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Aquí, en esta tierra peruana, la gran primatóloga británica recorrió escuelas, universidades y refugios de animales. Su visita ocurrió a fines del 2013, pero sus lecciones de vida quedaron grabadas de por vida para quienes pudieron escucharla o leerla por esos días. Promovió el programa educativo Roots and Shoots y sembró el entusiasmo por la conservación en niños y jóvenes peruanos. El suyo era un mensaje de empatía, voluntariado y transformación frente a la apatía ambiental.
En la madrugada del domingo 17 de noviembre de 2013, la leyenda viva de la primatología, Jane Goodall, aterrizó en el Perú como parte de una gira latinoamericana que cambió para siempre la percepción de cientos de jóvenes sobre su papel en el planeta. Su paso por Lima e Iquitos estuvo marcado por abrazos a los monos, siembra de árboles y charlas memorables ante auditorios llenos de estudiantes expectantes.
Goodall trajo consigo el programa Roots and Shoots, una red educativa mundial enfocada en el respeto y la acción ambiental que rápidamente echó raíces entre los peruanos. Desde los colegios de Jicamarca hasta refugios amazónicos, instó a una convivencia armoniosa entre especies y celebró el poder transformador de los más jóvenes. “Mi misión es dar esperanza”, repitió a cada paso, contagiando optimismo y conciencia ecológica.

JANE GOODALL: LLEGADA A UN PAÍS DIVERSO
Goodall llegó al Perú trayendo consigo más de medio siglo de experiencia estudiando chimpancés en Tanzania. La naturalista, reconocida por su cabello blanco y voz serena, inició su recorrido en Lima con una visita al Parque de las Leyendas, donde fue testigo del sufrimiento de la mona Carla, rescatada de un circo y sola tras la muerte de su pareja. Su empatía fue evidente: “Me entristece ver a un chimpancé solo, ellos son muy sociales”, expresó ante el público.
El interés de Goodall por la educación quedó claro en cada encuentro. “La importancia de la educación temprana” fue un tema recurrente, remarcando que los niños que han tenido buenas madres crecen mejor y desarrollan mayor resiliencia emocional. Esa vez, la estudiosa recibió la condecoración del Concejo distrital de San Miguel como reconocimiento a su labor en favor de los animales y el medio ambiente.
La investigadora británica repudió las corridas de toros y la caza de delfines, recordando que “está probado por la ciencia que los animales pueden deprimirse”. Expresó su preocupación por la destrucción ambiental causada por el ser humano, “la criatura más inteligente que ha caminado sobre el planeta” pero que, paradójicamente, amenaza su único hogar.
JANE GOODALL: PRIMERAS CHARLAS EN LIMA Y SU IMPACTO
En Lima, Jane Goodall impartió charlas en el colegio Fe y Alegría N°58, en Jicamarca, donde fue recibida por la directora Patricia McLaughlin ante mil estudiantes. Narró su infancia, marcada por la lectura de “Tarzán” y su amor por los animales, bromeando que “Tarzán se casó con la Jane equivocada”.

La visita motivó la integración del colegio al programa Roots and Shoots, que implicaba comprometerse por escrito a mejorar el entorno local. Al finalizar la charla, saludó a los escolares y autografió libros sobre su vida, sembrando además un árbol bautizado como “Jane’s kiss” —el beso de Jane—, símbolo de su paso por la institución.
La gira incluyó conferencias en la Universidad Peruana Cayetano Heredia y en la Universidad San Ignacio de Loyola, donde Jane compartió su visión sobre la empatía y el equilibrio entre seres vivos. La participación juvenil fue clave: “Los jóvenes son los agentes de cambio, el corazón de mi programa”, afirmó Goodall ante los estudiantes.
JANE GOODALL: ROOTS AND SHOOTS, VOLUNTARIADO Y ACCIÓN AMBIENTAL
Roots and Shoots, programa fundado por Goodall en 1991, conectaba ese año 2013 a unos 17,000 grupos juveniles en 132 países, promoviendo proyectos de respeto entre los seres vivos y cuidado del ambiente. En el Perú, la iniciativa cobró fuerza tras su visita, articulando una red de voluntarios en colegios, universidades y el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana.

El proyecto favorecía el compromiso de los jóvenes, quienes desarrollaban acciones acordes a sus intereses y las necesidades de la comunidad. “Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar”, repetía Jane Goodall en cada encuentro inspirador.
El grupo El Comercio e instituciones como Arte para Crecer, Grupo Vida y Kimochi empezaron a replicar las semillas del mensaje de Goodall con actividades, música y arte que vinculaban la conservación con la cultura local. La investigadora británica celebró canciones con instrumentos reciclados de niños peruanos y compartió momentos emotivos con ellos. Durante la noche del martes 18 de noviembre de 2013, Jane Goodall recorrió las instalaciones de la sede central de El Comercio, en el centro de Lima y visitó la hemeroteca y el Archivo Histórico.
JANE DOOGALL: EN IQUITOS SINTIÓ AMOR POR LOS PRIMATES AMAZÓNICOS
La etapa amazónica tuvo como epicentro la ciudad de Iquitos, donde Goodall estuvo el viernes 22 de noviembre, en medio de refugios y centros de rescate de especies silvestres. Su empatía por los monos wapo colorado fue palpable; los trataba con ternura y conversaba con estudiantes y adultos sobre la importancia de preservar la diversidad biológica.

La columna de Martha Meier Miró Quesada dio testimonio del profundo impacto de Goodall en la selva: “Mi misión es dar esperanza”, reiteró la experta inglesa, sembrando inquietudes y soluciones ante la apatía ambiental del futuro. El grupo local del programa Roots and Shoots comenzó rápidamente a echar raíces en Iquitos.
La visita de Goodall culminó con un recorrido por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), donde ofreció charlas para educadores y científicos. El mensaje se repitió: “Cada uno de nosotros puede hacer el cambio; es nuestro deber cuidar del hogar, la Tierra”. Agradeció la participación y le pidió a los asistentes que informaran de sus progresos, manteniendo el lazo con la comunidad local.
JANE GOODALL: COMPROMISO A LARGO PLAZO
La semilla plantada por Jane Goodall en el Perú dejó frutos en educadores, alumnos y profesionales del medio ambiente. “A lo largo de mi vida, he tenido siempre presente los consejos de mi madre: trabajar duro, aprovechar oportunidades y nunca rendirse”, señaló durante sus conversatorios.

El efecto inmediato fue la multiplicación de grupos voluntarios y escolares comprometidos con la mejora del entorno, la protección de animales y la educación ambiental. “La apatía es la mayor amenaza para nuestro futuro”, insistió Goodall, promoviendo una actitud activa y esperanzadora entre los participantes.
Roots and Shoots, con sus miles de proyectos en comunidades globales, mantiene un enfoque de empatía, voluntariado y colaboración entre culturas. El legado de Goodall, reforzado por lja red de instituciones educativas y grupos sociales, inspira acciones sostenibles.
JANE GOODALL: EL LEGADO DE UNA VISITANTE INOLVIDABLE
La prensa peruana bautizó el paso de Goodall como “la visita ilustre”, símbolo de reconocimiento a su incansable labor y su aporte al conservacionismo mundial. La semilla sembrada en el Perú, tanto literal como simbólicamente, continúa creciendo en cada acción voluntaria y proyecto juvenil impulsado por su voz.

Jane Goodall dejó una huella profunda al entrelazar la ciencia, la empatía y la educación en cada rincón del Perú visitado. Su insistencia en la esperanza es más relevante que nunca, recordando que “la mayor amenaza es la indiferencia” y que “el voluntariado y la acción son el antídoto”.
Así, donde antes reinaba la apatía, con su paso florecieron pequeños bosques de ideas, compromiso y esperanza, en memoria de esta mujer que acaba de partir y que enseñó que todos podemos marcar la diferencia. Descanse en paz, Jane.
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