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Caminaron con Shakira y ella publicó la foto en sus redes: la historia del club de fans peruano que ha hecho hasta lo impensable por amor a la cantante
Detrás del Club Shakira Perú Oficial hay personas que convirtieron la admiración en disciplina y hermandad. Su presidenta se cambió el nombre por Shakira; todos costean campañas, crean homenajes, alquilan mirabuses y paneles, viajan… y sostienen un lazo que nació en los 90 y que hoy no deja de crecer.
Nayomy Cavero, Ysabel López, Miguel López y Arturo Zubieta, integrantes del Club Shakira Perú Oficial. (Foto: Mario Zapata/ GEC)
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Resumen
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Ser fan de Shakira es una vocación. Implica ahorrar, trabajar horas extras, organizarse con disciplina casi militar y sostener un amor que no caduca. Significa también adoptar símbolos: corazones, polos estampados, gigantografías y, a veces, incluso un nombre nuevo. Porque en el Club Shakira Perú Oficial “Si Aún Piensas Algo en Mí”, el fanatismo es identidad. Para Nayomy Shakira Cavero —presidenta del club— es una segunda casa; para Miguel López, socio fundador, un compromiso que ya supera los 29 años; para Ysabel López, una extensión de su familia; y para Arturo Zubieta, el espacio que más lo ha llenado en la vida, incluso por encima de sus logros profesionales. Ellos no solo siguen a una artista: han construido una hermandad que les sostiene la vida.
Ser fan de Shakira es una vocación. Implica ahorrar, trabajar horas extras, organizarse con disciplina casi militar y sostener un amor que no caduca. Significa también adoptar símbolos: corazones, polos estampados, gigantografías y, a veces, incluso un nombre nuevo. Porque en el Club Shakira Perú Oficial “Si Aún Piensas Algo en Mí”, el fanatismo es identidad. Para Nayomy Shakira Cavero —presidenta del club— es una segunda casa; para Miguel López, socio fundador, un compromiso que ya supera los 29 años; para Ysabel López, una extensión de su familia; y para Arturo Zubieta, el espacio que más lo ha llenado en la vida, incluso por encima de sus logros profesionales. Ellos no solo siguen a una artista: han construido una hermandad que les sostiene la vida.
Nayomy Cavero, Ysabel López, Miguel López y Arturo Zubieta, integrantes del Club Shakira Perú Oficial. (Foto: Mario Zapata/ GEC)
/ Mario Zapata N.
La historia
El club se fundó en 1996, cuando Shakira era una revelación y el Perú aún aprendía a pronunciar “Pies Descalzos”. Luis Quiroz y Miguel López iniciaron un grupo que, con el tiempo, se volvió familia. “Desde que tenía 18 años se volvió mi amor platónico. La sigo desde entonces”, confiesa Miguel, el único socio fundador que permanece.
Hoy son trece integrantes. Trece que hacen el trabajo de cien. Organizan campañas, viajes y vallas publicitarias que cuestan más de 400 soles por día; producen el shakibus, un mirabus convertido en homenaje rodante que, entre alquiler, afiches y sonido, supera los 4.000 soles; coordinan ensayos, contenido diario para las redes sociales del club y adquieren discos, revistas y todo el contenido que produce la cantante colombiana. “Nosotros no lloramos, también facturamos”, bromea Nayomy, dejando en claro que nada de lo que hacen es improvisado.
Sumarse al club no es tan simple como levantar la mano. Requiere compromiso, constancia y demostrar que el fanatismo no es pasajero.
“Para integrar gente nueva esperamos a que Shakira no esté en gira ni lance un álbum, porque ese es el momento en que se ve quién es un fan real. Cuando Shakira está por llegar, todos son fans, pero les preguntas algo sencillo —como cómo se llama el papá de Shakira— y no tienen idea. A veces solo quieren vivir la emoción del momento, pero no sabemos si están dispuestos a asumir el compromiso, incluso económico, porque nada es gratis, nadie nos auspicia”, explica Nayomy.
El ingreso también implica trabajo. “Arturo entró en el 2019 y desde el primer día se puso a trabajar con nosotras. No hemos parado un día en hacer publicaciones en Instagram. Hoy tenemos 119 mil seguidores y eso es esfuerzo diario”, añade.
Se cambió el nombre por amor
Nayomy, literalmente, lleva a Shakira en el DNI. En el 2008 añadió el nombre de su ídola al suyo. Para ella, este club es un hogar. Entró con 17 años; hoy, 20 años después, sigue coordinando, cuidando la imagen del grupo, asegurando que cada publicación de su Instagram —que Shakira sigue oficialmente— mantenga un estándar impecable.
Nayomy Cavero, presidenta del Club Shakira Perú Oficial. (Foto: Mario Zapata)
/ Mario Zapata N.
Su encuentro más reciente con Shakira, durante el segundo concierto en Lima el 16 de noviembre, fue un sueño largamente esperado. Ella y el resto del club fueron invitados a participar en Caminando con la loba, el momento más íntimo del show. “Me abrazó, me dio un beso, me agarró el rostro… Le mandó un saludo a mi abuelita, a quien considero una mamá porque me crio. Yo casi no podía creerlo”, recuerda Nayomy.
Integrantes del Club Shakira Perú Oficial acompañaron a la cantante en el 'Camina con la loba'.
Sin embargo, la alegría vino acompañada de críticas cuando, durante la caminata, se subió los lentes. “Uso lentes de medida. No veía. Había desniveles. No quería caerme y poner en riesgo a Shakira. Aunque me dolieron los comentarios, me quedo con la felicidad de ese día”, asiente.
Rituales del fanatismo
Este club ha aprendido a amar con creatividad. La alpaquita rosada que le obsequiaron a Shakira en su última visita a Lima se llama “Chavelita”, en honor a la loba gigante del concierto, Isabel. También hicieron zampoñas personalizadas para Milan y Sasha, y les obsequiaron también dos alpaquitas a ellos. Hoy, las fotos de esos regalos —y la imagen grupal tomada durante Caminando con la loba— lucen orgullosas en las redes de la artista colombiana.
La historia del club está llena de episodios que parecen ficción. Como aquella vez, en el 2003, cuando Tonino Mebarak, hermano de Shakira, los llamó desde el Swissôtel para entregarles una tira de veinte entradas destinadas a fans que no podían pagar una.
“En el Tour de la Mangosta, Shakira mandó esas entradas porque había chicos de bajos recursos que no iban a poder disfrutar el show. Le dejamos una carta con un arreglo de girasoles y al día siguiente Tonino nos dijo: ‘Vengan a la recepción, Shakira les ha dejado una sorpresa’. Así logramos que todos entraran adelante y disfrutaran el concierto”, recuerda Ysabel.
Y hay más: el viaje a Colombia para asistir a los conciertos de la cantante en Medellín y Bogotá y visitar la Fundación Pies Descalzos; o el Shakibus, un Mirabus convertido en templo rodante que recorrió Miraflores, Lince y el Cercado con luces, gigantografías y música de Shakira, como si Lima se transformara, por unas horas, en un videoclip.
Mirabús alquilado por el Club Shakira Perú Oficial en más de 4.000 mil soles para promocionar el show de la cantante.
Vidas normales
Detrás del fanatismo hay vidas reales: Ysabel trabaja en la ferretería familiar, Arturo es licenciado en enfermería, especialista en políticas públicas, con una maestría en gerencia social, y aun así confiesa: “De todo lo que he logrado, nada me ha llenado tanto como esto”. Nayomy equilibra su negocio virtual con el cuidado de su abuelita de 91 años; mientras que Miguel, ingeniero y eterno fan, conserva como tesoro su foto con Shakira de 1999, que se tomó cuando la cantante vino a promocionar su disco “¿Dónde están los ladrones?”.
Ser fan de Shakira no es un hobby para los integrantes del Club Shakira Perú Oficial. Es un motor. Una razón para esforzarse, trabajar más y creer.
Porque detrás de los vinilos, los Funkos, las vallas y el Shakibus… hay algo más.Un lazo invisible que empezó en los 90 y que hoy, en el 2025, sigue creciendo.
“Hay un millón de razones para agradecerle que exista”, dice Nayomy con devoción.
Hermandad que no se rompe
En un país donde casi nada dura, este club ha sobrevivido casi tres décadas por amor. Un amor que solo trece personas entienden en toda su intensidad. Y que, al verlos juntos, resulta evidente: Shakira los unió. La vida los convirtió en familia.
Nayomy Cavero, Ysabel López, Miguel López y Arturo Zubieta, integrantes del Club Shakira Perú Oficial. (Foto: Mario Zapata/ GEC)