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Partida accidentada
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Gobernar un país requiere, entre otras cosas, de orden, organización y previsión. Sin embargo, muchos de los conglomerados políticos que desean competir en abril para alcanzar ese fin darían la impresión de carecer de tales virtudes. Eso al menos es lo que sugiere la forma atropellada en que, dos días atrás, solicitaron ante los Jurados Electorales Especiales (JEE) la inscripción de sus fórmulas presidenciales y listas de candidatos al Congreso bicameral y al Parlamento Andino. No pocas planchas, en efecto, se presentaron cerca de la hora límite y, en el caso de las listas de postulantes al Senado y a la Cámara de Diputados, más de una decena de agrupaciones no presentaron listas en todas las jurisdicciones...
Esa circunstancia habla desde luego de los jaloneos que han de haber caracterizado la confección de esas listas hasta el último momento, pero también de la incapacidad de partidos y alianzas de cumplir un simple trámite: dos rasgos preocupantes con miras a la responsabilidad que buscan asumir. Falta ver, además, las observaciones que pueden surgir con respecto a todas esas postulaciones y si los involucrados podrán levantarlas. Las declaraciones de inadmisibilidad, como se sabe, son subsanables; las de improcedencia, no.
No es por cierto la primera vez que este inicio accidentado de la contienda electoral ocurre en nuestro país. Por el contrario, estas carreras contra el reloj se han convertido casi en una tradición entre nosotros. Pero es precisamente la ausencia de escarmiento de las organizaciones políticas lo que alarma.
En fin, es de desear que este patrón de improvisación y desorden no se repita a lo largo de toda la campaña electoral. Pero valga la ocasión y la fecha navideña para hacer una invocación a nuestros lectores y a los electores en general a ejercer esta vez el deber ciudadano de un modo que contraste con la conducta ligera y descuidada de quienes les piden el voto. Que revisen en lo posible los planes de gobierno de las agrupaciones, que se mantengan informados sobre las principales propuestas de los postulantes y que examinen los antecedentes y las hojas de vida de los candidatos para que puedan emitir un voto realmente informado. Ese sería, sin duda, el mejor regalo posible para nuestra patria. Y el más duradero.

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