Editorial: Alarmas desde Apurímac

El caso de Las Bambas desnuda a un Estado incapaz de gestionar conflictos socioambientales y de forjar acuerdos entre los implicados.

    Editorial El Comercio
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    de El Comercio

    Resumen

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    "En los últimos años, las propuestas para corregir esta situación han oscilado entre el asfaltado de la vía o la construcción de un tren, sin que ninguna llegue, valga la ironía, a buen puerto".
    "En los últimos años, las propuestas para corregir esta situación han oscilado entre el asfaltado de la vía o la construcción de un tren, sin que ninguna llegue, valga la ironía, a buen puerto".

    El conflicto socioambiental en torno a la mina Las Bambas, ubicada en Apurímac, parece una historia de nunca acabar. Desde que la operación empezó a funcionar, en el 2016, los bloqueos y protestas alrededor del camino que utiliza la mina para trasladar el mineral desde su yacimiento hasta el puerto de Matarani, en Arequipa, se han vuelto moneda corriente. Debido a esta situación, según los ejecutivos de MMG, la empresa a cargo de la mina, esta ha tenido que interrumpir sus operaciones por alrededor de 400 días desde el 2016. Evidentemente, trabajar en esas condiciones se torna complicado para cualquier operación.

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