Por José Antonio Bragayrac

En el Perú, tierra de la improvisación ingeniosa y generosa, los influencers han convertido el lenguaje en una herramienta de poder. Cada post, cada historia, es un intento de capturar no solo la atención, sino la lealtad de quienes los siguen. Y en esa búsqueda, han diseñado un estilo que no puede ser replicado en ninguna otra parte del mundo: cercano, directo, con un toque de humor y complicidad. Es un lenguaje dirigido a las emociones.