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Desde superar el terrorismo de los 90 hasta el miedo por las réplicas del terremoto de 2007: por qué Galván, Julinho, Marquinho y Alemanno eligieron quedarse en el Perú
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No vinieron a quedarse. Pero se quedaron. Llegaron con pasaporte extranjero, sin imaginar que el Perú terminaría siendo más que una camiseta de paso. Ramón Quiroga fue pionero en los 70: arquero argentino que no solo atajó por la bicolor, sino que la convirtió en patria. Desde el Río de la Plata también aterrizaron Óscar Ibáñez, actual técnico de la selección peruana, y el carismático Horacio ‘La Pepa’ Baldessari, cordobés de corazón rimense. Todos distintos, pero unidos por un mismo desenlace: el Perú los adoptó, y ellos se la jugaron por el Perú. En los últimos años, la historia se ha seguido repitiendo, pero con nuevos protagonistas.
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FÚTBOL Y STREAMING
Cuando Carlos ‘El Negro’ Galván llegó a Lima procedente de Buenos Aires para jugar por Universitario de Deportes, a la semana ya se quería regresar su país. Sucede que, en aquel agosto del 2007, apenas unos días de haber aterrizado, ocurrió el terremoto de Pisco, un evento que le hizo querer replantear su decisión. “Como las réplicas no paraban, le llegué a decir a la gente de la U que me quería ir. Ellos me decían que era algo que no pasaba siempre, pero yo no entendía nada. Felizmente, las cosas se fueron calmando y volvieron a la normalidad”, cuenta Galván.
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Con el equipo crema se convirtió rápidamente en líder y fue campeón nacional en el año 2009. Tras su retiro del fútbol profesional, se graduó como entrenador de fútbol y empezó a dirigir a equipos de Copa Perú, como el Deportivo Hualgayoc de Cutervo o el Sport Chavelines de Pacasmayo, una experiencia le ha permitido conocer destinos poco explorados de nuestro país. “Yo decía: voy a jugar un añito, me retiro, conozco Machu Picchu y me regreso. Pero ya pasaron casi dieciocho años de eso y sigo acá, tranquilo, haciendo las cosas que me gustan”, afirma.
Por estos días, Galván se dedica al negocio inmobiliario y es comentarista de A Presión Radio, uno de los programas más exitosos del YouTube local. “Me gusta comentar porque uno lo vivió en cancha, adentro y afuera. Me explico tanto como entrenador como como futbolista. Acá me distraigo y también me desahogo”, ríe.

No menos tumultuoso fue el arribo al país de su compañero de mesa de debate, el brasileño Julio César de Andrade Moura, mejor conocido como Julinho, a inicios de la década del 90. “Yo llegué para jugar en Defensor Lima el año 1991. Era una época complicada por el terrorismo y la inflación. El país estaba en crisis, pero aguanté con mucha resiliencia”, recuerda. Pese a lo difícil del contexto, se hizo de un nombre en el torneo local a punta de goles: ganó cuatro títulos con Sporting Cristal, jugó una final de Copa Libertadores con el equipo rimense y, ya nacionalizado como peruano, estuvo a punto de clasificar con la selección al Mundial Francia 98.
Su carisma, su acento arrastrado y su historia de amor con el Perú lo convirtieron en uno de esos extranjeros que se volvió más peruano que el cebiche. A diferencia de otros, él no se fue nunca. Se quedó, se casó y formó una familia en esta ciudad fría y de cielo gris, que poco tiene que ver con la paradisiaca Salvador de Bahía, su ciudad natal. “Yo encontré en el Perú mi lugar en el mundo, mi hogar. Este país me ha dado todo. Yo ya no sueño para mí, ya conseguí todo lo que quería. Sueño con un Perú más unido, con mejor educación y, por su puesto, con un mejor tráfico, algo que prácticamente no ha cambiado en mis 35baños aquí”, concluye.
MAESTRO DEL BALÓN
Se llama Marco Antonio Dos Santos, pero en las canchas lo bautizaron como Marquinho, el brasileño veloz, encarador y de buena pegada que llegó para jugar en la liga peruana en los años 90. Vistió la camiseta de Alianza Lima, donde formó parte del plantel que sacó campeón al club de La Victoria luego de dieciocho años, y también en el Sport Boys del Callao, donde dejó huella gracias a las grandes campañas a nivel local e internacional que hizo con el equipo rosado

Marquinho no fue una estrella mediática, pero obtuvo algo más valioso: se ganó el cariño de la gente, sobre todo del pueblo blanquiazul. “Desde que llegamos con mi señora, nos gustó mucho el Perú. La geografía, su gente, la comida. Hicimos muchos amigos y aquí nació nuestro hijo. Yo me siento muy contento de estar acá, gracias a Dios”, dice el exfutbolista.
Hoy, casi tres décadas después de su llegada, Marquinho sigue ligado al fútbol, pero desde otro lugar: la formación. Junto a su hijo Lucas dos Santos, exfutbolista y entrenador, dirige la academia Tiro Libre, un espacio donde enseñan a niños y adolescentes que el fútbol no es solo correr tras la pelota, sino entenderla, sentirla y respetarla. “Mi intención es seguir promoviendo el deporte. Nuestra idea es dar un entrenamiento para que los chicos aprendan desde pequeños a jugar al fútbol con fundamentos y técnica”, explica Marquinho.
GOLES Y CORTES
Germán Alemanno llegó al Perú en 2009 con el olfato de gol afilado y el corazón abierto a lo que viniera. El delantero argentino vino a ponerse la camiseta de la Universidad San Martín y sus buenas actuaciones lo llevaron a Universitario de Deportes. Pero el destino tenía preparado algo más que fútbol. En Lima conoció a Geroty Mongrut, una modelo peruana que se convertiría en su esposa. “Yo estoy muy agradecido con el Perú. Me dio un nombre, me dejó desarrollarme y me permitió formar una familia”, dice Germán.

El exfutbolista nacido en Rosario echó raíces en esta tierra y poco a poco empezó a construir una nueva etapa fuera de las canchas. Por un lado, Germán sigue vinculado al deporte que lo trajo hasta aquí: maneja una agencia de representación de futbolistas, donde asesora a jóvenes talentos en su crecimiento. Pero, además, ha decidido emprender en otro terreno: la gastronomía. Es socio y fundador del restaurante de carnes Los Rosarinos, donde cada corte se sirve con precisión de delantero. “Nos juntamos amigos de toda la vida para hacer realidad este proyecto. Lo veníamos conversando desde hace tiempo y felizmente se alinearon los astros”, cuenta.
Alemanno es, como otros tantos que llegaron por un pase filtrado, una historia más de extranjería convertida en pertenencia. Dejó Argentina, cruzó Sudamérica y encontró en el Perú algo que no estaba en los planes: un país que terminó siendo su casa. //
Cualquier extranjero mayor de edad puede solicitar la nacionalidad peruana por naturalización si ha residido legalmente en el país por al menos dos años consecutivos, sin haber salido del Perú más de 183 días en ese período. Además, debe demostrar buena conducta, no tener antecedentes penales, judiciales ni policiales, contar con medios lícitos de vida y tener su documentación en regla. Para iniciar el trámite, se debe presentar una solicitud formal ante la Superintendencia Nacional de Migraciones. Todo el proceso puede hacerse en línea a través de la página oficial www.migraciones.gob.pe.
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