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Deuda boliviana
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La economía no es una ciencia natural, pero tiene también ciertas leyes duras. Una de ellas es que el control de precios, los subsidios, el gasto fiscal irresponsable y el ahogo de la inversión privada eventualmente llevan al colapso de la economía local y de las finanzas públicas. Son políticas que por un tiempo pueden funcionar, y sus autores inflan el pecho por sus logros durante esos años, pero tarde o temprano el castillo de cartas cede.
Por si hiciera falta que la historia latinoamericana demuestre nuevamente este proceso, es exactamente lo que está pasando ahora en Bolivia. De acuerdo con el informe del Instituto Peruano de Economía (IPE) publicado ayer en este Diario, Bolivia ha entrado en una peligrosa espiral de deterioro económico causada por políticas populistas y cortoplacistas.
Así, mientras que la producción y el precio internacional del gas que Bolivia exportaba alcanzaban buenos niveles, el país liderado entonces por Evo Morales se podía permitir dispendios públicos al tiempo que apagaba poco a poco el apetito por invertir. Pero cuando las buenas épocas llegaron a su fin –como sucede tarde o temprano– saltaron todas las costuras del modelo boliviano. Ahora, según el IPE, la deuda pública alcanza 95% del PBI (en el Perú es apenas superior al 30% del PBI), las reservas internacionales netas no llegan ni a US$4.000 millones (aquí superan los US$87.000 millones), el dólar se ha disparado y la inflación alcanza el 25%.
Quienes desde el Perú saludaban con entusiasmo “los éxitos” del modelo boliviano mientras Morales era presidente deberían tomar una profunda pausa. Como se advirtió desde el inicio, la única manera de alcanzar crecimiento sostenido es mediante políticas macroeconómicas responsables, libertades económicas, y un ambiente político sano. La Bolivia de Morales no cumplía con ninguna de las tres condiciones. Lo que sucede ahora, y que podría eventualmente llevar a falta de comida, combustible, medicina e insumos básicos debido a la escasez de dólares, era previsible. Haría bien el Perú en recordar quiénes eran los políticos locales que nos querían llevar por ese camino hace no mucho.
Este domingo, el país altiplánico celebra nuevos comicios, y la oposición lidera las encuestas con amplia ventaja. Es muy posible que el ajuste necesario del siguiente gobierno para limpiar la economía deba ser duro, pero es el precio inevitable a pagar por la irresponsabilidad de los años anteriores.

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