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"El escritor que no sepa correr riesgos, que se dedique a otra cosa"

El español Javier Cercas, invitado al Hay Festival de Arequipa, reflexiona sobre Cataluña, la identidad, el humor y las incógnitas en sus obras

"El escritor que no sepa correr riesgos, que se dedique a otra cosa"

El autor ha recibido el respaldo de la crítica y el público por obras como "Soldados de Salamina" y "El impostor". Su más reciente novela es "El monarca de las sombras" (2017).

La postura de Javier Cercas, en contra del proceso independentista de Cataluña, es conocida. Quizá por eso es que prefiere no ahondar más en el asunto en esta entrevista. “El problema es que hablo y escribo demasiado sobre política”, dice. Igual le advertimos que, a su llegada al Hay Festival de Arequipa, otra ciudad de tenaz orgullo regional, se topará con más de una pregunta. “Y bueno, yo soy bueno haciendo preguntas, pero muy malo contestándolas. Intentaré salir del aprieto como pueda”, agrega. Por ahora mejor hablar de literatura.

— Dices siempre que escribes para hacerte preguntas complejas. ¿Llegan a encontrar respuestas esas preguntas?
Mis novelas, y una gran tradición de novelas que empieza con el "Quijote", son siempre un intento de contestar una pregunta inicial. Y la respuesta es que no hay respuesta. La respuesta es la propia búsqueda de una respuesta. Es decir, la propia pregunta, el propio libro. Y nunca hay respuestas claras, unívocas, taxativas. Lo que hay son respuestas ambiguas, contradictorias, esencialmente irónicas. Así funcionan mis novelas y la literatura que a mí me gusta.

— Pero sí puede haber un tipo de literatura que deje respuestas claras...
Sí, quizá las novelas policíacas, por ejemplo, donde descubrimos que el mayordomo es el asesino. Pero esas son novelas cerradas, y la literatura es abierta por definición, porque necesita la colaboración del lector. Yo pongo la mitad de un libro, la otra la pone quien lo lee. Él lo hace suyo, lo completa, lo dota de su propia experiencia y su propia verdad. Un libro sin lector es letra muerta. Paul Valéry decía que eran los lectores, no los autores, quienes hacían las obras maestras. Por eso creo que la literatura es un juego, pero uno donde el autor y el lector se juegan todo.

— Tus personajes son casi siempre unos perdedores. ¿Qué tienen ellos para resultarte más atractivos que un triunfador?
La verdad es que no tengo una respuesta. El escritor no elige sus temas: son los temas los que lo eligen a él. Quizá suene pomposo, pero es la verdad. Todos tenemos determinadas cosas que nos obsesionan y nos interpelan. ¿Qué había en la impostura de Enric Marco [personaje de “El impostor”]? La respuesta está en las 400 páginas del libro. Pero tienes razón en que los triunfadores no me interesan nada. Tal vez sea porque en el fondo yo mismo me siento un fracasado.

— ¿Y llegan a ser antihéroes? ¿O no dan para tanto?
Bueno, héroes puros son muy pocos. Y justamente lo son porque son excepcionales. Creo que solo he escrito de uno: Antonio Miralles, en “Soldados de Salamina”. Todos los demás son héroes confusos, manchados. Enric Marco es un reverso del héroe, un personaje que se quiso hacer pasar por uno, pero que en realidad era un hombre vulgar y corriente. Y Manuel Mena, de “El monarca de las sombras”, es de otro tipo. Porque a su modo era un héroe, alguien capaz de jugarse la vida por lo que cree. Pero resulta que se equivocó de bando. Eso es una tragedia.

— Quiero preguntar por el humor, que es importante en tu obra. En épocas de tanta corrección política, ¿cómo utilizarlo?
El humor es la cosa más seria que existe. No es lo contrario de la seriedad. Y no tiene límites. Es cierto que cada caso es distinto: hay cosas que te pueden hacer gracia y otras que no. Hay cosas sobre las cuales yo sería incapaz de hacer humor y que incluso me molestaría que alguien lo hiciera. Pero el humor libérrimo, nos quita el suelo de los pies, es letal. Y además es arriesgado, eso es muy importante decirlo. Sobre todo porque los fanáticos no toleran el humor. Pero el escritor que no sepa correr riesgos, que se dedique a otra cosa. Como persona, yo puedo ser razonablemente cobarde; como escritor, no. Y uno de los riesgos fundamentales es el uso del humor, sobre todo cuando se trata de temas serios.

— Dijiste que “El monarca de las sombras” es el libro que siempre quisiste escribir. Después de escrito y publicado, ¿qué queda?
Sí, es la historia que siempre tuve en la cabeza. A lo mejor tú también tienes una historia en la cabeza. Le pasa a mucha gente, pero la gran mayoría de esas historias se queda sin escribir. Y yo creía que esta historia se iba a quedar sin escribir. Pero bueno, salió por fin, felizmente. ¿Qué queda ahora? No lo sé. Estoy en un momento de cierta incertidumbre, de replanteamiento. Pero es una sensación agradable, porque he entendido cosas que siempre quise entender.

—¿Hay algo que no pueda ser escrito?
En teoría, no. Pero en la práctica quizá sí. Yo diría que lo que perseguimos al escribir es precisamente eso que no puede ser escrito, lo que siempre se nos escapa. Y en eso que no puede ser escrito y siempre se nos escapa está la literatura.

—A quienes no les gustan tus novelas suele molestarles tu tendencia a incluirte en ellas. ¿Qué decir ante eso?
Bueno, en realidad hay gente a la que no les gustan mis libros por distintos motivos [risas]. Mi presencia en los libros es un instrumento narrativo. Y a quienes dicen que es una forma de egotismo, pues, hombre, ya que estamos maliciosos, les diría que sean un poco más inteligentes. Es como acusar a Montaigne por salir en sus libros. O a Rembrandt por pintarse a sí mismo. Perdonarán que use ejemplos tan ilustres, pero son artistas que se mostraban a sí mismos para mostrar a todos. Y los Javier Cercas que aparecen en mis libros nunca son el mismo. Son máscaras que me pongo para decir lo que quiere decir. No tiene nada que ver con la vanidad. Hay que ser un poco ingenuo para creer eso.

— ¿Y como personaje estás más cerca del triunfador, del perdedor o del antihéroe?
Intento estar cerca de todos. Y de algún modo, soy todos. Los personajes siempre son yoes hipotéticos de un autor. Posibilidades no realizadas del autor. Pero todos son carne de mi carne, sangre de mi sangre. Todos salen de mis tripas. Y lo que me importa es entenderlos en su complejidad.

AGENDA JAVIER CERCAS

Arequipa
-Memoria política. Conversación con Alberto Vergara y Jorge Bedregal.
Sábado 11, 12 m. Colegio de Arquitectos de Arequipa.

-Conversación con Laura Fernández, autora de la novela "Connerland" y Juan Cruz. Sábado 11, 6 p.m. Sala Mariano Melgar.

-Familia y literatura. Conversación con Renato Cisneros.
Sábado 11, 8 p.m. Teatro Municipal de Arequipa.

CUSCO
 Conversación con Luis Nieto Degregori.
Lunes 13, 7 p.m. Museo de Arte Precolombino.

EL DATO
Las entradas para el Hay Festival (que va del 9 al 12 de noviembre), y aquellas adquiridas en preventa, podrán obtenerse desde el lunes 6 de noviembre en la Biblioteca Mario Vargas Llosa (San Francisco 308, Arequipa).


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