva pero aleatoria. Zavala es Hannah de comienzo a fin. Es cierto que es una actriz muy joven para las dos últimas escenas. Pero al final el convencimiento que tenemos de su creación y su entrega es absoluto. Es muy estimulante acudir al teatro y ver el desarrollo de una actriz. Camila Zavala despertó nuestro interés con “Vincent en Londres” y ahora confirma su talento. Solo nos queda seguir su trayectoria.

Elenco de

“Un informe sobre la banalidad del amor”
Autor: Mario Diament.
Director: Carlos Tolentino.
Protagonistas: Javier Valdés y Camila Zavala. Participación especial en video: Dr. Salomón Lerner, Dr. Miguel Giusti y Dra. Adriana Añi.
Lugar: Centro Cultural PUCP. (Av. Camino Real 1075, San Isidro).
Horario: De jueves a lunes a las 8 p.m.