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El costo de postergar decisiones
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El ya no es un riesgo futuro para el Perú, sino un choque estructural que afecta el crecimiento económico, la estabilidad fiscal y la competitividad del país. En el actual contexto electoral, se abre una oportunidad clave para que el cambio climático tenga un lugar central en el debate público, incorporando una discusión informada sobre sus implicancias económicas, los costos de la inacción, y los beneficios de adoptar decisiones oportunas y estratégicas.

El Perú es uno de los países más vulnerables de América Latina. Eventos extremos más frecuentes e intensos, sequías, inundaciones, huaicos, y el Fenómeno El Niño, afectan a sectores clave como la agricultura, la pesca, la energía y la infraestructura. Estas pérdidas no solo generan daños físicos, sino también menor productividad, interrupciones en las cadenas de suministro y mayor volatilidad de precios, con efectos severos sobre los hogares más vulnerables.

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Maro Villalobos

El sector privado ya enfrenta estos impactos. Empresas de distintos tamaños asumen mayores costos por escasez hídrica, interrupciones logísticas y daños de activos, junto con riesgos financieros crecientes: mayores primas de seguros, restricciones de acceso al financiamiento y mayores exigencias regulatorias y de los mercados internacionales. Ignorar estos riesgos compromete la inversión, la competitividad y la sostenibilidad a largo plazo.

Desde una perspectiva macro, los impactos climáticos presionan el gasto público a través de mayores costos de atención de emergencias y reconstrucción, mientras erosionan la base tributaria al afectar la actividad económica. Sin medidas de adaptación, las pérdidas asociadas al cambio climático representarían varios puntos del PBI hacia mediados de siglo, consolidando un sendero de crecimiento más bajo y desigual.

En este contexto, el proceso electoral es una oportunidad para discutir una agenda climática seria y económicamente responsable. Invertir hoy en adaptación, gestión del agua, planificación territorial y transición energética es mucho menos costoso que reaccionar mañana. Enfrentar el cambio climático exige liderazgo, visión de largo plazo y decisiones políticas firmes que integren la gestión del riesgo climático en el centro de la estrategia de desarrollo y del debate electoral.

Elsa Galarza Profesora de la Universidad del Pacífico e investigadora CIUP

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