
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En el escenario de Hablando Huevadas, donde el humor va rápido, sin filtro y muchas veces al límite, hay dos figuras que trabajan a otro ritmo, pero con la misma intensidad: María Fernanda Moreno (Jorge Luna) y Sayumi Yon Carrión (Ricardo Mendoza). Ellas son las encargadas de trasladar ese universo de bromas, improvisación y complicidad al lenguaje de señas. Y no es una tarea sencilla porque sus más grandes espectadores están en sus casas.
MIRA TAMBIÉN: Ivalú Acurio, la hija de dos íconos de la gastronomía que sigue sus pasos y hoy lidera siete locales en Suiza
Porque traducir comedia, y más aún comedia en vivo o grabada con la dinámica de Jorge Luna y Ricardo Mendoza, implica mucho más que cambiar palabras por señas. Implica entender el tono, el gesto, el doble sentido. Implica, incluso, saber cuándo exagerar para sacar risas.
“Tratamos de interpretar también el personaje”, explica María Fernanda. “No solo es lo que dicen, sino cómo lo dicen. Ahí entran los gestos, la expresión corporal. En comedia eso es clave”.
Una vocación compartida
Para Sayumi, la lengua de señas no fue una elección: fue su forma de comunicarse desde siempre. Hija de padres sordos, creció entre señas, conversaciones fluidas y una forma distinta de entender la comunicación. “Lo tengo desde muy chiquita”, cuenta para Somos. Su camino como intérprete empezó hace unos ocho años, casi por casualidad, cuando alguien detectó en ella ese potencial.

En el caso de María Fernanda, la historia también está atravesada por la cercanía. Aprendió gracias a su hermana mayor y creció rodeada de personas sordas, en espacios educativos inclusivos. Pero, a diferencia de lo que muchos creen, hablar lengua de señas no basta para ser intérprete. “Es una gran responsabilidad. No es solo saber el idioma, es saber transmitir correctamente lo que otra persona quiere decir”, dice.

Ambas coinciden en algo: en el Perú, la interpretación en lengua de señas aún es un campo poco formalizado. Muchos intérpretes se forman de manera empírica, con talleres, práctica constante y, sobre todo, vínculo con la comunidad sorda.
El reto de traducir lo intraducible
Cuando llegó la oportunidad de trabajar con Hablando Huevadas, ninguna sabía exactamente a qué se enfrentaba. Sayumi recuerda ese primer momento que llegó al teatro sin saber que iba a interpretar el show. “Cuando me dijeron, sentí nervios… porque sabía lo que podía venir”.
Y es que el humor del programa, rápido, improvisado, cargado de referencias y, muchas veces, de lisuras, representa un desafío técnico enorme.
“Hay chistes que se construyen en segundos”, explica María Fernanda. “Ricardo empieza una idea y Jorge la remata. Nosotras tenemos que procesar eso y encontrar la mejor forma de transmitirlo”.

A eso se suma otro elemento: el público. Las interacciones en vivo obligan a reaccionar, sin margen de error. Para resolverlo, desarrollaron un sistema propio: dependiendo de quién inicia la interacción, cada una asume la interpretación completa de ese intercambio. Pero incluso con método, hay momentos en que la risa gana, esto último es inevitable.
“Hay videos donde no podemos aguantar”, admiten entre risas. “Y toca repetir”, dicen ambas.
Uno de los aspectos más complejos del trabajo es adaptar el contenido sin perder su esencia. Algunas expresiones ya existen en lengua de señas, incluso las lisuras. Otras deben construirse en conjunto.
@la.ilsp Las que tienen su propiedad privada y yo cuando: 🫦🫵
♬ sonido original - LA ILSP
Antes de grabar, ambas ven el episodio completo, toman notas y luego validan sus decisiones con asesores sordos. Es un proceso colaborativo que incluye retroalimentación constante.
“Queremos que el contenido se entienda, pero también que se sienta”, explica María Fernanda.
Ese cuidado se refleja en detalles que van más allá de la interpretación: el recuadro en pantalla, la decisión de mantener el audio, la estética visual como el uso del gorro para identificar a Jorge. Todo responde a una idea clara de inclusión. “Incluir no es solo poner a alguien en pantalla. Es pensar en cómo todos pueden disfrutar el contenido juntos”, asegura María Fernanda.
Una puerta que se abre
La respuesta de la comunidad sorda ha sido, en su mayoría, positiva. Hay observaciones, correcciones , como las de la mamá de Sayumi, que revisa cada video, pero también reconocimiento.
Y no solo de la comunidad sorda. Muchas personas oyentes que están aprendiendo lengua de señas se han acercado a ellas para decirles que entienden los videos. “Eso significa que estamos llegando”, señala Sayumi.
Más allá del éxito del programa, lo que hacen María Fernanda y Sayumi abre una conversación más amplia: la necesidad de accesibilidad en todos los espacios, no solo en la televisión o el entretenimiento, sino también en educación, salud y servicios públicos. Porque, como ellas mismas lo dicen, la accesibilidad no debería ser la excepción, debería ser la regla.
Pero mientras tanto, cada viernes, entre chiste y chiste, hay una traducción silenciosa que hace posible que más personas también puedan reír y disfrutar del show de los personajes del momento: Jorge y Ricardo.
- La historia de la casona Boza y Solís de Ayacucho: la urgencia de salvar un monumento histórico del Perú
- Bogotá: el otro lado de la ciudad, desde sus tradiciones de tejo y viche
- ¿Estoy repitiendo los errores de mis padres? Cómo sanar para criar sin resentimiento
- El Rincón de Juancho: cómo un pasadizo en el Rímac se transformó en “el restaurante más angosto del Perú”
- “Quería poder bailar Beyoncé sin quitarme la esencia flamenca”: la historia de Bravata, el grupo de danza peruano que se volvió un fenómeno viral
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.





