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El río que antes dio sustento y esperanza a miles de familias piuranas hoy es un foco de enfermedad. La contaminación del Chira no solo ha afectado sus aguas, sino también la confianza de una población que, al no tener otra opción, consume un recurso que podría estar dañando su salud.
Cada vez que abren el caño, cientos de familias sienten miedo. El agua llega turbia, marrón y con un olor insoportable. “Ya no sabemos si es más peligroso tomarla o no tomarla”, confiesa Edwin Ortiz, vecino del asentamiento humano Santa Teresita, en Sullana. Como él, muchos piuranos han dejado de confiar en el agua que consumen. “Uno ya no bebe con tranquilidad —añade Edwin—, lo hace con miedo, porque no hay otra opción”.

Desde hace más de cinco años, los vecinos notan que el agua que ingresa a sus viviendas ha cambiado. Su color, olor y sabor se han deteriorado visiblemente. “Mis hijos han tenido infecciones estomacales, y el doctor nos dijo que era por el agua contaminada”, comenta Edwin, mientras sostiene una botella con el líquido sucio que llega a su casa. Sus palabras reflejan la realidad de más de 300.000 personas en la región expuestas diariamente a una fuente de agua que, lejos de proteger su salud, la amenaza.
Pobladores denuncian problemas de salud y abandono por la contaminación del río
El vertido de aguas residuales en el río Chira pone en riesgo la salud de miles de vecinos en Sullana, ciudad ubicada en la región Piura, quienes consumen agua contaminada sin saberlo.
El dirigente vecinal Arturo Ramírez advierte que el río Chira, que durante años fue una fuente de vida para Sullana, está hoy gravemente contaminado por el vertido constante de desagües domésticos e industriales que llegan sin tratamiento desde barrios y urbanizaciones. Aunque la situación no es nueva, Ramírez sostiene que se ha agravado con el tiempo y que los reclamos vecinales no han tenido respuestas efectivas por parte de las autoridades. “El río está muriendo lentamente. Todo ese desagüe termina en las tomas de agua que abastecen a la población. Es un círculo vicioso y peligroso”, denuncia.
Así se contamina el río Chira que afecta a miles de piuranos

Con aproximadamente 260 kilómetros de longitud, el río Chira atraviesa varios distritos de la región Piura, incluyendo Sullana, Marcavelica y Querecotillo. Sus habitantes resultan directamente afectados por la calidad del agua, comenta Ely Flores, ingeniera de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
Según la especialista, “el río Chira recibe vertimientos sin tratar desde zonas urbanas e industriales. La mayoría de estos son aguas residuales domésticas que deberían ser tratadas antes de llegar al cauce, pero actualmente no lo son”. Esta situación contribuye a la contaminación progresiva del río y pone en riesgo a miles de personas que dependen de sus aguas para el consumo y el riego.
Más de 300.000 personas se ven afectadas por la crisis hídrica que limita el acceso a agua segura del río Chira y de otras fuentes vinculadas a su cuenca, como canales de riego, pozos y reservorios. La experta enfatiza que esta situación compromete el abastecimiento en zonas clave como Sullana, Talara y parte de Paita.
La situación se agrava durante la temporada de estiaje. Salomón Vidal, agrónomo de la ANA, advierte que en los meses secos el efecto de la contaminación se intensifica: “En esta época, el caudal disminuye y los contaminantes se acumulan. El río no puede depurarse de forma natural, es decir, no tiene suficiente flujo para arrastrar los residuos, como sí ocurre en temporada de lluvias, cuando el aumento del agua mejora temporalmente su calidad”.
Ambos especialistas coinciden en que el problema no es la presa de Poechos —una obra hidráulica que regula el caudal del Chira—, sino el vertimiento directo de aguas residuales sin tratamiento. “La presa no contamina. El problema es el vertimiento directo”, afirma Vidal.
¿Qué hacen las autoridades al respecto?
Elmer Valencia, representante de la Gerencia Ambiental de la Municipalidad Provincial de Sullana, reconoce la gravedad del problema. “El municipio realiza limpiezas en la ribera del río cada dos meses, pero eso no resuelve la raíz del problema. Necesitamos infraestructura que funcione y coordinación entre entidades”, señala.
Valencia indica que el gobierno local trabaja con la EPS Grau y autoridades regionales en la construcción y mejoramiento de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) ubicada en Cieneguillo. “La obra tiene un avance del 65% y se estima que estará lista en el primer trimestre del próximo año”, indicó.
Desde la EPS Grau, el ingeniero Roberto Sandoval añade: “Es urgente que la PTAR entre en funcionamiento. Actualmente no contamos con una planta operativa, por eso parte del desagüe cae directo al río. Mientras tanto, seguimos con campañas de cloración y control de calidad, pero no es suficiente”, admite.
Una mirada de desconsuelo
Mientras tanto, los pobladores continúan enfrentando el día a día con agotamiento. Hervir el agua se ha vuelto parte de la rutina, no por costumbre, sino por necesidad. Los efectos nocivos ya no sorprenden a nadie. “El río ya no está limpio. Se ha convertido en un canal de desechos, y lo peor es que a nadie parece importarle de verdad”, afirma Edwin Ortiz.
“Nos siguen diciendo que la planta se va a terminar, que la limpieza se hace, que están trabajando, pero nosotros seguimos con los mismos problemas”, añade. Lo que alguna vez fue un símbolo de riqueza para la Perla del Chira, hoy es solo un río contaminado, abandonado por quienes deberían cuidarlo.
Nota escrita por el grupo de corresponsales escolares integrado por Sofia Stephanie Silva Ruiz, Astrid Gabriela Ortiz Delgado, Ariana Yadira Sifuentes Ordinola, Xiana Maria Juarez Gutierrez y Mia Alexandra Cotos Suarez, bajo la mentoría de la periodista de El Comercio Maritza Sáenz.









