“El poder, es para poder” es una frase que me enseñó un amigo hace mucho y que uso con frecuencia. Hoy más que nunca, estas palabras resuenan frente a las amenazas que ponen en riesgo los derechos y el poder que las mujeres hemos conquistado: el poder de decidir sobre nuestras vidas, ejercer nuestros derechos y acceder en igualdad de condiciones a servicios públicos y privados. En este Día Internacional de la Mujer, y a 30 años de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (1995), hay razones para la esperanza: hoy las mujeres tenemos más poder que antes, y con él, más herramientas para defender lo logrado.

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