Por Juan Pablo León Almenara

Tres días antes de que T.A.P. (25) comenzara a introducirse dióxido de cloro por vía vaginal todas las noches, esta joven estaba buscando en Internet desesperadamente tratamientos naturales para el dolor de útero. Ella sangraba y tenía constantes infecciones urinarias, pero no quería ninguna terapia invasiva, sino algo ‘alternativo’.