Hernán Bartra y Juan Osorio recibirán homenaje en la Casa de la Literatura
Hernán Bartra y Juan Osorio recibirán homenaje en la Casa de la Literatura
Juan Carlos Fangacio

Para apreciar sus propios dibujos, Juan Osorio y Hernán Bartra tienen que verlos muy de cerca. Casi pegados a las narices. Las gafas con poto de botella que ambos usan desde jóvenes delatan una miopía que acaso se origine en las horas y horas que han pasado frente a tiras cómicas, historietas y caricaturas. Las suyas y las de otros. Sus vidas se han hecho a punta de trazos.

Pero hasta allí parecen llegar las similitudes. Más allá de eso, son dos tipos muy diferentes. Osorio ha sido siempre lacónico, ordenado, pausado. Fuera del dibujo, cuenta que le gusta la meticulosidad del aeromodelismo y el origami. Es un hombre quieto. A Bartra, en cambio, las palabras se le deslizan por la manga (“aquí hago un paréntesis”, repite cada dos frases para desviarse en mil anécdotas). Él, fuera del dibujo, solía practicar halterofilia y kung fu. De quieto, nada.

Quizá por esos rasgos es que se ganaron sus apodos: Osorio es Osito y Bartra es Monky. Y juntos hicieron una de las parejas de artistas gráficos más activas y que más escuela han dejado en el Perú. De caricaturizar a sus amigos del colegio, pasaron a colaborar en varios periódicos y revistas locales (“El Comercio Gráfico”, “Expreso”, “Ojo”, “Onda”), dirigir la célebre revista “Avanzada” y fundar el estudio Osito Monky, una cantera de dibujantes como pocas.

—Crear escuela—
Aunque Osorio es de Jauja y Bartra de Iquitos, se conocieron en los pasillos de la Escuela de Bellas Artes, en Lima. Y la abandonaron juntos también, porque no encontraron lo que buscaban, que era el historietismo. Así, su formación autodidacta y en tándem comenzó cuando monseñor Ricardo Durand, después obispo del Callao –“un cura simpaticón”, lo describe Bartra–, los convocó para manejar una revista misionera para niños y jóvenes, en 1953. “El problema es que yo nunca he sido religioso –agrega Bartra–, pero tampoco manifestaba mi no religiosidad, así que hice muy buenos amigos dentro de la iglesia”.

Esa revista impulsada por Durand sería “Avanzada”. Y allí, Osorio y Bartra empezarían a engendrar algunos de sus personajes más recordados. El primero creó a Loreto, por ejemplo, una suerte de Tarzán amazónico. Y Bartra ideó a Coco, Vicuñín y Tacachito, tres niños que representaban a la costa, la sierra y la selva del Perú.

Primer número de la revista "Avanzada", con Coco, Vicuñín y Tacachito.
Primer número de la revista "Avanzada", con Coco, Vicuñín y Tacachito.

Ya con la fundación del estudio Osito Monky, ubicado en Breña, reunieron a un amplio equipo no solo de dibujantes, sino también de redactores, correctores y diagramadores, que también producían libros, suplementos, crucigramas y más material. Por allí pasaron Julio ‘Karry’ Carrión, Dionisio Torres, Julio Barreto, Gilberto ‘Beto’ Ampuero y Antonio Torres. “Éramos como una familia que trabajaba en ese departamento de la avenida Arica. Allí nos jaraneábamos. Leíamos nuestros propios chistes, intercambiábamos ideas, nos sugeríamos chistes para los personajes del otro. Fue una gran época de confraternidad entre dibujantes”, recuerda Osorio. Fue allí también que, del “dibujo serio” y el perfil infantil-juvenil que cultivaron en “Avanzada”, los dos artistas pasaron a soltar aún más su imaginación y afilado humor con una tira de personajes inolvidables: Chépar, Manyute, Robustiana, Juan Tiburón, Sinforiano, Don Vinagrio, Taradino, Fulano, Olimpito.

“Chépar es un astronauta y su nombre es la castellanización del estadounidense Alan Shepard, el segundo hombre en viajar al espacio. En esa época era el único personaje astronauta que existía”, dice Osorio sobre su figura más emblemática. Y Bartra también habla con nostalgia del más célebre de sus personajes: “Cuando era niño, yo siempre iba a la biblioteca municipal a leer un libro que nadie pedía: ‘El Decamerón’ de Boccaccio. De allí me quedó la fantasía pícara para crear a Manyute”, explica.

Osorio y Bartra, ambos de pie, dan indicaciones en la oficina del estudio Osito Monky, ubicado en la avenida Arica, en Breña. Fue una cantera de dibujantes que luego trabajarían en los principales medios.
Osorio y Bartra, ambos de pie, dan indicaciones en la oficina del estudio Osito Monky, ubicado en la avenida Arica, en Breña. Fue una cantera de dibujantes que luego trabajarían en los principales medios.

—Vida gráfica—
Hoy, octogenarios ambos, no pueden evitar entregarse a los recuerdos con nostalgia. “Yo empecé haciendo dibujos en una pizarrita y luego en un cuaderno, a lápiz, haciendo las historietas que mis amigos me pedían. Me emocionaba con qué gusto las leían, incluso más que lo que el profesor colocaba en la pizarra”, cuenta Bartra.

Osorio, por su parte, admite que ambos tuvieron la posibilidad de hacer sus carreras en el extranjero, pero prefirieron quedarse aquí para tratar de formar un estilo peruano. ¿Es una profesión gratificante? “Por supuesto que lo es. La más grande satisfacción que uno tiene como dibujante es hacer reír a la gente. Eso es lo que nos gustaba, que todo el mundo riera con nuestros chistes y nuestras historias. Al fin y al cabo eso es lo que siempre alegra la vida”, asegura.

En su casa del Callao, Bartra es un jubilado a tiempo completo. Osorio, quien vive en Jauja pero se encuentra por una temporada en Lima, aún no se ha retirado y todos los días se sienta a la computadora para actualizarse. “Por estos días estoy renovando a todos mis personajes a color. Ojalá alguien se anime a publicarlos”, cuenta. Ya ninguno sale mucho de sus casas, así que el homenaje que recibirán el 16 de setiembre en la Casa de la Literatura será una de esas raras oportunidades para verlos juntos. Y, claro, para revalorar un trabajo que merece mayor atención por su profundidad y su detalle. No hay que ser miopes para animarse a verlos de cerca.

EVENTO
​Tercer Encuentro de Narradores Gráficos

​La Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Cercado de Lima) organiza por tercer año consecutivo este encuentro que permite intercambiar ideas en torno al arte de la historieta, el cómic, el humor gráfico y otras vertientes.

Para esta edición habrá mesas de discusión sobre humor político, sobre el papel de las mujeres en la historieta, la historia del género en el Perú, la autopublicación de fanzines, entre otros temas.
También habrá una feria de historietas y fanzines, proyección de cortometrajes animados y talleres a cargo de Julio ‘Karry’ Carrión, Fernando Laguna y Javier Prado.

Al igual que los años anteriores, habrá homenajeados, que en este caso serán Juan Osorio y Hernán Bartra, por su larga trayectoria en la revista “Avanzada”, el estudio Osito Monky y diversos medios.
El encuentro se realizará el 14, 15 y 16 de setiembre, y el homenaje será este último día, a las 6 p.m. La información detallada en .

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