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San Roque de Cumbaza: la expedición de Rodrigo

Muchos cómics nos han enseñado que los héroes están por encima de los hombres. Sin embargo creo que en nuestra realidad, la humanidad de los héroes es, por el contrario, su mayor virtud; incluso su esencia. Los héroes sudan y caen, dudan y anhelan, piensan y se emocionan… y en medio de estas y más reflexiones conocemos, por recomendación de Encuentros Casa de la Juventud, a Rodrigo Ponce en San Roque de Cumbaza, al norte de la selva de San Martín, y con él, sus ganas de ayudar en la difusión y proliferación de las Ecoaldeas en el Perú o, más precisamente, de una vida en armonía con el medio ambiente, con la selva y con uno mismo. ¿Son los héroes jóvenes que están haciendo cosas excepcionales o solo cumplen los deberes mínimos que les corresponde frente a la sociedad? 


Todo empezó hace casi siete años, en un viaje de vacaciones a Oxapampa. Rodrigo trabajaba en Leasing en la sucursal en Lima del BankBoston, luego de haber pasado por otros dos bancos al terminar su carrera de Economía en la Universidad del Pacífico. Su vida parecía encaminada al saco, la corbata y el cabello corto, pero quienes lo conocían sabían que necesitaba un cambio de hábitat. Interesado en debates esotéricos y místicos, con matices revolucionarios, ecológicos y sociales, a Oxapampa fue solamente con un amigo. Descubrió que la selva “era un lugar hermoso donde quería vivir”. Desde la capital del Perú, que mira al mar de un lado y a una pared de montañas al otro, la selva puede ser un lugar bastante remoto. Rodrigo pensó que si quería explorar nuevos rumbos era su momento: con 26 años, algunos ahorros y soltero. Cinco meses después, ante la insistencia de varios amigos por conocer la naturaleza amazónica, sus potencialidades turísticas y las llamadas Ecoaldeas, viajó con ellos a Tarapoto, casi a la deriva.

En San Martín conocieron a una mujer francesa propietaria del Albergue-Casa Hunab Ku en el poblado de San Roque de Cumbaza, quien al poco tiempo les cedió por dos años la administración del lugar. En Hunab Ku exploraron la música, el reiki, las plantas medicinales y algunas otras terapias. La búsqueda de su espiritualidad era, al poco tiempo, una nueva forma de vida entre las trochas del Cumbaza, mientras se involucraban en proyectos y actividades locales, como tanteando en la oscuridad. El primer proyecto se inspiró en ANIA para apoyar la creación de una Tierra de Niños en el distrito. La coordinadora del proyecto fue Claudia Olivares, quien llegó con su ahora esposo Javier Quintana a Tarapoto, y con ellos participaron varios amigos aliados y voluntarios como Ana Platzer,  Isabel Guzmán o Carmen Santillán y, entre ellos, Rodrigo. Años después (a fines del 2009) algunos miembros de este grupo formarían también el Colectivo Semillas del Cumbaza. En este video podemos conocer a los niños, su tierra y su pasión por la naturaleza:


A fines del 2007 se fundó el Comité de Gestión Turística de San Roque de Cumbaza (COGETUR), que reúne a los comités de alimentación, vigilancia ambiental, guías y alojamientos para promover el turismo rural comunitario, agrupando mujeres, agricultores, jóvenes y familias. Ante la reducida participación, motivación y liderazgos locales para el éxito del emprendimiento, Rodrigo se constituyó como un aliado importante proveyendo asesoría, soporte técnico y capacitación, pero sobre todo dinamizando y, como él mismo afirma, motivando la participación a través de las “experiencias educativas interculturales”. Éstas son visitas de estudiantes extranjeros en grupos de diez y veinte personas para realizar actividades de proyección a la comunidad junto con los pobladores, organizaciones y comités locales. Explica Rodrigo:

“La relación entre los pobladores y los estudiantes genera un aprendizaje mutuo y en cada visita se ha logrado articular el trabajo de distintos comités alrededor de un mismo fin. Se busca que las actividades tengan alguna relación con el concepto de permacultura, un método de diseño para asentamientos humanos sostenibles (o Ecoaldeas). De esta forma, al construir un vivero de árboles o plantas medicinales, un módulo de reciclaje o un baño ecológico, se despierta la curiosidad e interés de los pobladores, quienes se inspiran y proponen actividades que se combinan sus ideas, su conocimiento tradicional y sus necesidades”


La tarea de identificar héroes nos obliga con frecuencia a preguntarnos quién es un “héroe” y a discutir la naturaleza de la heroicidad. ¿Qué hace que una historia sea heroica y digna de contar? Durante la entrevista, Rodrigo me pide que escriba acerca de él como una pieza más de todos estos procesos, lo cual es tan cierto como que ha estado en casi todos los procesos del Cumbaza desde que llegó ahí. Los héroes, tan humanos, tienen el problema de que siempre se exige más de ellos, por ejemplo liderazgo y resultados. En un mundo donde vivimos presionados (y aprisionados) por tener emblemas de éxito, la historia de Rodrigo me sugiere que los héroes están hechos de perseverancia, vocación de servicio y sueños, pero sobre todo de humildad.


Las “experiencias educativas interculturales” combinan turismo con permacultura bajo el nombre de “Turismo Consciente”. Como parte de este trabajo, Rodrigo también fue parte de la conformación del Colectivo Semillas del Cumbaza, una iniciativa que movilizó a jóvenes alrededor del ecoturismo y de alternativas ecológicas para hacer negocios. En el 2010, esta agrupación recibió el Premio Lo Mío, que reconoce mejores prácticas de jóvenes organizados en temas de medio ambiente. Un año después, estas experiencias sumaron para que el Comité de Gestión Turística de San Roque de Cumbaza gane el cuarto puesto del Concurso Selva Ganadora. Rodrigo dice que ahora se puede comenzar una nueva etapa en el desarrollo del turismo comunitario en dicha localidad. 

Seis años después, Rodrigo considera que la selva además de ser un lugar hermoso para vivir, es “una oportunidad, de vida y de desarrollo, de negocio y de bienestar social, de alternativas y modelos de desarrollo económico y social en armonía con el medio ambiente”. Además de las “experiencias educativas interculturales”, hace consultorías en temas variados y está evaluando la creación de una organización.

Al final de nuestra conversación, Rodrigo me dice: “quizás esta no es la historia que estás buscando”. Al conocerlo un poco, intuyo lo que piensa: que el nombre de nuestro blog no calza con él. “Además estoy cumpliendo 33 años”, insiste. Pero el asunto no es la edad, pues su historia empezó a los 26. Mientras me relataba su vida en Cumbaza, encontré un hombre sencillo y moderado para quien el reconocimiento es un bocado del cual prefiere prescindir, que cree en lo que predica y tiene una relación saludable con la naturaleza, con la sociedad y consigo mismo. Pero, como todos, también se preocupa por el amor o por el dinero. ¿Es un héroe? No son los héroes de cómic los que harán grande este país, sino una entrega, un coraje y una humildad semejantes. Entiendo entonces que Rodrigo podría ser el héroe que todos llevamos dentro. Me imagino un Perú con varios héroes como él. Y tú, ¿conoces algún héroe?

Texto: Elohim Monard