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Foto del autor: Alejandra Costa

Alejandra Costa

El enemigo mortal de las mujeres se llama Brasil 2014

El Mundial Brasil 2014 es un hermoso monstruo de 32 cabezas que, dentro de 16 días, devorará por completo la atención de los hombres del mundo y condenará al género femenino a la invisibilidad. Si se lo permitimos.

Irremediablemente, las conversaciones, los televisores, las alarmas, los planes, los almuerzos y las agendas se supeditarán a un fixture que ya se ha apoderado de las decisiones de todos los hombres del mundo hasta el 13 de julio.

Es un enemigo peligroso, pero no invencible. La clave para derrotarlo reside en conocer sus secretos, cuál es el inescrutable embrujo que ejerce sobre los cromosomas xy y, finalmente, dejarse caer en sus redes.

Y es que Brasil 2014, a cambio de la ofrenda de la interacción con los hombres a nuestro alrededor, nos regalará el sudor, las lágrimas y los músculos de centenares de los especímenes masculinos más aptos para la supervivencia en ese juego de la guerra que es el fútbol.

 Leonardo Bonucci, defensa de Italia. (Fuente: Tumblr)

Felizmente, las mujeres tenemos una doble manera de disfrutar del deporte más hermoso del mundo. Podemos llegar a entenderlo como para realmente regocijarnos con cada 90 minutos de épica, de danza y de magia, pero también podemos gozar con el esfuerzo de 44 piernas musculosas, 132 cuadraditos abdominales y una infinidad de tatuajes que tan solo esperan el pitazo final para saltar de las pantallas a nuestras fantasías.

Yo no veo fútbol normalmente, pero en los mundiales me divierto como recoge bolas femenina en un partido Italia-Portugal. El 50% de mi disfrute se centra en lo que está sucediendo en la cancha, cómo los equipos despliegan su táctica y técnica para destrozar los sueños de otro país, pero el otro 50% es el suspenso a la espera de que un iluminado director de cámara haga primeros planos de mis favoritos y/o tome la poco probable decisión de mostrar el intercambio de camisetas al final.

Créanme, como los buenos placeres de la vida, se hacen esperar y, cuando llegan, colman todas las expectativas: Abdominales por los cuales podrías escalar, pectorales que brillan y brazos que podrían rescatarte y/o condenarte a las llamas.

 Pablo Daniel Osvaldo, atacante de mis fantasías italianas. (Fuente: Tumblr) 

Pero como no todo en la vida es ilusión, también vamos a entrenarnos para luchar contra la invisibilidad a este lado de la pantalla plana

Para el día, ganaremos capacidad de análisis, vocabulario, modales y conocimiento de estrategia y de los antecedentes de los jugadores para que puedas sobrevivir a los partidos y poder comunicarte con tu esposo, tu novio, tus amigos y, quién sabe, hasta ganar uno que otro premio en la polla de la oficina.

Y, para la noche, mejor que un puchero y hasta que la lencería italiana -que seguro te asegurará solo un tire distraído cuando no haya partido-  lo único que te permitirá mantener la atención de quien comparte tu cama es aprender a disfrutar de este dictador con tesoros escondidos y, por qué no, aplicar precisamente sus tácticas para seducirlo.

Yo, como todos los años, le apostaré al equipo italiano para poder ver la mayor cantidad de partidos con estas bellezas corriendo con el verde más hermoso del mundo como fondo.

 Difícil decidir a dónde mirar. (Fuente: AP)

La invisiblidad no podrá contra nosotras. Los offsides no nos harán daño. Los penales dudosos tampoco. Ni las pantallas de 52 pulgadas en casa del mejor amigo de tu novio. Este Mundial, venceremos nosotras. Como diría la diosa Nataila, ¡A jugar, carajo!